Carne de buey para salvar la cuenca minera de León

Los dueños de los vinos Vega Sicilia y de Eulen quieren salvar de la despoblación a su León natal. Para ello se han aliado con ganaderos de la zona y con el CSIC, y han creado una marca de carne de calidad

La familia Álvarez, dueña de los vinos Vega Sicilia y del grupo de servicios Eulen, se ha dejado llevar por la nostalgia al ver cómo las montañas de su León natal iniciaban un proceso de empobrecimiento y despoblación tras el paulatino cierre de las minas.

El consejo familiar decidió invertir en una actividad que sirviera para recuperar la zona y que permitiera la creación de un tejido empresarial capaz de paliar el paro y evitar el despoblamiento. Tras dos intentos fallidos, ha encontrado una senda en la que se ha involucrado a los ganaderos de la comarca y al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El negocio es la carne de alta calidad, sobre todo la de buey, que ya se comercializa bajo la marca Valles del Esla.

María José, una de las hijas de David Álvarez (el presidente de Eulen), crea la empresa Valles del Esla en 1996 bajo la filosofía de la innovación. Para ello era necesario recurrir a la investigación y controlar todo el proceso de trazabilidad desde el origen hasta que el producto llega al consumidor.

En este sentido, el CSIC juega un papel clave, ya que ha realizado las investigaciones previas y es quien, ahora, analiza a los animales y emite los informes. El consumidor cuenta, así, con la garantía de una entidad independiente. Pero para poner en marcha el proyecto, había que agrupar a los ganaderos de la zona, muchos de los cuales vivían bajo la filosofía de la subvención. Se empezó con 75 propietarios y ahora ya son 200. El compromiso es que ellos crían a las reses según los parámetros de alimentación y controles que requiere la empresa y, a cambio, ésta compra las piezas a un precio en torno al 25% por encima del mercado (debido a su mayor calidad). Una mesa de precios, compuesta por dos ganaderos, dos representantes de la empresa y un independiente, se encarga cada mes de fijar los pagos.

Para estimular a los ganaderos, Álvarez compró su propia cañada (100 madres que vinieron de Alemania) y llegó a un acuerdo con el ayuntamiento, que cedió unos terrenos por 10 años. Ahora cuentan con 1.600 cabezas, cuadras abiertas y un matadero en el que se ha invertido 3,73 millones y que posee todos los avances para evitar el estrés del animal (si barrunta, peligro: segrega adrenalina y la carne se endurece). También se controla el transporte para mantener la temperatura y se garantiza la entrega en menos de 24 horas en cualquier lugar de la Península.

Los clientes son, principalmente, restaurantes de lujo y dos tiendas propias. Ambas están en Madrid, pero pronto empezarán a abrir en otras grandes capitales bajo la enseña Valles del Esla, una marca cuyo lanzamiento se ha retrasado hasta que pasara el mal de las vacas locas, a pesar de que ninguna de sus reses se vio afectada.

La compañía ha invertido más de 13,8 millones de euros en esta iniciativa; creen que lograrán beneficios en 2004, pero eso no es prioritario, lo fundamental 'es crear un tejido empresarial sólido que frene la despoblación de la región', asegura Álvarez. La facturación de 2003 rondará los 6,6 millones (un 35% más que en 2002), con casi 10.000 cabezas de ganado, incluidas las de los asociados.