Doctorado

El doctor Rato hace trabajar a la Complutense en verano

El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía leyó ayer ante cinco catedráticos su tesis doctoral, a pesar de que oficialmente esta universidad se encuentra de vacaciones desde el pasado 15 de julio

Rodrigo Rato ya es doctor en Economía, con sobresaliente cum laude por unanimidad. A las cuatro y media de la tarde, el vicepresidente segundo y ministro de Economía llegó solo al Salón de Grados de la Facultad de Económicas en la Universidad Complutense de Madrid para leer su tesis doctoral titulada El ajuste fiscal: un modelo explicativo del crecimiento de la economía española en la segunda mitad de los años noventa.

Entretuvo la media hora de espera visitando varias dependencias de la facultad acompañado, entre otros, por la decana de la misma, María Teresa López, y mostró su interés por detalles como la fecha de construcción del edificio. Parecía relajado. Entre los asistentes había caras conocidas para el ministro, como Eugenio Domingo Solans, consejero del Banco Central Europeo y miembro del tribunal que lo examinaba, o Luis Gámir, diputado del PP y presidente del Consejo Consultivo de Privatizaciones. A la lectura asistieron cerca de medio centenar de personas. Pero, además, Rato hizo trabajar ayer a cinco catedráticos.

La Universidad Complutense de Madrid tiene fijado oficialmente el calendario de vacaciones de verano del 15 de julio al 31 de agosto. Eso no ha sido impedimento para que Javier Casares Ripoll, presidente del tribunal; Eugenio Domingo Solans, consejero del Banco Central Europeo; José María Marín Quemada; Jaime Requeijo, y Santiago Fernández Valbuena escucharan, con algunos razonamientos académicos, la vinculación entre el crecimiento económico y la reforma fiscal desarrollada por el Gobierno de Aznar, de la que Rato es uno de sus principales cerebros. El ministro realizó los cursos de doctorado en la Facultad de Derecho de la Complutense, en el Departamento de Derecho Civil y Filosofía de Derecho. Pero no ha sido allí donde ha preparado los 400 folios que ocupan su tesis. Prefirió hacerlo en el Departamento de Economía Aplicada III de Económicas, del que es catedrático de Política Económica Luis Gámir. De su confianza también es el director de la tesis, el catedrático y director de la Fundación Empresa Pública, dependiente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Ángel Luis López Roa.

'La economía española en 1995 estaba peor de lo que ha descrito', dijo un miembro del tribunal

Con aplomo y seguridad, se sentó frente a los miembros del tribunal y rápidamente fue desgranando las distintas posiciones doctrinales de autores internacionales, hasta hacer una severa descripción sobre la economía española desde 1982 hasta 1995, periodo del que destacó la 'ausencia de credibilidad de política fiscal'. Lo siguiente fue explicar los distintos efectos de la 'contracción fiscal' y la política económica de la segunda mitad de los noventa, en la que él tiene un gran protagonismo. Y no disimuló su orgullo, ya que es en esta etapa, según relató, cuando se produce la fase expansiva de la economía española. 'Hay una intensa creación de empleo, que coincide con el ajuste presupuestario, con la reducción de la deuda y con la expansión del consumo privado y de la inversión'. En 40 minutos y sin un respiro para beber agua, Rato liquidó la lectura de su investigación. Le tocaba el turno a los examinadores, que se deshicieron en elogios hacia el doctorando.

El secretario del tribunal, Santiago Fernández Valbuena, le felicitó por su 'capacidad para distanciarse' de un trabajo en el que ha participado tan vivamente como ministro. Un poco más critico fue Marín Quemada, que le recriminó a Rato no haberse acordado de la escuela austriaca como apoyo a su argumentos. 'Le hubiera venido bien para apalancar su investigación', sugirió el catedrático, que también echó en falta no haber resaltado los efectos psicológicos que la reducción del déficit tiene los ciudadanos ni haber ahondado en las consecuencias de las privatizaciones. Marín Quemada le agradeció, sin embargo, no haber 'perdido de vista la realidad'.

Quién si le tiró un capote a Rato fue el catedrático Jaime Requeijo, que no dudó en asegurar a los asistentes que la situación de la economía española en 1995 'era mucho peor de la que el doctorando ha descrito', y que con la llegada del PP al Gobierno y la 'contracción fiscal, la economía que estaba aterida de frío recibió una ducha de agua caliente'.

El consejero del Banco Central Europeo, calificó la tesis de completa y madura, de las que se dejan leer, pero de las que también contienen erratas, como, por ejemplo, no saber que Luis Gámir es doctor, y no sólo economista, como Rato escribió. Y justificó que no podía hacer comentarios sobre la descripción realizada por el ministro sobre la política económica, 'porque él ha sido su principal artífice', señaló Eugenio Domingo Solans, a quien le hubiera gustado que Rato se hubiera explayado sobre el efecto de la reducción de los tributos.

Tras 10 minutos de deliberaciones, el tribunal elevó el rango del ministro a doctor. Anotará este nuevo logro a su currículo, en el que ya figura que es licenciado en Derecho y máster en Administración de Empresas por la Berkeley Universidad de California. Puede que este título le ayude a emprender una nueva carrera.