Adquisiciones

Alcan lanza un opa hostil sobre el grupo francés Pechiney

La larga y siempre inacabada reestructuración de la industria del aluminio ofreció ayer un nuevo capítulo de su historia. El grupo canadiense Alcan, el segundo en el ranking mundial, lanzó una opa ni solicitada ni negociada a la francesa Pechiney, el cuarto dentro de los grandes del sector, con el objetivo de crear el líder mundial del aluminio. La oferta tiene un importe de 3.400 millones de euros (3.900 millones de dólares).

Alcan, que siempre ha intentado alcanzar al número uno del mundo, la estadounidense Alcoa, espera crear un grupo que contaría con unos ingresos superiores a los 23.800 millones de dólares y una plantilla de 88.000 empleados, frente a los 20.263 millones de Alcoa. La compañía conjunta operará, si la opa tiene éxito, en 50 países. Los resultados operativos (Ebitda) ascenderían a 2.832 millones de dólares.

Pero este propósito va a tener que enfrentarse a la oposición de los gestores de la empresa opada. Pechiney, que ha calificado la operación como 'inamistosa', manifestó que 'la decisión no ha ido precedida de negociaciones entre los dos grupos'.

La francesa alegó, asimismo, que la oferta contiene numerosas condiciones suspensivas ligadas básicamente a la autorización de las autoridades de la competencia. 'Se trata', señala, 'de un proyecto con una ejecución muy incierta, lo que es nefasto tanto para la compañía como para sus accionistas'.

Tras esta rápida reacción de rechazo, basada también en lo que considera una baja valoración de la compañía, Pechiney anunció que reunirá próximamente a su consejo de administración. El órgano de gobierno dará su opinión 'sobre el valor estratégico de la oferta desde una perspectiva industrial y de creación de valor para sus accionistas'.

Pechiney defiende su independencia frente a los objetivos de control del grupo con sede en Montreal y considera que su estrategia le ha permitido mantener el liderazgo en tecnología y una fuerte posición en producción de aluminio. En paralelo, indica que ha tomado 'fuertes posiciones en el mercado del automóvil y la aeronáutica'.

Prima

La opa, que el grupo galo considera inadecuada, contiene una oferta de 41 euros por título (a través de una combinación de acciones y dinero en efectivo). La cifra supone una prima del 28% sobre la cotización de Pechiney del pasado día 2. Los títulos se dispararon un 23,5% en Bolsa, hasta los 42 euros. Alcan condiciona la opa a lograr el 50% de las acciones de Pechiney.

Y el presidente de Alcan, Travis Engen, que intenta eludir los efectos de una operación que se considera hostil, manifestó en una reunión con analistas que no proyecta reducir empleo ni cerrar factorías en Francia, más allá de lo previsto en el plan que Pechiney tiene en marcha. Esta compañía, que perdió 50 millones de euros el pasado ejercicio, anunció recientemente la eliminación de 600 empleos en Francia. Esa cifra se une a la reducción de 500 puestos de trabajo en Inglaterra e Italia.

Pero además de promesas, Engen hace ofertas. Francia, que cuenta con la dirección mundial de la división de envases, podría ser la sede de la filial de actividades aeroespaciales. Y sin querer en principio entrar en polémicas, el presidente de Alcan dijo que informó el pasado viernes a su colega de Pechiney, Jean-Pierre Rodier, sobre sus planes.

Alcan, que prevé sinergias que permitirán una reducción de costes de 250 millones de euros en dos años, considera que la fusión aumentará la capacidad de crecimiento de la fusionada respecto a las compañías actuales en las áreas claves. Según los analistas, Alcan valora básicamente las posiciones del grupo galo en el procesamiento del aluminio, ya que es suministrador, entre otros, de los dos grandes constructores aeronáuticos: Airbus y Boeing.

Los directivos de Alcan ya ha mantenido contactos con las autoridades de la competencia, conscientes de que la Comisión Europea fue la responsable del fracaso del anterior intento de unión de las dos empresas. 'Hemos evolucionado y estamos preparados para proponer soluciones adaptadas y aceptables para todos'. 'Conocemos bien', añade Alcan, 'los razonamientos de la comisión sobre nuestros mercados'.

Montreal sigue empeñada en ser la número uno

La fusión con Pechiney forma parte de los objetivos estratégicos de Alcan desde hace años. Es una operación que le permitiría alcanzar a la estadounidense Alcoa y sería la unión con una compañía que considera complementaria. Pero si ahora se enfrenta al rechazo de la dirección, en marzo del año 2000 desistió de la integración por la posición del comisario de la Competencia, Mario Monti. Las autoridades comunitarias consideraban que el grupo resultante, del que también formaba parte la suiza Alusuisse, iba a tener posiciones dominantes en áreas como las latas para los aerosoles o la industria alimentaria. Y ante la dureza de las condiciones optó por aparcar su fusión amistosa con el grupo francés.

Pero mientras esto sucedía, algunos de sus competidores tuvieron más éxito en sus movimientos en una industria que se caracteriza por buscar la concentración. Así, por ejemplo, la noruega Norsk Hydro destinó el año pasado 3.100 millones de euros en la compra de la división de aluminio de la alemana Eon. Y Alcoa, después de muchas dificultades, adquirió Reynolds por 5.800 millones.

Uno de los movimientos de este sector, en el que muchos expertos consideran que sólo podrán sobrevivir seis fabricantes, fue la compra de la española Inespal por Alcoa. La operación, que se materializó en 1998, se cerró después de un baile de candidatos y negociaciones. Por el grupo español, que entonces era propiedad del INI, también se interesaron Alcan y Pechiney. Ahora España es el tercer mercado más importante para el grupo estadounidense, por detrás de Estados Unidos y Australia. En España facturó 999 millones de los 20.263 millones de dólares de cifra de negocio mundial del grupo.