Señales mixtas en la coyuntura estadounidense
Los últimos indicadores de actividad y demanda reflejan que la economía estadounidense ha crecido de forma modesta en el segundo trimestre de 2003. En este periodo estimamos un aumento del PIB de alrededor del 1,9% interanual, un ritmo algo inferior al del primer trimestre (2%). Para el segundo semestre mantenemos, aunque con dudas, expectativas de reactivación. La evolución relativamente favorable de los indicadores de expectativas (de consumidores y empresarios), unido a la recuperación de los mercados de renta variable avalan dichas expectativas.
La producción industrial volvió a defraudar en mayo retrocediendo un 0,7% interanual (la segunda caída consecutiva en el año). En los últimos tres meses, el IPI ha retrocedido un 0,7% en tasa intertrimestral frente a un aumento del 0,1% en el primer trimestre. Este deterioro se explica mayoritariamente por el IPI de consumo, que en el último trimestre ha retrocedido un 0,5% intertrimestral (aumentó un 0,4% en el primer trimestre). Lo más positivo es el comportamiento del IPI de equipos, que cae cada vez a menor ritmo.
El índice ISM (indicador adelantado de actividad industrial) aumentó cuatro décimas en junio, situándose en 49,8 puntos, la segunda mejora consecutiva en el año. Valoramos positivamente este aumento, aunque el hecho de que este índice permanezca todavía por debajo de 50 (que separa la recesión de la expansión) refleja que la recuperación será lenta. Otros indicadores añaden indicios de debilidad: los pedidos en las manufacturas de mayo volvieron a estar por debajo de lo esperado por tercer mes consecutivo y la tasa de utilización de la capacidad productiva, aunque aumentó en mayo, se mantienen en mínimos históricamente bajos. En cambio, el índice ISM de servicios ha sorprendido muy favorablemente en junio elevándose hasta 60,6 puntos desde 54,5 en mayo.
Los indicadores de consumo publicados recientemente reflejan un modesto ritmo de crecimiento, en línea con meses anteriores. Las ventas minoristas han acelerado suavemente su ritmo de crecimiento, pero, excluyendo automóviles, se han debilitado. Al margen de estos datos la confianza de los consumidores está evolucionando favorablemente. El componente de expectativas futuras aumentó 23,4 puntos en abril, 9,7 puntos en mayo y 1,4 puntos en junio. Para mantener esta mejora debe finalizar el deterioro del mercado laboral.
Se desacelera la caída del paro registrado en el Inem en España
En junio el número de parados registrados en el Inem disminuyó en 7.600 personas, por debajo de nuestra previsión. Este dato frena levemente el notable proceso de mejoría que el paro viene reflejando desde principios de año. La tasa de aumento anual del número de parados se ha situado en el 2,1%, mientras que en abril y mayo fue del 1,3% y 1,2%, respectivamente. Por quinto mes consecutivo ha disminuido el número de parados procedentes de los tres principales sectores productivos (industria, construcción y servicios). No obstante, en los dos últimos periodos la reducción ha sido cada vez menor. Han aumentado ligeramente los parados sin empleo anterior.
Las ventas minoristas en la eurozona muestran los últimos meses una ligera reactivación, creciendo más de lo previsto tres veces en el último cuatrimestre. Ello es consistente con la tenue mejoría de la confianza familiar desde abril. En particular, han mejorado la visión de la situación económica actual y las expectativas respecto del desempleo futuro. El ritmo actual de crecimiento de los indicadores de consumo es muy débil y su reactivación definitiva en el segundo semestre dependerá de que se consolide la mejoría de las expectativas familiares y de cómo evolucione el mercado laboral. En relación a esto último, los últimos meses han aparecido algunos indicios favorables en el mercado de trabajo. La tasa de paro en mayo se ha situado en el 8,6% (con datos no desestacionalizados), descenciendo dos décimas respecto de abril y cuatro respecto de marzo. Este nivel es menor en los últimos siete meses. Por otro lado, el número de desempleados ha disminuido continuadamente entre marzo y mayo, lo cual no se observaba desde el primer semestre de 2002. Ello mantiene las expectativas de moderada recuperación económica para el segundo semestre.
En Argentina, el comercio exterior tuvo un buen tono en mayo, dando como resultado un saldo comercial positivo. Tanto exportaciones como importaciones crecieron a tasas interanuales elevadas, 16,0% y 25,5%, respectivamente. Las exportaciones siguen reactivándose, basándose casi exclusivamente en productos primarios como la soja o el maíz. Las importaciones han sufrido un freno importante en mayo.