El barómetro

Los fondos de Bolsa ganan más del 15% en el primer semestre

Las ganancias de los fondos de Bolsa en el primer semestre del año, en torno al 15%, siguen sin suscitar el interés de los inversores. La predisposición al riesgo sigue bajo mínimos.

Los fondos de inversión están a punto de cerrar el primer semestre del año 2003 con uno de sus mejores balances históricos, tanto en el frente de la renta variable como en el de la renta fija. Los dos grandes mercados de referencia han presentado trayectorias altamente positivas desde mediados del mes de marzo, uno anticipando una posible recuperación de la economía y el otro, la renta fija, aprovechando los últimos resquicios de la estrategia de relajación monetaria que han estado desarrollando hasta este misma semana los bancos centrales, en un último intento por suministrar incentivos a la actividad económica.

Hacía bastante tiempo que los fondos bursátiles no lograban un rendimiento tan positivo en la primera mitad del año. Habría que remontarse al ejercicio de 1998 para encontrar una evolución positiva que pudiera resultar comparable.

Este año, las rentabilidades de los fondos de acciones que operan en la Bolsa española se han situado ya, cuando apenas resta una sesión para que finalice el primer semestre del año, en niveles de rentabilidad del 15%, si bien los más avanzados logran ya rentabilidades por encima del 20%.

Con el cierre de junio en positivo, los inversores no han mostrado sin embargo una mayor predisposición al riesgo y siguen sin entrar en la renta variable. Esta posición de rechazo a la toma de riesgos entre la clientela de los fondos no está sorprendiendo a los gestores de fondos. Su contacto con la clientela ha permitido a los gestores de los fondos de inversión y a las redes de comercialización asumir el importante rechazo que todavía tienen los partícipes de los fondos de inversión hacia todo lo que tenga que ver con el riesgo bursátil.

Es más, algunos análisis de entidades financieras siguen alertando a los inversores sobre la necesidad de extremar la cautela, ya que la actual fase alcista de la Bolsa puede no tener continuidad en los próximos meses. Algunos análisis insisten en lo ajustado de las valoraciones bursátiles, en las que no se ven apenas márgenes para subidas adicionales sino, por contra, algunos riesgos de ajuste.

El panorama de la renta variable no es, sin embargo, muy uniforme y no todo son ganancias. En estos primeros meses del año se ha producido una dicotomía entre algunos segmentos claramente alcistas, como el de los fondos especializados en compañías tecnológicas, y otros fuertemente condicionados todavía por la lentitud y la precariedad de algunas economías.

Es el caso, por ejemplo, de la renta variable japonesa, que sigue en pérdidas, o de algunas Bolsas regionales, como la de la zona euro, en la que todavía pesan más las dudas que las certidumbres en lo que se refiere al despertar de la eocnomía.

Los mercados de renta variable parecen enfrentados en las próximas semanas a una fase de expectación en la que se decidirá el sesgo alcista o bajista que seguirán los mercados en función de los resultados empresariales. La variable empresarial va a ser decisiva a corto plazo, según la mayor parte de las impresiones. Lo malo es que esta vez el refugio de la renta fija ya no va a poder prestar los mismos servicios que en los últimos meses.