Debate sobre el estado de la nación

Zapatero tacha al Gobierno de "ineficaz y mentiroso" y Aznar le acusa de ir de "fracaso en fracaso"

Aznar ha contestado al agresivo ejercicio de memoria de Zapatero pasando a toda prisa sobre lo dicho por el líder socialista: Prestige, Irak, AVE o inseguridad. En su lugar ha buscado los puntos flacos del propio PSOE, recordando que los tránsfugas de Madrid ayudaron a la llegada de Zapatero a la secretaría general del PSOE.

Aznar tildó el discurso de Zapatero de "invectiva grandilocuente sin fundamento"; añadiendo que "su discurso ha sonado a hueco". Según el presidente, de lo escuchado a Zapatero se deduce que "no tiene ni proyecto ni alternativa".

"No voy a ser candidato a las próximas elecciones -le dijo Aznar- pero lo que no sé es si lo va a ser usted". En esa línea, Aznar recordó el apoyo del PSOE a las movilizaciones contra la guerra en Irak. Acusó a Zapatero "y a su compañero de pancarta" de haber intentado sacar ventaja política de la guerra de Irak. Según el líder del PP, Zapatero -pese "a sus agitadores mediáticos"- fracasó.

Madrid: "su incompetencia"

Aznar se ocupó después de la crisis de la Comunidad de Madrid, donde recordó que los criticados Tamayo y Sáez apoyaron a Zapatero a ser secretario general del PSOE. "Y este es otro fracaso más a sus espaldas, ahora organiza la gran conspiración, el gran golpe", dijo. Aznar llegó a criticar que Zapatero haya comparado lo ocurrido en la Asamblea de Madrid con el 23-F.

Es por ello que despreció los ofrecimientos de regeneración democrática servidos por el líder socialista: "Si quiere hablar de regeneración, empiece por su propio partido". Aznar pidió a Zapatero que deje de "calumniar" al PP con lo sucedido en la Asamblea de Madrid y busque las responsabilidades en su propio partido y en su "incompetencia".

"Usted va de fracaso en fracaso", dijo Aznar a Rodríguez Zapatero, a quien criticó su "desmemoria e inmadurez" al recordar que ya estaba sentado en los bancos socialistas cuando en tres comunidades autónomas, Madrid, Galicia y Aragón, hubo presidentes del PSOE gracias a votos de diputados tránsfugas. "Regenere su partido hay muchos que tienen ganas de regenerarle a usted", le espetó Aznar.

Economía y desempleo

En el capítulo de defensa de su gestión, Aznar se vanaglorió de la situación de la economía española -"que crece más que la del resto de Europa"- del paro y de la Seguridad Social. El líder del PP criticó a Zapatero, al que acusó de mentir y manipular la realidad sólo para lograr el poder, y no querer admitir la buena marcha de la Economía.

Finalmente, el presidente se atrevió a hablar de los asuntos pendientes de su legislatura. Sobre el caso "Prestige" dijo que se aprobaron las ayudas inmediatamente y acusó a Zapatero de hacer demagogia "de la más barata y la peor" por apoyarse en "catástrofes" para atacar al Gobierno.

Y también de la guerra de Irak. Aznar pidió al líder socialista "decencia intelectual" para reconocer que los informes de los inspectores de la ONU confirmaban la existencia del arsenal químico y bacteriológico que, aseguró, "tarde o temprano tendrá que aparecer porque las investigaciones" han comenzado ya.

Sin sanción en el PSN

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció nada más comenzar su contrarréplica posterior, que no serán sancionados los concejales socialistas que se han hecho con cinco alcaldías en Navarra al recibir votos de formaciones nacionalistas, entre otras, pese a que no cumplieron una orden del propio partido para evitar los cargos de ese modo.

Zapatero salió a la tribuna dispuesto a no dejar pasar el envite de Aznar en temas como el de Navarra, donde era acusado de no saber imponer su autoridad a los seis alcaldes elegidos con votos de ediles nacionalistas. Durante esta refriega, el secretario de Política Institucional del PSOE, Alvaro Cuesta, llegó a exhibir desde su escaño un cartel que revela amenazas de los "abertzales" a uno de esos alcaldes socialistas. Algo que se encargó de resaltar Rodríguez Zapatero desde la tribuna de oradores.

Tras recordar que Aznar había sido elegido presidente del PNV, en 1996, "con los votos de Arzalluz", Zapatero pidió a José María Aznar que autorice la creación de una comisión de investigación para saber qué ha pasado con el accidente del YAK-42, cumpliendo así uno de sus compromisos regeneracionistas de 1996, que consistía en que la mayoría parlamentaria no pudiera impedir la constitución de comisiones de investigación.

"Guerrilleros, legionarios y numerarios"

Constantemente interrumpido desde los escaños del PP, el secretario general del PSOE replicó a la afirmación de Aznar, de que no controla "el circo de la Comunidad de Madrid". El líder socialista trajo a colación una afirmación de Aznar, días atrás, en el sentido de que en la FSM hay sectas. "De guerrilleros (de Cristo Rey), de Legionarios (de Cristo) y de numerarios (del Opus Dei), no sabemos nada en nuestras filas. Son en otras donde se sabe", indicó.

Aznar utilizó un turno de dúplica para pedir a Rodríguez Zapatero que "no nos dé lecciones" porque no es que el PSOE use el "ventilador" es que "arroja la basura a los vecinos" con sus intentos de pedir al PP responsabilidades por lo ocurrido en la Asamblea de Madrid.

El jefe del Gobierno aceptó el reto de Zapatero: "hablemos de corrupción sin responsabilidades, señor Aznar: el ex vicepresidente suyo en la Junta de Castilla y León fue condenado a nueve años por el Supremo (...) Los ministros que nombraron a los responsables de Gescartera siguen en sus puestos". José María Aznar recordó la figura del ex director de la Guardia Civil Luis Roldán como ejemplo de corrupción socialista, para terminar espetándole: "usted está sentado ahí porque hubo una cosa llamada Filesa".

Tanta ha sido la tensión acumulada en el duelo vespertino entre ambos, que el máximo responsable socialista ha llegado a decirle a Aznar "lo que nunca he querido decir": que el problema de la unidad de España se ha empezado a plantear con el gobierno del PP y no antes, y que usa las víctimas del terrorismo y el fenómeno violento para sacar votos fuera del País Vasco.

Rudi, inflexible

La protagonista final de este momento del debate ha sido la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi. En contra de lo acostumbrado y, apoyándose en el Reglamento del Congreso, Rudi ha negado una tercera réplica a Rodríguez Zapatero.

Cuando el líder del PSOE se disponía a coger el micrófono desde su escaño, como suele ser habitual, vio atónito como la presidenta no le daba la palabra. Sus protestas no sirvieron de nada. Rudi se lo denegó argumentando el "respeto al grupo de CiU", a cuyo portavoz le correspondía subir a la tribuna, y que Zapatero ya había consumido con creces su tiempo de intervención.