Viajes

Un guiño al pasado

Es difícil definir lo que significa adentrarse en México. Si la vida se entiende como un viaje hacia el interior, este pueblo es la entraña misma. Para sentirla es preciso salir de la costa, abarrotada de turistas, y convertirse en un viajero sin prisas; volver a los paseos entre el cielo, las plazas, las callejuelas, las iglesias... Basta con tomar la carretera federal 15, que une México con Guadalajara, para entrar al corazón de la cultura, gastronomía, arquitectura vernácula y trabajo artesano. Recomendable, volar hasta México DF y partir rumbo a la ciudad de Morelia por el Estado de Michoacán (lugar de pescadores, en castellano). En la ciudad de las canteras rosas el misterio reverbera por la fuerza de sus gentes. Conviene caminar por su calles empedradas y pararse frente a las Rosas. Es uno de los rincones más especiales de la ciudad. Se trata de un monumento colonial que data de 1595 y que se construyó para las monjas dominicas de Santa Catalina. Una charla con sus habitantes ayuda a recomponer su mística, llena de leyendas escalofriantes. Una dato significativo es que sus gentes celebran de forma muy especial el Día de los Muertos, cada 1 de noviembre. La catedral, barroca, magnífica, se construyó en 1660 y su edificación duró 84 años.

Para reposar las vivencias del día, nada como dejarse caer en un Tesoro de Michoacán. El Estado ha reformado numerosas antiguas haciendas y edificios históricos que recuerdan pasadas batallas. En pleno centro de Morelia y frente a la catedral, el hotel Los Juaninos es un antiguo palacio episcopal de fines de siglo XVII adaptado para establecimiento turístico en 1886. Sus paredes mezclan los estilos romántico, neoazteca y art noveau. Muy cerca de Morelia, el hotel Villa Montaña, forma un conjunto arquitectónico que rememora antiguas haciendas de veraneo.

Por desgracia el saqueo y la falta de investigaciones no han permitido hasta la fecha dar una visión completa de cuando se asentaron por primera vez los humanos en esta región del Michoacán y que más tarde fueron conformando el reino purépecha que ha impregnado todo de su carácter. Más tarde, fueron los tarascos los que habitaron la cuenca de Pátzcuaro, Quiroga y Zacapu. Resulta imprescindible visitar la ciudad de Pátzcuaro. Allí la alfarería michoacana y el maqueado en los diferentes utensilios (vasijas, platos y fuentes) cobran protagonismo en los puestos y tiendas de las calles y sirven de sustento para la mayoría de sus habitantes.

Algunas expresiones del arte de Pátzcuaro se remontan a la época prehispánica, otras surgieron durante la colonia y también existen las que provienen de la cultura oriental. La basílica de Nuestra Señora de la Salud, antigua catedral en tiempos del primer obispo de Michoacán, don Vasco de Quiroga, es el lugar de concentración de creyentes acérrimos que piden milagros para familiares enfermos. La Casa Once Patios, antiguo convento de las monjas dominicas, es actualmente la principal casa de las artesanías. Aquí se respira la magia del trabajo paciente de los habitantes, artesanía textil hecha con laxitud y profundidad. La Posada Don Vasco, una edificación de 1938, invita a descansar entre plantas y árboles frutales.

De camino hacia Zamora, y antes de terminar en el Estado de Jalisco, en Guadalajara (la tierra del tequila), es recomendable hacer algunas paradas en Purépero y degustar su gastronomía. En toda la zona de Michoacán existe una gran variedad de platos: pollo placero, tortillas de maíz rellenas, caldo de chile rojo y picantes salsas espesas que aceptan de bueno agrado carnes, quesos e infinidad de ingredientes.

El viaje hacia el interior no termina aquí. æpermil;ste se prolonga en la memoria-uno no puede olvidar la hospitalidad de su pueblo-.

Localización

Cómo ir. Iberia ofrece 10 vuelos directos semanales entre Madrid y México DF, con aviones Boeing Airbus A-340. También oferta un vuelo diario a Cancún, vía Miami con los aviones B-747 y MD-87. Es posible volar desde Madrid en julio a partir de 552 euros; en agosto desde 580 euros; en septiembre por 466 euros y en octubre por 439 euros (ida y vuelta). Más información en Serviberia (902 400 500) y en la página web de la compañía www.iberia.com.

Viajes Marsans ofrece varios paquetes por la zona de Michoacán desde 1.362 euros. El viaje a ciudades coloniales (México DF, Querétaro, San Miguel de Allende, Guanajuato, Yuriria, Pátzcuaro y Morelia). Incluye el traslado, la estancia, visitas guiadas y dos comidas.

Alojamiento. La Secretaría de Turismo del Estado está reformando antiguas haciendas y edificios históricos para convertirlos en hoteles y establecimientos turísticos de categoría alta denominados Tesoros del Michoacán. Entre ellos, el hotel Juaninos, en Morelia, está situado en el centro de la ciudad. Con 20 habitaciones dobles, cuenta con un restaurante en la azotea desde donde se puede disfrutar de magníficas vistas y música en vivo. Dirección: Avenida Morelos Sur, 39. Tel.: (443) 312 0036.

También el hotel Villa Montaña pertenece a esa clase de hoteles de lujo que está edificado sobre antiguas casas de veraneo. Enclavado a pocos kilómetros de Morelia, tiene 14 habitaciones y ofrece excursiones guiadas por la zona. Dirección: Patzimba, 201. Colonia Vista Bella. Tel.: (443) 314 0179. El hotel Posada Don Vasco está situado en la localidad de Pátzcuaro y cuenta con 74 habitaciones. Está construido sobre un edificio de 1938. Dirección: Avenida Lázaro Cárdenas, 450. Tel.: (434) 342 0262.

Comer. El restaurante Los Mirasoles, en Morelia, esconde un sello vanguardista, pero sin escapar de la tradición. Su cocina es tradicional y ofrece carne, pastas y ensaladas. Su especialidad es la sopa tarasca y la arrachera (corte de carne) en molcajete (con guacamole). Aparte de ofrecer el servicio de restaurante, dispone de un espacio reservado para el vino. Dirección. Avenida Medero Poniente, 549. Tel.: (443) 317 5777.