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Telefónica paga caro su gran ajuste

El mayor expediente de regulación de empleo de la historia laboral española ya está en marcha. Telefónica eliminará 15.000 empleos, un 37% de su personal dedicado a proveer telefonía fija en España, hasta 2008. No será hasta después de ese año cuando los ahorros compensen los abultados gastos de reestructuración, que los analistas cifran por encima de los 4.000 millones de euros. A diferencia de anteriores recortes laborales, que se cargaron contra reservas, esta vez los costes se deben restar del beneficio cada año, lo que lastrará los resultados durante cuatro o cinco ejercicios.

'Telefónica ya ha hecho una buena labor de reducción de costes y le queda poco espacio para progresar más. Ahora el programa descansará, sobre todo, en recortes de puestos de trabajo, que generalmente son difíciles de cumplir y muy costosos', escriben Luis Prota y Juan Jiménez, analistas de Morgan Stanley. Esta firma rebajó este jueves su recomendación para Telefónica desde sobreponderar a igual que el mercado.

El anuncio de la supresión masiva de empleos ha sacado a la luz las crecientes dificultades del negocio clásico del grupo, el teléfono fijo, amenazado por la liberalización y, en especial, la competencia del cable. El anuncio del ajuste tuvo una fría acogida en Bolsa, pues la acción apenas se movió. Ayer viernes cerró a 10,28 euros, con una caída semanal del 1,1%.

Los analistas preveían recortes de puestos de trabajo en Telefónica, como en todo el sector, aunque ha sorprendido lo elevado de la cifra. 'Desde el punto de vista empresarial, la estrategia se ajusta a lo que estamos viendo en Europa y debe ayudar a mejorar márgenes en un negocio de cierta madurez', opina Felipe Mesía, de Self Trade.

Dado que ninguna baja es forzosa, se espera que la indemnización media supere los 240.000 euros por cabeza que recibieron los afectados por la anterior regulación de empleo, de 1999. Los expertos manejan unas indemnizaciones entre 265.000 y 300.000 euros por empleado, de donde resulta un coste total del ajuste entre 4.000 y 4.500 millones de euros.

Luis Padrón, de Fortis Bank, cree que el impacto en los beneficios será de más de 1.500 millones de euros, repartidos de forma decreciente en los próximos cuatro ejercicios, y a partir de 2007 el efecto podría ser ya positivo. Este experto comparte la conveniencia de reducir personal para ganar productividad por empleado, aunque no descarta problemas en la negociación del plan y pide a la compañía que se asegure de que no habrá pérdidas de calidad en el servicio o en la red.

Según el informe de Morgan Stanley, los ahorros totales que logrará Telefónica durante la vigencia del plan serán de 5.800 millones en términos brutos y de unos 3.800 millones después de impuestos. El coste de la reestructuración sería de 3.912 millones, pero se reduciría a 2.543 millones si se tienen en cuenta deducciones fiscales. Por lo tanto, el impacto neto positivo se estima en 1.260 millones, unos 20 céntimos por acción. Una cifra modesta que 'tendrá poco efecto en nuestra estimación del justo valor de la acción', dicen los analistas de esta firma, que mantiene un precio objetivo de 11,30 euros para el título de la operadora.

En todo caso, la supresión de empleos ha sacado a la luz las pobres perspectivas del negocio clásico de Telefónica. 'Estamos preocupados por el potencial de la telefonía fija, que es un negocio decreciente', señala Miguel Jiménez, de Renta 4. Aunque Telefónica mantiene el 85% del mercado español, se enfrenta a una animada competencia, a unas tarifas presionadas a la baja y a un marco regulatorio que la compañía considera muy desfavorable. En la empresa se sostiene que el regulador protege en exceso a los operadores entrantes, incluso si sólo actúan como revendedores de tráfico, y así se ha formado un 'mercado asimétrico'. Por ello, la empresa apuesta por revisar todo el modelo.

En todo caso, la aportación de la telefonía fija al grupo está estancada desde hace años y, según las previsiones de Morgan Stanley, tenderá suavemente a la baja. Los ingresos anuales de Telefónica de España caerán desde los 10.272 millones de euros del año pasado a los 9.954 millones proyectados para 2008. El beneficio bruto de explotación evolucionará de igual forma, desde los 4.517 millones actuales a los 4.032 millones dentro de cinco años.

Felipe Mesía opina que Telefónica debería aprovechar las mejoras de flujo de caja que deriven de este ajuste para destinar inversiones a otros negocios más rentables, como los móviles. Por el contrario, Miguel Jiménez cree que el mercado ya no demanda fuertes inversiones, como en el pasado, sino costes ajustados y una mejor retribución del capital. Precisamente, Telefónica volverá a dar dividendo -práctica que en 1998 interrumpió Juan Villalonga- el próximo miércoles, cuando hace efectivo un primer pago anual de 13 céntimos por acción. Pero la compañía no ha aclarado cuál será su política de remuneración al accionista en los próximos años, lo que ha criticado Morgan Stanley: 'La abundante generación de caja de Telefónica puede ser un riesgo o una oportunidad. La compañía debe clarificar cómo piensa emplearla'.