Ajuste laboral

La compañía afirma que entrará en pérdidas si no recorta empleo

El expediente de regulación de empleo (ERE) de Telefónica de España contiene una larga y prolija explicación sobre los motivos que han obligado a la operadora a plantearse el recorte de 15.000 empleos, uno de cada tres. Y la conclusión a la que llega es que el escenario regulatorio que ha propiciado la liberalización de la telefonía fija y el desarrollo de distintas tecnologías implicaban el 'riesgo cierto' de que la compañía entrara en pérdidas 'en un plazo no muy lejano'.

La reducción de costes a través de la regulación de empleo se hace, así, imprescindible, según Telefónica de España, que pone como mejor ejemplo de ello el ERE de 1999. Sin él, 'la empresa se encontraría inmersa en una situación de grave crisis empresarial'.

Telefónica no tiene dudas sobre el responsable: buena parte de esta situación es culpa de la regulación. La operadora asegura que la normativa española es 'de las más' agresivas de Europa y para argumentarlo presenta un decálogo de actuaciones que, a su juicio, lo demuestran y que van desde el sistema de precios máximos a la interconexión por capacidad, pasando por la fijación de la tarifa plana de Internet por BOE.

Los efectos de esta política se ven, continúa la operadora, en la pérdida de ingresos por telefonía fija, en el aumento de la cuota de mercado de los rivales de Telefónica y en la caída de precios más allá de lo previsto. Las medidas adoptadas por el regulador en los últimos años, 'con el fin de lograr la pérdida de una parte apreciable de la cuota por parte de Telefónica y a favor de los nuevos operadores', han superado 'con mucho las previsiones más funestas en lo relativo a trabas a la progresión' de la operadora.

Todo ello hace, asegura Telefónica, que los escenarios proyectados en 1999 -fecha del último ERE- hayan quedado convertidos 'en papel mojado' y sea necesario la adopción de uno nuevo.