Joseph Quinlan

'La inversión y no el comercio es la clave de la relación EE UU-Europa'

El economista Joseph Quinlan es un defensor de la importancia estratégica que tiene la relación bilateral tanto para EE UU como para Europa en vísperas de la cumbre semestral que hoy se celebra en Washington. Quinlan es socio del Centro de Relaciones Transatlánticas en la Escuela Paul H. Nitze de la Universidad Johns Hopkins.

Pregunta. ¿Es grave el daño en la relación transatlántica después de la guerra?

Respuesta. Hubo momentos de tensión y actos políticos irresponsables en EE UU, pero eso ha quedado atrás. Ahora hay temas que causan fricción en materia comercial, pero una ronda de liberalización siempre es difícil.

P. ¿Como para poner en riesgo la Ronda de Doha?

R. Sería una mala noticia para la relación bilateral, pero más para la economía global. Aún queda tiempo para que EE UU y Europa presenten una propuesta conjunta.

P. Pero las alianzas de la actual Administración dentro de Europa sí parecen haber cambiado

R. Pese a todo, EE UU mantiene una buena relación con Francia y Alemania, y la voluntad del Gobierno es trabajar con todos. No hay ningún plan por parte de EE UU para dividir a la UE. A Washington le interesa una Europa fuerte y unida.

P. ¿No hay tentaciones unilaterales por parte de EE UU en esa relación?

R. La clave es el nivel de inversión extranjera mutua en los mercados de uno y otro lado del Atlántico, no el intercambio comercial, y es decisivo para ambos. También hay retos que EE UU no puede afrontar sin la ayuda de Europa, como el éxito en la reconstrucción de Irak y trabajar por la paz en Oriente Próximo. Y ése es un punto decisivo, la cooperación entre Washington y Bruselas es la que establece la agenda global. Se necesitan.

P. Unos más que otros. Europa depende defensivamente de EE UU...

R. La diferencia de gasto no es tanta en términos de seguridad interna y ambos tendremos que destinar más presupuesto a ese fin.

P. ¿Qué espera EE UU de Europa?

R. Las empresas y los dirigentes están pendientes de saber qué pasará con la Constitución Europea. Pero a corto plazo están preocupados por la debilidad del crecimiento.

P. ¿Hay reproches en ese punto a Europa?

R. La UE, para su credibilidad, ha permitido que el euro se aprecie, y eso beneficia a las empresas estadounidenses, pero ha sido el mercado quien lo ha decidido así.

P. Es muy optimista respecto al futuro de las relaciones bilaterales...

R. Sólo soy un pragmático. Hay demasiados intereses económicos en juego.