Futuro

'Hakuna matata'

A los inversores les va a costar mucho volver a creer en los mercados. Santiago Satrústegui explica que si esperan a que la recuperación sea sólida quizá lleguen demasiado tarde

imba: Parece que los vientos están cambiando.

Rafiki: El cambio es bueno.

Simba: Sí pero no es fácil. Sé lo que tengo que hacer. Pero hacerlo significa que tengo que afrontar mi pasado. He estado huyendo de él demasiado tiempo.

Vivimos en un mundo que nos condena todos los días a tomar decisiones de inversión

(En este momento el mandril propina al león un estacazo y dice:)

Rafiki: No pasa nada, está en tu pasado.

Simba: Sí, pero todavía duele.

Rafiki: El pasado puede doler. Pero tienes dos opciones, huir de él o aprender de él.

Sería complicado explicar mejor que este diálogo de El rey león de Disney lo que debe estar pasando por la cabeza de muchos inversores en estos momentos. Saben que existe una posibilidad de que, tras la travesía del desierto, los tiempos se presenten mejores, pero tomar decisiones significa afrontar la situación actual de sus maltrechos patrimonios y volver a sufrir sobre lo sufrido al recuperar la consciencia de las pérdidas soportadas.

Los mecanismos de defensa del ser humano son tan efectivos que, en general, nos permiten superar cualquier tipo de trauma. Nuestro cerebro es capaz de pactar con nosotros una censura sobre aquellas cosas que no nos interesa afrontar. La fórmula funciona y nos permite ser felices, al menos durante algún tiempo, pero normalmente dificulta mucho la toma de buenas decisiones.

La filosofía del hakuna matata (no hay problema), la fórmula mágica que Timón y Pumba propusieron a Simba para salir de su abatimiento tras la derrota y muerte de su padre, consiste en olvidar el pasado. Las cosas malas pasan y son inevitables y, por lo tanto, es mejor no tratar de arreglar nada. El resultado es que el rey de los animales vive tranquilo y feliz, con sus sentimientos sedados, mientras que todo el sistema se desmorona

Enfrentarse a las pérdidas es siempre doloroso pero no hacerlo significará perder muchas oportunidades. A los inversores les va a costar mucho volver a creer en los mercados, pero si para convencerse necesitan esperar a comprobar que la recuperación es sólida, cuando vuelvan estarán llegando tarde.

Por activa o por pasiva, vivimos en un mundo que nos condena todos los días a tomar decisiones de inversión, comprar o no comprar acciones, bonos, inmuebles o bienes de consumo, es algo que hacemos cada minuto que pasa, normalmente condicionando nuestra decisión a lo sucedido en el pasado más reciente.

Algunos expertos bursátiles han llegado a la conclusión de que el futuro ya no es lo que era, y es posible, y hasta bueno, que nunca vuelva a ser algo tan conocido como llegó a ser hasta hace poco, pero refugiarse en la filosofía del hakuna matata será una mala decisión. En el mundo real los leones no pueden aguantar mucho tiempo comiendo insectos.