Contabilidad

Crecen las críticas a las nuevas reglas internacionales

El conservadurismo de la contabilidad europea ha servido de barrera frente a escándalos contables como los que han sacudido en los últimos tiempos a Estados Unidos. Así lo afirman especialistas en economía y contabilidad en un informe del Instituto de Estudios Económicos que critica duramente la laxitud de las nuevas normas de contabilidad que entrarán en vigor en la UE en 2005. Los expertos advierten que la nueva normativa abrirá la puerta a los peligros de la contabilidad creativa.

Enron no fue una estafa. Fue el resultado de una contabilidad mucho más laxa que la europea'. Juan Iranzo, director del Instituto de Estudios Económicos (IEE) y vocal de la Comisión Aldama, adelantaba ayer en unas jornadas organizadas junto a Deloitte & Touche en la Bolsa de Madrid el contenido de un informe publicado por el organismo que arremete duramente contra las normas contables internacionales que se aplicarán en Europa a partir de 2005.

Dos catedráticos de contabilidad y economía aplicada, Oriol Amat, de la Universidad Pompeu Fabra, y Jesús Huerta de Soto, de la Rey Juan Carlos, coinciden en su análisis al advertir que las normas internacionales de contabilidad (IAS, en sus siglas en inglés) abrirán la puerta a unas prácticas contables difíciles de imaginar con la normativa europea actual. 'Europa se ha mantenido en gran medida ajena a los escándalos contables norteamericanos precisamente por no haber adoptado las normas que ahora se quieren aplicar con carácter general y obligatorio', señala Huerta de Soto.

El catedrático califica de 'paradójico' y 'sorprendente' que Europa haya escogido un momento en el que existe un déficit de confianza en los mercados para aprobar una normativa que facilita prácticas de contabilidad creativa similares a las que propiciaron quiebras como la de Enron o Worldcom. En su opinión, la Unión Europea no ha tenido en cuenta 'el grave daño' que ese modelo contable ha producido en Estados Unidos.

Maquillajes contables

'El problema que tienen las nuevas normas es que ofrecen muchas alternativas para determinadas transacciones, lo que puede favorecer un incremento de los maquillajes contables', explica Oriol Amat. Así, las normas internacionales permiten una amplia capacidad de maniobra que oscila, por ejemplo, entre los cinco tratamientos distintos que se ofrecen para la presentación de los estados financieros, hasta los seis de los activos intangibles y los tres de los arrendamientos. æpermil;sta circunstancia, según algunos expertos, pone también en duda su capacidad para homogeneizar las cuentas de las empresas, el principal motivo que el comisario europeo de Mercado Interior, Frits Bolkestein, enarboló para impulsar la normativa.

'Aunque se consiga que todos los países apliquen estas normas, si no se reduce la gran variedad de tratamientos alternativos admitidos, seguirá habiendo diferencias contables entre las empresas', advierte Amat.

Una opinión que no comparte Blas Calzada, presidente de la CNMV, quien aludió durante su intervención en las jornadas a los 'gravísimos problemas' que plantea la falta de un sistema contable homogéneo y expresó su confianza de que el nuevo estándar europeo termine siendo adoptado directamente por Estados Unidos y se solvente de una vez por todas esa dificultad.

La contabilidad que entrará en vigor en 2005 deberá ser aplicada en principio sólo a los grupos de empresas cotizadas, aunque posteriormente se extenderá al resto de las empresas. El presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, José Luis López Combarro, ya ha anunciado que el modelo se adaptará a las pymes a partir de 2007.

Para la mayor parte de los expertos, una de las grandes diferencias entre el sistema actual y las nuevas normas contables está en la forma de valor numerosos activos, que deberá realizarse según el valor de mercado y no por el precio de adquisición.