Bolsa

La bolsa marca nuevo máximo anual y se sitúa al borde del 7.000

Los informes de situación de las principales firmas del mercado recogían ayer los malos datos publicados el viernes en EE UU y las previsiones que se manejan para otros tantos que conocerán esta semana. Para algunos analistas, la publicación el viernes de la encuesta de Michigan de junio es una mala señal para los mercados, después de las fuertes subidas que acumulan desde marzo. Las Bolsas, sin embargo, se muestran reacias a perder posiciones y, como hicieron ayer, se aferran a la expectativa de una mejora económica en la segunda mitad del año para sostener y justificar las ganancias acumuladas.

Durante gran parte de la jornada de ayer la volatilidad creciente tuvo una respuesta más alcista que bajista. Es más, la breve recaída del dólar tuvo un impacto instantáneo y sin continuidad, a diferencia de situaciones anteriores. Pesó más en los mercados el buen sabor de boca dejado por la subida del índice de actividad manufacturera en el Estado de Nueva York, que aumentó hasta los 26,8 puntos, el nivel máximo en sus dos años de historia.

El Ibex se anotó un 1,51% en la sesión, en línea con otros mercados europeos, y cerró en 6.960,9 puntos, su cuarto máximo anual consecutivo. El índice, que llegó a perder un 1% en el peor momento del día, cerró en el nivel más alto de la sesión. La cifra de actividad fue superior a la de sesiones anteriores, 2.049,13 millones de euros, de los que 652 millones se movieron en bloques. Una operación sobre Altadis de 324 millones y otra sobre Carrefour de 100 millones acapararon la mayor parte del negocio en bloques.

Los avances más destacados en los mercados europeos correspondieron a la banca, en torno al 2%. En la Bolsa española, el BBVA y el Santander se situaron a la cabeza de las ganancias, tras subir el 3,17% y el 2,58%. Telefónica, por su parte, se revalorizó un 1,09%. Entre estos tres valores aportaron 66,7 puntos de los 103,7 que se anotó el Ibex.

A pesar de las ganancias de ayer, el miedo a la corrección que algunos pregonan contrasta con la euforia de otros que siguen apostando por subidas a muy corto plazo de los mercados alentadas por los más que probables futuros recortes en los tipos de interés oficiales, que es lo que movió la actividad de los mercados la semana pasada.

En esta coyuntura de sentimientos enfrentados, los expertos aconsejan seguir con especial interés las cifras de volumen de negocio, porque una reducción de éstas significaría que los participantes en el mercado recelan de las grandes cifras que se publicarán en los próximos días.

Es la evolución del dólar, en cualquier caso, la comidilla entre los agentes bursátiles. Los analistas vuelven a fijarse en el tono de los comentarios de las autoridades en la materia. En el fin de semana dos consejeros del Banco Central Europeo, Issing y Padoa-Schiappa, han vuelto a expresar su confianza en un euro fuerte. 'La subida del euro simplemente corrige un movimiento depreciador anterior', ha dicho Issing.

En el caso de la Reserva, los últimos comentarios son los de Stern, que señala que 'la economía se EE UU ha crecido en los últimos seis meses y está preparada para hacerlo en el futuro'.

La volatilidad se contagia al mercado de bonos

La volatilidad que sufrieron ayer las Bolsas se trasladó al mercado de deuda pública. Las ganancias que registraban los bonos a primera hora de la mañana se transformaron en pérdidas cuando se conoció el dato de actividad manufacturera en Nueva York, mejor de lo esperado.

El rendimiento del bono estadounidense a 10 años, que se mueve a la inversa del precio, llegó a tocar el mínimo desde 1958 en los primeros momentos de la negociación. Nada más hacerse público el dato de manufacturas, cambió el rumbo y empezó a recuperar posiciones hasta situarse en torno al 3,15%. Similar trayectoria siguieron los títulos alemanes, aunque la rentabilidad sigue en la zona de mínimo de los últimos 20 años. El rendimiento del bono español aumentaba hasta el 3,57%.

A pesar del buen dato de ayer, los expertos siguen apostando por nuevos recortes de tipos tanto en EE UU como en la zona euro, especialmente después de conocerse el viernes la fuerte caída de la confianza de los consumidores. Además de la ambigüedad que muestran los indicadores económicos, la presión de los precios ha remitido. Así, una encuesta de Bloomberg revela que los 22 bancos que negocian directamente con la Reserva Federal esperan una rebaja del precio del dinero de al menos un cuarto de punto en la reunión de la autoridad monetaria el 25 de junio.

En la zona euro, los expertos también apuestan por una mayor relajación de la política monetaria, pero pronostican que el BCE esperará a septiembre para tomar esta decisión.