Unión Europea

Londres dice 'no' al euro y aplaza la decisión otro año

Una abarrotada Cámara de los Comunes recibió ayer el veredicto del ministro del Tesoro sobre la entrada del Reino Unido en la divisa común europea. Tal y como se esperaba, Brown dijo que el país todavía no estaba listo y que no se habían cumplido cuatro de los cinco requisitos que él mismo estableció en 1997 como condición para el ingreso.

La única prueba que Brown considera superada fue la de los servicios financieros, en tanto que las restantes: convergencia, flexibilidad, empleo e inversión recibieron un suspenso.

Pero, en una concesión a los entusiastas del euro de su propio partido (entre los que se encuentra el primer ministro, Tony Blair), Gordon Brown señaló que Reino Unido está dispuesto a ganar la carrera para entrar en el euro, porque iba a ser positivo para el país y que en los presupuestos del próximo año se volverán a evaluar dichos requisitos para saber si ha habido algún avance.

'Todavía tenemos que pasar los tests de convergencia sostenible y flexibilidad, pero una vez superados estos dos puntos, los objetivos del empleo y la inversión van a ser alcanzados', subrayó el responsable del Tesoro.

Sin embargo, Brown sigue resistiéndose a llevar a cabo un plan detallado con plazos para lograr la convergencia con la eurozona, lo cual se podría interpretar como una verdadera voluntad de entrar en el euro, señalan los analistas.

En un discurso de media hora, flanqueado por Tony Blair, que parecía estar midiendo cada una de las palabras de Brown, el ministro confirmó que su Gobierno tiene previsto publicar un borrador legislativo que permita celebrar un referéndum antes de las próximas elecciones generales, previstas para 2006.

El Gobierno laborista tiene planeado iniciar una campaña en breve para revertir el sentimiento antieuro de los británicos, que en un 70% se oponen al abandono de la libra por el euro.

Brown y Blair han estado trabajando mano a mano hasta el último momento en el documento que se presentó ayer ante la Cámara, por expreso deseo del primer ministro, quien ha querido evitar cualquier referencia que pudiera sonar euroescéptica pese al 'todavía no' que contiene.

Brown señaló que la decisión de no integrarse aún en el euro respondía a los intereses económicos de la nación y que si la entrada se realizara sin la suficiente preparación, las consecuencias podrían ser desastrosas con un incremento del desempleo, recortes en los servicios públicos y estancamiento del crecimiento económico.

Ayer por la mañana el Tesoro hizo público el informe que fue repartido entre parlamentarios y periodistas, que sólo tuvieron seis horas para digerir 1.700 páginas abigarradas de datos y gráficos antes de la intervención de Brown.

Pros y contras

Entre las notas positivas del documento, el ministro destacó que la entrada en el euro beneficiaría el comercio entre Reino Unido y la zona euro, que podría crecer entre un 5% y un 50%. Uno de los sectores que podrían verse afectados negativamente es el del mercado de la vivienda, más sensible a los cambios en los tipos de interés que en otros países europeos.

El informe también habla de una necesaria devaluación de la libra y señala que el tipo de cambio adecuado sería el de 73 peniques. Tras sucesivas caídas, el cambio actual es de 71 peniques. El bajo nivel estimado por el Tesoro sorprendió a los mercados e hizo bajar de nuevo la libra un penique contra el euro.

La reciente debilidad de la libra ha colocado a la moneda británica más cerca del nivel de entrada sugerido por Brown, pero también ha incrementado la presión sobre el Banco de Inglaterra para que recorte los tipos de interés y los sitúe más próximos a los de la eurozona.

En la actualidad, los tipos británicos están fijados en un 3,75%, en tanto que los de la zona euro están en un 2%. Pero muchos analistas temen que si Reino Unido rebajara los tipos a la mitad, los precios de la vivienda y el consumo se dispararían, en uno de los países con mayor deuda privada de la UE. Sin embargo, Brown informó ayer que iba a cambiar la forma en la que Reino Unido contabiliza la inflación y gestiona las hipotecas de la vivienda para que se adapten más al modelo comunitario.

Los analistas han señalado que en el informe de ayer se percibe una cuidadosa mezcla entre el temor de Brown de que una entrada a destiempo en el euro pudiera poner en peligro la economía de Reino Unido y la creencia de Blair de que el destino del país es adoptar la divisa común y tener un papel más relevante en Europa.

El ministro del Tesoro realizó ayer un discurso más proeuro de lo esperado. Y los expertos ven la mano de Blair en este cambio de actitud, ya que afirman que Brown se ha ido haciendo cada vez más cauto con respecto a la moneda única. Y hasta ahora la opinión pública, los bajos niveles de crecimiento de los países de la eurozona y la crisis alemana le han dado la razón, señalan los analistas.

Suspenso en cuatro de los cinco requisitos

Gordon Brown dijo ayer que había habido mejoras, pero que sólo se había logrado superar uno de los cinco requisitos (el de servicios financieros) que justificarían la entrada en la moneda única europea.

El ministro del Tesoro considera que la convergencia es uno de los objetivos que no se ha cumplido. 'Existen diferencias estructurales con la zona euro, algunas de los cuales son significativas, como el mercado de la vivienda, más volátil y susceptible a los cambios de tipos de interés que el continental'. En este apartado, a Brown también le preocupa la 'incompatibilidad entre los ciclos económicos' de Reino Unido y de la zona euro.

La flexibilidad también ha recibido un suspenso. El ministro cree que las economías comunitarias son todavía demasiado rígidas y poco liberalizadas y que no se ha logrado una convergencia en este sentido.

Respecto al tercero de los requisitos, la inversión, Brown opina que la integración en el euro podría incrementar las inversiones extranjeras en el país y reconoce que un retraso en el ingreso podría dañar la entrada de capital. Pero afirma que este test sólo se podrá pasar con una convergencia duradera y sostenible.

Los servicios financieros (la City de Londres) parece que son los ganadores de la particular carrera de Brown, quien señala que esos servicios serán competitivos tanto dentro como fuera de la zona euro.

El crecimiento, la estabilidad y el empleo conforman el quinto de los requisitos. Según el responsable del Tesoro, la integración tendrá un efecto positivo en las exportaciones, lo que conllevará un incremento del empleo. Pero la falta de convergencia supone que en estos momentos la estabilidad macroeconómica sería más difícil de mantener dentro de la unidad monetaria que fuera.