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Segunda vida para la música digital

No esperaré a la semana que viene (por ésta) para descargarme Matrix Reloaded. Ahora sólo se puede conseguir en inglés', explica con toda naturalidad un joven usuario de eMule, que como millones de personas en Internet utiliza éste u otros sistemas de intercambio de archivos a través de los que se puede conseguir cualquier canción, juego o película. 'Las imágenes suelen copiarlas del DVD y el sonido se graba del cine. Por eso hay que esperar al estreno en España para conseguir la versión doblada. Luego, cualquiera la pone en la Red y la van copiando en distintos servidores, y así se distribuye rápidamente por todo el mundo. La calidad cada día es mejor y bastan unas tres o cuatro horas, más o menos, para descargarte una película con ADSL, dependiendo de la velocidad de la línea. Yo dejo mi ordenador toda la noche conectado y me voy bajando cinco o seis películas y discos', comenta.

Estos usuarios no son jóvenes de pelos de colores ni expertos cibernautas. La descarga de música, y cada vez más la de películas, es un acto cotidiano para una gran parte de los internautas y uno de los mayores atractivos para instalarse una línea ADSL en casa. La película Gangs of New York de Martin Scorsese fue copiada 108.000 veces por internautas españoles en los tres meses posteriores a su estreno.

Los sistemas de descarga gratuitos, que no pagan derechos de autor, producen pérdidas de 1,2 millones de euros anuales en España, según expuso Javier Rivas, abogado de Pricewaterhouse ante la subcomisión de piratería del Congreso. Y eso que todavía sólo el 30% de los hogares tiene un acceso a Internet, y sólo existen 1,5 millones de conexiones de banda ancha, según los últimos datos de Telefónica. Pero el fenómeno de la distribución de copias ilegales a través de Internet es imparable.

Roxio, que ha comprado esta semana el servicio musical de Universal y Sony, Pressplay, prevé reactivar Napster antes de finales de año

La música lleva sufriendo sus consecuencias desde que Napster popularizo el intercambio de archivos entre particulares y llegó a sumar 60 millones de usuarios en todo el mundo. Las discográficas se le echaron encima y el peso de la ley terminó con el servicio, pero ningún juez del mundo ha podido evitar que otros servicios similares surgiesen como setas. Kazaa, eDonkey2000, eMule y otros muchos han tomado el relevo. Las discográficas decidieron competir con sus mismas armas, creando sus propios servicios de descargas, pero ninguna ha logrado calar entre la gran masa de los internautas hasta que Apple ha llegado a poner un poco de luz en este complicado negocio.

A las tres semanas de lanzar su servicio música en línea, iTunes, con una oferta de 200.000 canciones, la compañía de la manzana logró vender dos millones de copias a un precio inferior a un euro. Todo un hito para los servicios musicales existentes, al que ninguno de los cinco mayores grupos discográficos del mundo, Warner Music, Vivendi Universal, Sony, Emi y BMG, habían logrado acercarse con sus respectivos proyectos.

Detrás del éxito de Apple está la tozudez de su presidente Steve Jobs, también presidente de la empresa de animación Pixar, que ha mantenido durante más de un año arduas negociaciones para convencer personalmente a los directivos de los principales sellos discográficos para que accediesen a que Apple pudiera ofertar sus canciones en iTunes. Las conversaciones de Jobs han sido tan largas e intensas, que la prensa estadounidense publicó que Apple estaba dispuesta a comprar el negocio de música de Vivendi al completo, posibilidad que se niega rotundamente desde la compañía.

El éxito de Apple ha provocado una cadena de transacciones en el sector musical. Esta semana, Roxio, la compañía de medios digitales que compró a Bertelsmann la plataforma tecnológica de Napster, daba el campanazo con la compra del Pressplay, el sitio de música digital que crearon conjuntamente Universal Music y Sony Music. La operación se ha valorado en 39,5 millones dólares (33,76 millones de euros) y Roxio ha anunciado que piensa reactivar Napster antes de que finalice el año. 'Estas compras han permitido que nos hagamos con la marca de música más potente y con el servicio más robusto y rico de todo el panorama de la música digital. æpermil;ste es el primer paso para relanzar Napster', explica Scott Marx, portavoz europeo de Roxio.

Realnetworks, la empresa de programas para la descarga de audio y vídeo a través de Internet, también ha jugado sus cartas al comprar el sitio Listen.com por unos 36 millones de euros.

Esta compra la realizó justo cuando Apple anunciaba el lanzamiento de iTunes, que ha integrado con una adquisición anterior, Rhapsody, para meterse de lleno en los servicios de distribución musical. 'Apple tiene un mercado natural del 3% al 5%. Supongo que nosotros tendremos que conformarnos con el otro 95%', presumía Rob Glaser, presidente de Realnetworks al anunciar su adquisición.

Así, poco a poco, las empresas tecnológicas están tomando posiciones en el negocio de la música en línea, mientras que las discográficas parecen que van cediendo un terreno que tampoco han sabido explotar. 'No creo que se pueda considerar Pressplay como un fracaso. Pero, en este momento, Sony y Universal han reconocido que el negocio crecerá más rápido si funciona de manera independiente de las casas de discos. Continuaremos teniendo su apoyo y trabajaremos cerca de ellos porque entienden que nuestro éxito es el suyo', reflexiona Marx de Roxio.

Pero a la industria musical le está costando cambiar la visión proteccionista que tenía de este negocio. Asustadas por el éxito de los servicios piratas, las discográficas crearon servicios muy cerrados, que no vendían canciones, sino que las alquilaban por un determinado tiempo, sólo se podían escuchar en el ordenador que se había copiado y su oferta se limitaba a los grupos que tenía cada sello. Hoy, con la venta de Pressplay, sólo queda Musicnet como iniciativa surgida de Warner Music, EMI y BMC, en la que además ha tomado una participación Realnetworks (desde que ésta fue adquirida por AOL Time Warner).

Pero los dos millones de canciones que ha conseguido vender Apple vienen a enseñar una dura lección al sector musical. 'Las discográficas han tratado a los internautas como si fuesen sus enemigos', asegura Paco Lara, portavoz de la filial española de Apple. 'El hecho de independizar el canal de venta en línea de un determinada sello discográfico, desvincularse de un proveedor concreto, hace más fácil ampliar el catálogo de música. Y la variedad es un valor apreciado por el consumidor de música en línea', asegura Lara. iTunes está cambiando la percepción del sector. El servicio ya ha incorporado 4.500 canciones de sellos independientes que se han acercado a Apple. La compañía asegura que no hay semana en la que no reciba propuestas de discográficas de todo tipo, que hace un mes no querían oír hablar de un acuerdo.

iTunes ha echado por tierra casi todos los prejuicios de la venta de música en línea. El primero: Internet acaba con la venta de álbumes, que es el formato comercial en el que se sostiene la industria. La mitad de las ventas logradas por Apple corresponden a discos completos. El segundo: el modelo de Internet reduce las ventas a los singles de gran éxito. Sin embargo, más de la mitad del catálogo de Apple ha sido descargado. Y la tercera y más importante: los usuarios no pagan por algo que están obteniendo gratis. Apple hace pagar 99 céntimos de dólar por canción. Eso sí, éstas luego se pueden pasar a sus reproductores iPod, se pueden copiar cuantas veces se quiera y se pueden trasladar a equipos de música.

'El usuario compra los derechos para toda la vida', subraya Lara. 'Estamos ofreciendo una opción que permite ser honrados a los internautas, pero que, además, es más sencilla y de más calidad que los servicios pirata', añade. æpermil;stas, sin duda, son las claves del éxito del servicio de Apple, del que por ahora sólo disfrutan los usuarios de su sistema Macintosh. En pocos meses, la compañía prevé extender su servicio a los usuarios de Windows, y poco después crearán servicios paralelos para los usuarios de Europa.

Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, la vía abierta por Apple da una luz de esperanza a los sistemas legales, pues viene a demostrar que con una oferta atractiva se puede llegar a desplazar a los sistemas piratas. 'No hay demandas ni leyes que paren a los Kazaa, Gnutella o eMule. Sólo si existe una oferta legal que aporte valor se podrá competir con los sistemas pirata', opina José Neri, presidente de la SDAE, Sociedad Digital de Autores y Editores.

'El usuario que esté descargando música de Internet pasa más tiempo buscando y almacenando música que escuchándola. En el momento en que exista una oferta que te permita ver una película o escuchar un disco tan fácil como resulta ir al cine o poner un CD, los sistemas piratas desaparecerán', mantiene Neri. Pero no todo el mundo se muestra tan certero al predecir el fin de los sistemas ilegales.

Muchos creen que siempre existirán, a pesar de ser más complicados y que cada vez es más común que incorporen ficheros espía y transmitan virus, aunque deberán aprender a repartirse el pastel con los nuevos servicios de pago. Forrester calcula que la música digital va a suponer un negocio de 24 millones de euros en Europa y que las ventas en línea supondrán el 13% de todo el mercado musical europeo en 2007, gracias la creciente importancia de los servicios legales.

Las discográficas no están dispuestas a perder ese valioso mercado y parecen empezar a abrirse a los nuevos intermediarios surgidos del mundo tecnológico y a aceptar los nuevos modelos de negocio. Las plataformas neutrales y legales más antiguas, que han lidiado con la poca flexibilidad negociadora de las discográficas, también pueden beneficiarse del nuevo camino abierto por Apple. Weblisten es un servicio español, activo desde 1998, que vende canciones por unos bonos, que cuenta con 200.000 usuarios (35.000 de pago) y que litiga con la Afyve desde hace casi tres años.

Jaime Bernabé, adjunto a la presidencia de Weblisten, no está muy impresionado por el éxito de Apple y tampoco cree que sea bueno que el negocio la música en línea esté dominado por empresas tecnológicas. 'Weblisten tiene un buen modelo de negocio, que han seguido otras iniciativas', comenta. 'Espero que la oferta en línea sea plural. Concentrar la oferta de la música en línea en manos de las discográficas o en multinacionales tecnológicas no hace más que agravar la dificultad de la libre competencia y la dependencia tecnológica externa', apunta.