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ONU

Washington espera que la resolución sobre Irak sea aprobada esta semana

Muchos matices están pendientes de aclarar, pero el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Igor Ivanov, reconoció ayer que era más que probable llegar a un acuerdo sobre la resolución esta misma semana. Francia estima que el papel otorgado a la ONU en el nuevo borrador 'es aún insuficiente', pero cree que es posible realizar algunas enmiendas y ya ha prometido a la Casa Blanca que no vetará la resolución. En esta ocasión, todos desean que sea aprobado el nuevo documento sobre Irak.

Moscú está dispuesto a trabajar, pero quiere que la resolución 'refleje el despliegue de tropas para el mantenimiento de la paz'. Pero pese a las objeciones rusas y francesas, el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, John Negroponte, aseguró ayer que el documento está 'en su forma final' y se mostró confiado en que 'logrará el apoyo de todo el Consejo de Seguridad', compuesto por 15 países.

El embajador británico, Jeremy Greenstock, habló ayer de 'una atmósfera sorprendentemente positiva y constructiva'. La perspectiva de un próximo acuerdo fue reforzada ayer por el presidente de turno del Consejo, el embajador paquistaní, Munir Akram: 'Estamos ahora examinando la forma de reconstruir Irak y restablecer la paz y la seguridad, y la aproximación de todos los miembros es un paso constructivo para lograr ese fin'.

El poder de la 'Autoridad'

El espíritu positivo que domina el Consejo de Seguridad es más significativo a la luz del documento patrocinado por Washington. El borrador otorga un poder superior a la 'Autoridad', el ente compuesto por EE UU y Reino Unido.

La 'Autoridad' asume el deber de 'proporcionar bienestar al pueblo iraquí a través de la administración efectiva del territorio', pero también se reserva el control de los fondos para la reconstrucción, que 'serán desembolsados bajo la dirección de la Autoridad, consultando con el Gobierno interino'.

El presidente estadounidense, George Bush, prometió atender las reivindicaciones de los aliados de otorgar un papel decisivo a la ONU y así crea la figura del 'representante especial'. El papel de este funcionario será el de 'coordinar a las agencias internacionales implicadas en la reconstrucción y la asistencia humanitaria'. El apartado ocho del borrador se dedica a detallar las funciones del delegado, ninguna de las cuales está relacionada con el petróleo, la única fuente de recursos de Irak.

Doce puntos más tarde se aclara el porqué: 'Todos los ingresos de las ventas de petróleo, productos petrolíferos y gas natural serán depositados en el Fondo para la Reconstrucción de Irak hasta el momento en que sea establecido un Gobierno iraquí representativo y reconocido internacionalmente'.

Un 5% de los ingresos serán reservados para el fondo de compensaciones por la primera Guerra del Golfo (1991), pero el resto será 'inmune' a cualquier reclamación. El Fondo de la Reconstrucción estará auditado por un Consejo Supervisor, integrado por miembros de la ONU, el FMI, el Banco Mundial y el Fondo Árabe Económico y Social.

El documento es explícito sobre el papel que le espera a la ONU: 'El Consejo de Seguridad decide poner fin (...) a las funciones relacionadas con el control y la observación acometidas por el secretario general bajo el programa Petróleo por Alimentos, incluyendo la supervisión de la exportación de petróleo y productos petrolíferos de Irak'. La resolución concede, no obstante, una prórroga de seis meses al programa Petróleo por Alimentos, aunque el control irá pasando progresivamente a manos de la 'Autoridad'.

El texto insta a Irak a cumpla sus obligaciones de desarmarse, pero de momento deja a estadounidenses y británicos la tarea de 'informar' al Consejo a ese respecto. Sobre el papel de Unmovic y la Agencia Internacional de la Energía Atómica en la verificación del desarme, el borrador adelanta, sin más detalles, que sus mandatos 'serán revisados' por el Consejo.

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