Bajada

Las plusvalías latentes de las cajas en participaciones estables caen un 40%

Las cajas de ahorros tenían al terminar febrero una cartera de inversión entre renta fija y renta variable de 96.610 millones de euros, un 4,7% superior a la de hace un año. En los últimos 12 meses, y pese a la crisis bursátil, las cajas han aumentado más sus inversiones en renta variable, cuyo valor contable creció un 7,06% más que en renta fija, con un crecimiento del 3,8%. En cualquier caso, lo invertido en renta fija, que asciende a 71.382 millones de euros, es todavía muy superior a lo comprometido en renta variable (25.228 millones de euros).

La mayor parte de las inversiones en Bolsa se concentra en participaciones permanentes, es decir, en aquellas por encima del 3% en empresas que cotizan y del 20% en las que no cotizan. Aunque hay muchas compañías en donde las cajas tienen una presencia histórica, lo cierto es que las inversiones de carácter permanente en empresas de sectores clave es un hecho relativamente nuevo para estas entidades, que están asumiendo un protagonismo inusitado coincidiendo con la crisis de la Bolsa y el repliegue de los bancos.

En algunos casos, incluso, están tomando el relevo a sus competidores, que han deshecho posiciones estratégicas en empresas como Dragados, Repsol, Telefónica, ACS, etc.

De hecho, las cajas han aprovechado los bajos precios de la Bolsa, en estos tres años de crisis bursátil, para comprar acciones y situarse como socios de referencia en muchas de las principales compañías españolas, en la confianza de que la toma de participaciones en un momento de caída del precio de los títulos sea garantía de plusvalías futuras.

En concreto, el valor contable de las participaciones estables de estas entidades ascendía al finalizar marzo a 20.165 millones de euros. Esta cartera genera al sector unas plusvalías latentes de 3.285 millones de euros, un 39,69% menos que las acumuladas hace un año (5.447 millones).

Al mismo tiempo, estas participaciones generan unas minusvalías latentes de 1.505 millones de euros, un 57,59% más que en el mes de febrero de 2002.

Pero ni el aumento de las pérdidas latentes ni la caída constante del valor de sus participadas las retrae de seguir invirtiendo. No en vano, la cartera de inversiones estables a fin de febrero es un 10,06% superior a la de hace un año.

Para el conjunto de la cartera de renta variable las plusvalías se elevan a 3.913 millones, lo que implica un descenso del 37,78% en los últimos 12 meses, mientras que las minusvalías llegan a 2.395 millones de euros, un 59,56% por encima de las registradas hace un año.

Apuesta por los activos de riesgo

La apuesta de las cajas por la inversión en renta variable en plena crisis de la Bolsa responde a la búsqueda de nuevas vías de rentabilidad ante el estrechamiento de márgenes y la presión de la competencia en el negocio tradicional. Para las cajas, la inversión en Bolsa cuando los títulos pueden adquirirse a precios bajos se configura como una manera de garantizarse ingresos futuros, no sólo vía dividendos aportados por las participadas cuando cambie el ciclo, sino como futura generación de plusvalías si un día se deciden a vender estas participaciones.

El peso de la renta variable sobre el total de los activos ha pasado del 2,8% al 4,6% desde 1996, un cambio en la estructura del balance hacia los activos de más riesgo que corrobora también la evolución del crédito. El total de la cartera de renta variable de las cajas acumula 3.913 millones de plusvalías latentes, muy por encima de la que generaría la cartera de renta fija, a pesar de que el valor contable de ésta sea tres veces superior.