'Telecos'

Telefónica de España inicia los contactos para reducir 9.000 empleos en tres años

La reunión de hoy de la representación de los trabajadores de Telefónica de España, el comité intercentros, es el calentamiento para afrontar al día siguiente el primer encuentro con los directivos de la operadora y la constitución de la mesa negociadora. La meta de estos movimientos es plantear el nuevo convenio colectivo para los próximos dos años, pero las dos partes son conscientes de que las conversaciones van más allá.

César Alierta fue el primero en hacer patente la necesidad de 'seguir trabajando para mejorar la eficiencia y la productividad' de la filial encargada del negocio de telefonía fija en España. Estas fueron las palabras pronunciadas antes de la junta general de accionistas del pasado 11 de abril. Lo que no concretó el presidente fue cuándo se plantearía el expediente de regulación de empleo que dará a Telefónica de España las condiciones que se consideran adecuadas para la actual competencia. Y el momento es éste, según diversas fuentes consultadas.

La operadora aprovechará la negociación sobre el convenio colectivo para plantear una reducción de 9.000 empleos brutos en Telefónica de España, lo que dejaría la plantilla en el entorno de los 31.000 o 32.000 trabajadores. Este recorte se realizaría en tres años con el objetivo de minimizar el impacto y de encontrar las fórmulas menos traumáticas para conseguirlo.

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Porque la intención de Telefónica es reducir al máximo lo que denomina salidas netas del grupo, según fuentes cercanas a la compañía, es decir, las que se producen mediante prejubilaciones o bajas incentivadas. Buena parte del recorte se derivará de las segregaciones de ramas de actividad, lo que supone una disminución de plantilla para Telefónica de España, pero no para el grupo.

Así sucederá con los 1.500 empleados que trabajan en los negocios inmobiliarios y de logística de la filial que, según los planes de la compañía, serán trasladados a las participadas que se dedican a estas actividades para el conjunto de las compañías de Telefónica. Esta cifra podría verse aumentada con otras segregaciones.

Otra de las actuaciones con las que Telefónica de España quiere reducir las salidas del grupo pasa por la movilidad geográfica y funcional. Esta vez, y a diferencia de lo sucedido con el anterior expediente de regulación de empleo (ERE) acometido bajo la presidencia de Juan Villalonga, la compañía va a ser muy selectiva con los puestos de trabajo que se reducirán. Determinados departamentos no sufrirán ninguna baja y otros se recompondrán con traslados y cambio de funciones.

Estas medidas se complementarán con prejubilaciones, aunque su número no será muy elevado, y bajas incentivadas. El último ERE redujo de forma drástica la edad media de la plantilla de Telefónica de España y en estos momentos quedan muy pocos trabajadores -menos de mil al año- que cumplan las condiciones para ser prejubilados.

Primeros recortes

Los tres años en los que Telefónica quiere periodificar la reducción de empleo comenzarán tan pronto como sea posible. La operadora tiene esperanzas de llegar a un acuerdo con los sindicatos antes del verano, aunque este calendario es tachado de excesivamente optimista por fuentes cercanas a la negociación. Una fecha más realista, según los mismos medios, es el comienzo del otoño, lo que permitiría iniciar las reducciones justo a final de año, entre noviembre y diciembre.

Si las conversaciones se complican, el ERE tendrá que esperar a los primeros meses de 2004. Todo ello, si las partes llegan a un acuerdo, algo que Telefónica considera primordial para mantener el clima de diálogo que ha imperado en los últimos años. De ello dependerán, también, tanto las cifras finales de reducción como el número de empleados que saldrán de Telefónica, pero seguirán trabajando para el grupo.

Con esta medida, la operadora sigue los pasos de sus homólogas europeas, que han puesto en marcha fuertes planes de recorte de plantilla para enfrentarse a un entorno de menores ingresos en el negocio tradicional. France Télécom planea reducir 13.000 puestos de trabajo este año y más agresivo es el horizonte de Deutsche Telekom. La compañía pública alemana quiere recortar su plantilla en 55.000 empleados para 2005.