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La Caixa gana un 3,2% más pese a los menores ingresos de las participadas

Prudencia. La mala experiencia sufrida por La Caixa el año pasado con la rebaja de resultados de sus participadas Telefónica y Repsol (que realizaron dotaciones extraordinarias durante el segundo trimestre del año) ha marcado la cuenta de explotación de la entidad hasta marzo. En el primer trimestre, la entidad que preside Ricardo Fornesa ha decidido aplicar las previsiones menos optimistas a la hora de contabilizar los ingresos por puesta en equivalencia. Siguiendo este criterio, los resultados netos de las participadas han pasado de 71 millones de euros a sólo 29 millones, lo que supone un descenso del 59,2%.

Pese a esta decisión, el beneficio neto atribuido de La Caixa ha crecido un 3,2%, hasta 216 millones de euros, gracias al fuerte tirón del negocio bancario y al aumento del margen de intermediación, que subió un 9,5%. La paulatina rebaja de tipos de interés la ha compensando la caja con un incremento del volumen de negocio bancario del grupo, que mejoró en un 17,8, hasta 180.200 millones.

Concretamente, la inversión crediticia ascendió en un 22,1% (23,4% en el caso de los préstamos hipotecarios) y los recursos de clientes en balance lo hicieron en un 12,2%, hasta los 81.600 millones. Los recursos totales, incluidos fondos de inversión, se situaron en 110.800 millones, un 15,3% más.

Por dividendos, la entidad ingresó 160 millones, un 7,4% más; por comisiones, 219 millones, un 12,7% superior, y por resultados financieros, 29 millones, un 46,4% más. Todo unido ha permitido a La Caixa mejorar su margen ordinario en un 11,2%.

En cuanto a los gastos, crecieron un 7% frente a los aumentos de dos dígitos registrados en ejercicios anteriores. Este menor ritmo de crecimiento refleja el descenso del ritmo de apertura de oficinas. En los último 12 meses, La Caixa ha abierto 90 oficinas y durante este año sólo cuatro. Pese a ello, el crecimiento interanual de la plantilla es de 851 personas, debido al aumento de personal en aquellas oficinas donde la demanda lo requiere.

La contención de gastos y la mejora del margen ordinario permiten a la entidad que su margen de explotación crezca un 18,3% y le da capacidad de maniobra para asumir sin caída del beneficio el drástico recorte de las aportaciones por puesta en equivalencia que deja el margen de negocio de la caja con un crecimiento del 3,5%.

En la parte final de la cuenta, La Caixa ha realizado dotaciones por insolvencia por valor de 100 millones, donde se incluyen tanto las dotaciones genéricas como la del fondo estadístico. Según fuentes de la entidad, este fondo denominado Feci estará cubierto en un 60% el próximo mes de junio. La reducción de la ratio de morosidad, que se situó en un 0,50% y el aumento de dotaciones han situado la cobertura de activos dudosos hasta el 310%, frente al 248% de marzo de 2002.

En el apartado de otros resultados extraordinarios y dotaciones, la caja ha contabilizado unas plusvalías de 50 millones de euros por la venta del 39,9% del capital de Saba. Estos ingresos los ha destinado a saneamientos y provisiones extraordinarias de la cartera de participaciones permanentes para evitar riesgos futuros.

El 14% de las oficinas pierde dinero

A 31 de marzo, la red de oficinas de La Caixa estaba formada por 4.634 puntos de venta. De éstos, el 14% (635 oficinas) continuaba generando pérdidas a la entidad. Pese a lo llamativo del dato, lo cierto es que cada vez son menos los puntos de venta que no son rentables. A finales de 1999 había 990 oficinas en pérdidas y a 31 de diciembre de 2002 eran 741. El descenso del número, motivado en una parte por un menor ritmo de apertura, demuestra la capacidad de las nuevas oficinas para ganar clientes.

Fuentes de La Caixa explicaron que tras la apertura de una oficina, ésta pierde dinero durante los tres primeros años. Además, la misma oficina tarda entre siete y ocho años en generar los beneficios necesarios para amortizar toda la inversión realizada inicialmente más cubrir las pérdidas del primer trienio.

Según estos datos, La Caixa, que realizó el gran crecimiento de su red fuera de Cataluña y Baleares durante la segunda mitad de los noventa, se beneficiará en los próximos años de la maduración y entrada en beneficio del grueso de las oficinas abiertas el pasado siglo, con el consecuente aumento de la rentabilidad.

En este sentido, las mismas fuentes indicaron que el crecimiento se realiza principalmente mediante el aumento del número de clientes, ya que las aperturas se realizaron en plazas donde la entidad no estaba presente. Durante el último año, La Caixa ha captado 481.501 nuevos clientes, con lo que sitúa el total en 8,38 millones.