REPORTAJE

La junta, la reválida de los presidentes

Es un momento decisivo. Han de rendir cuentas, no sólo ante los accionistas. Los analistas también están alerta. Tienen que convencer y ser creíbles. No todos lo consiguen

Hemos perdido 5.576 millones. Esa es la realidad'. Así, de sopetón y sin rodeos, espetó César Alierta los resultados económicos de Telefónica ante la junta general de accionistas. Se trataba de rendir cuentas del más difícil y espinoso ejercicio de la compañía. A renglón seguido explicó la estrategia para salir del bache, entre las que se incluye un recorte de plantilla, una rebaja de los sueldos de la alta dirección. Según explican los expertos en dirección de empresas, Alierta siguió las pautas correctas que todo presidente de compañía debe seguir ante una junta general de accionistas. Lo explica el profesor del IESE José Ramón Pin, para quien lo más importante, en estos momentos de crisis económica y cuando los resultados no han sido los esperados, es que el presidente de la compañía intente ganar credibilidad. 'Para ello es necesario que cuente no sólo las cosas buenas, sino que anuncie los problemas que existen dentro de la compañía, eso sí, con soluciones'. Y esto se debe a que el público ya no son sólo los accionistas, sino también los analistas, ya que 'son ellos los que hacen las recomendaciones en función de la estrategia y los proyectos que se van a desarrollar en el futuro'.

Por tanto, el presidente de una compañía, antes de enfrentarse a sus oyentes, debe pensar en algo más que números, tiene que diseñar y prever las repercusiones que las iniciativas del consejo de administración va a tener en la marcha de la empresa. 'La ecuación es cada vez más compleja porque al valor económico hay que sumarle el valor social y medioambiental', añade Pin.

Lo cierto es que la junta de accionistas es el momento estrella para una compañía y para un alto ejecutivo. Han de rendir cuentas y dar respuesta a las preguntas de los accionistas. Por tanto, no pueden dejar un cabo suelto. Todo ha de estar atado y bien atado. A su preparación se dedican meses. Y hasta hay presidentes, es el caso del minucioso Pedro Mielgo, presidente de Red Eléctrica, compañía que celebra hoy su junta en el Auditorio de Alcobendas, que supervisa personalmente todos los detalles, incluida la megafonía. 'Son reuniones que se preparan con meses de antelación y en las que participan desde la dirección financiera, jurídica o la de relaciones externas', explica un portavoz de Enagás, que también celebra hoy su junta en el Palacio Municipal de Congresos en el Parque Ferial.

El minucioso presidente de Red Eléctrica, Pedro Mielgo, supervisa todos los detalles de la junta, incluida la megafonía

'Hasta ahora no se rendían cuentas sobre lo que se ganaba porque los altos sueldos van en contra de los beneficios que perciben los propietarios', dice José Ramón Pin

También en este caso el presidente Antonio González-Adalid está al tanto de lo que acontece, por mínimo que sea el detalle, antes del gran día. Esa es su única preocupación porque, según explica su portavoz, González-Adalid va con la lección bien aprendida. Según avanzó ayer el presidente en rueda de prensa previa a la junta, la empresa que actúa como gestor técnico del sistema gasístico prevé que su beneficio neto crecerá este año por encima del 15%.

En Enagás prefieren no hablar de examen, 'eso sería si se llevara mal preparado, pero no es el caso de nuestra empresa'. Para esta compañía, y esa recomendación se puede extender al resto de las empresas que han afrontado una junta de accionistas, lo prioritario es la claridad en la exposición de los datos, 'con el fin de que se entienda el motivo por el que se ha llegado a esos resultados económicos, la presentación de propuestas futuras y el desarrollo de la estrategia'. Con esta finalidad es necesario que el presidente tenga capacidad de oratoria y dotes para la comunicación.

Una junta equivale a un trance, sobre todo en estos momentos de crisis económica y donde la reforma del gobierno corporativo tiene un mayor protagonismo. Según argumenta el profesor del Instituto de Empresa José Luis Álvarez, 'no es el momento más difícil para un ejecutivo, pero sí que es decisivo'. pasa a la página siguiente

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Una junta es un ritual. Y, por tanto, recomienda el profesor del IESE José Ramón Pin prepararla a fondo. 'Un directivo que pierde una junta es que la ha preparado mal. Todo, los malos resultados, todo se puede explicar. Hay que ser creíble, sincero y exponer las cosas como son', señala. Pero el secreto no está en la sinceridad, sino en las soluciones. 'Un problema no se puede dejar en el aire, hay que darle una solución y hay que demostrar que ese problema se puede arreglar, si no, se está perdido'. Y agrega Pin que una de las características que ha de reunir un buen líder es la de mantener la ilusión. 'Credibilidad es igual a transparencia, y eso da lugar a confianza, que precisamente es lo que tienen perdido en estos momentos muchas compañías. Y esto es lo que hay que recuperar explicando y argumentando cosas que antes no se explicaban', continúa el docente. Entre ellas, los sueldos de los altos ejecutivos.

Evaluar la eficiencia

Los primeros en lanzarse al ruedo han sido el presidente de SCH, Emilio Botín, y el máximo responsable de Bankinter, Juan Arena, que no han tenido inconveniente en hacer públicos el sueldo que ganan ellos y sus equipos de confianza. 'Hasta ahora no se rendían cuentas sobre lo que se ganaba porque los altos sueldos van en contra de los beneficios que perciben los propietarios, pero es necesario que se conozca la equidad en el reparto'. Para José Ramón Pin, es normal que en las memorias de las compañías aparezcan los salarios de la alta dirección. 'Eso permite evaluar la eficiencia', asegura Pin.

Es difícil que quien convoca una junta no se lleve el gato al agua, aunque haya accionistas en desacuerdo con algún punto de la gestión. Se trata, según el profesor del Instituto de Empresa José Luis Álvarez, de un momento en el que hay que justificar la gestión realizada por lo que no es sabio, como han hecho algunos presidentes de compañías ante alguna crítica o pregunta incómoda, poner cara de mal humor. 'En la junta no están protegidos, tienen que llevarla muy bien preparada y poner buena cara a los imprevistos. Por tanto, el ejecutivo tiene que demostrar su habilidad para manejar este tipo de situaciones, de las que depende precisamente su éxito'.

En esto también coincide el director de Spencer Stuart, Ignacio Gil-Casares, para quien el presidente de una empresa ha de demostrar su capacidad de comunicación para salir airoso ante cualquier imprevisto. 'Tiene que mostrar un gran respeto por quienes los ponen en aprieto, a la vez que defiende con argumentos sólidos su estrategia'. En la preparación está el secreto del éxito de la junta, en la que debe ganarse la confianza de los propietarios de la compañía.

Los nervios de los accionistas

Hay juntas y juntas. Algunas transcurren como la seda y otras levantan polvareda. Los malos resultados económicos crispan, en ocasiones, los nervios de los accionistas y ponen en algún aprieto a los máximos responsables de las empresas, que han de utilizar su capacidad de liderazgo para salir airosos.

Le ocurrió a Francisco González, presidente de BBVA, que el pasado mes de marzo tuvo que hacer frente a las duras críticas vertidas por un grupo de inversores de la entidad financiera ante el recorte de dividendo. Aprovecharon el momento para reclamar al consejo de administración de BBVA una rebaja de corte parecido en sus honorarios.

También Emilio Botín vivió el año pasado, ya como único presidente de SCH, un momento delicado cuando tuvo que explicar los motivos de la salida de la entidad del anterior copresidente José María Amusátegui, acelerada por la falta de entendimiento con el santanderino.

Tampoco ha sido fácil para César Alierta, que ha tenido que dar la cara este año en una junta caracterizada por los malos resultados económicos de Telefónica.

Ramón Adell: 'Siempre hay que dar la cara'

El vicepresidente de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), Ramón Adell, señala que tan importante como rendir cuentas sobre el ejercicio económico es ofrecer a los propietarios de las compañías una perspectiva de futuro y su posicionamiento dentro del sector. Para que la junta llegue a buen puerto, cabe decir que casi siempre ocurre así, el presidente de la compañía tiene que demostrar que, además de gestor, es buen comunicador. 'Tanto en época de prosperidad como de crisis, el directivo tiene que mostrar capacidad para transmitir la estrategia y su posicionamiento, de manera que, aunque no haya sido un buen ejercicio, el accionista vea que hay futuro', señala Adell.

Los propietarios tienen que ver también que por parte de los gestores se realizan prácticas honestas. 'No es bueno maquillar ningún tipo de acción. Y en esa misma línea de transparencia va la remuneración de la alta dirección', señala. Como recomendación, asegura que, cuando van mal las cosas, es bueno dar la cara.

Ignacio Gil-Casares: 'La transparencia da tranquilidad'

Para ofrecer tranquilidad hay que mostrar transparencia. Con esta frase resume el director de la consultora dedicada a la selección de altos directivos Spencer Stuart, Ignacio Gil-Casares, la esencia de la que se deben empapar hoy en día las juntas de accionistas.

Sin trampa ni cartón. 'Es importante que los accionistas, que no son otra cosa que los propietarios de la empresa, vean que el alto ejecutivo y el consejo de administración ha hecho los deberes'.

Por tanto, debe exponerse con máxima claridad desde la cuenta de resultados, las inversiones y la estrategia a seguir. 'Tan importante como los éxitos son los errores que se han cometido, por lo que el alto ejecutivo tiene que saber asumir'. Si se reconocen, se perdonan.

Otro de los temas que generan morbo en estos momentos en una junta es la retribución de la alta dirección.

Y en esto Gil-Casares se muestra rotundo: 'No hay que tener miedo a confesar abiertamente la remuneración de los consejeros'.

Isidoro Unda: 'Hay que demostrar credibilidad'

Una junta general sirve, según explica el consejero delegado y director general de Crédito y Caución, Isidoro Unda, para que el alto ejecutivo demuestre su credibilidad. 'El que escucha ya suele estar posicionado antes de que se diga nada', señala.

Se trata, en definitiva, de un examen en el que se presentan los resultados y se pasa revista a los proyectos de la compañía a corto y largo plazo ante los dueños de la compañía, que no son otros que los accionistas.

Para Unda, un alto ejecutivo 'es siempre prisionero de sus resultados económicos'. Lo bueno es que los accionistas, y señala que en el caso de Crédito y Caución así ocurre, es que sepan diferenciar entre lo que es un resultado temporal y los objetivos a largo plazo. 'Es importante que el accionista entienda bien el negocio en el que ha invertido y creo que en el caso de los nuestros son auténticos expertos en el sector del seguro español', asegura.

Crédito y Caución rendirá cuentas el próximo mes de mayo. Está tranquilo ante la prueba que ha de superar. 'Es que es un lujo tener los accionistas que tenemos'.