Entre líneas

Jordi de Juan, diputado del PP, critica una columna mía (España vista desde el FMI) en la que destacaba los aspectos negativos de la economía española del último documento publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Dice De Juan que le parece gratuita mi afirmación de que 'muchos se sorprendan cuando algunos países entran en serios problemas después de publicarse informes del FMI muy elogiosos'.

Antes de nada, debo reconocer que juego con ventaja al hablar del Fondo Monetario Internacional, pues durante dos años he sido miembro del Consejo de Administración del FMI y son numerosos los artículos y columnas que he dedicado a defender al Fondo frente a sus adversarios.

Por ello, el objetivo de mi columna difícilmente podría ser, como cree De Juan, 'cuestionar la credibilidad de la solvencia profesional de una institución internacional como el FMI', sino ayudar a los lectores de Cinco Días a leer entre líneas los informes del Fondo y a no fijarse simplemente en lo que destaca la propaganda gubernamental.

Pero quizá se pueda entender más claramente mi recomendación de leer entre líneas los informes del FMI si se utiliza un ejemplo distinto del de España.

Véanse, por ejemplo, las conclusiones sobre Argentina del Consejo del Fondo Monetario Internacional en marzo de 1999:

'El Consejo del Fondo celebra el sólido crecimiento liderado por la inversión, la reducción en la tasa de desempleo y la continuada ausencia de presiones inflacionistas que ha alcanzado Argentina en los últimos tres años. El consejo felicita a las autoridades por su prudente gestión económica, que ha ayudado a la economía a resistir la reciente crisis que ha afectado a todos los mercados emergentes, y celebra el progreso que se ha hecho en numerosas áreas estructurales'.

'El consejo da la bienvenida a la implantación de la reforma fiscal y toma nota de los esfuerzos que se están haciendo a nivel federal para aumentar la efectividad del gasto público'.

'El consejo acoge con satisfacción los progresos que se han hecho en reforzar el sistema bancario y en mejorar la eficiencia de la intermediación financiera en el país. El consejo destaca la consolidación del sistema bancario desde 1995, el fortalecimiento de la posición de las reservas líquidas de los bancos y las mejoras en la calidad de los activos del sector bancario, lo que ha sido clave para el continuo crecimiento de los depósitos del sector privado y explica la resistencia que ha mostrado el sistema bancario en las presentes -más adversas- circunstancias'.

'El consejo destaca el importante progreso hecho por Argentina en los recientes años, particularmente en privatización, desregulación, reforma de pensiones y, más recientemente, en lo que se refiere a la política fiscal y a la Administración tributaria y a las reformas en el sector financiero. El consejo celebra la intención de las autoridades de continuar las reformas estructurales en áreas claves de la economía y la sociedad, como el de la Seguridad Social'.

'Finalmente, el consejo constata que el plan de convertibilidad del peso ha servido a Argentina bien y continúa siendo un adecuado marco para un crecimiento estable'.

Dos años después, Argentina declaraba suspendida la convertibilidad del peso, su sistema bancario colapsaba y se hundía el PIB, cuya tasa de crecimiento había celebrado como 'sólida' el Consejo del Fondo Monetario Internacional hacía dos años.

Sin embargo, si entonces se hubiera leído entre líneas el mismo documento del FMI, allí estaba dicho todo (la revaluación del tipo de cambio real, el deterioro de las cuentas públicas, etcétera) lo que iba a ser la semilla del hundimiento posterior de la economía argentina. Y es que no sólo hay que leer, sino que también hay que saber leer.