Ganancias

El eléctrico es el único sector en Europa que resiste la embestida bajista

La rotación hacia sectores defensivos en tiempos de guerra es una de las máximas del mercado. Sin embargo, en esta ocasión han tenido que pasar algunas jornadas para que las decisiones de los inversores tomaran un camino más ortodoxo.

El fuerte tirón de las Bolsas en las jornadas previas al inicio del conflicto, provocado por el entusiasmo inversor ante lo que debía ser una guerra rápida y victoriosa de las tropas anglo-estadounidenses, se desvanece sesión tras sesión. Y con la caída de los ánimos aumentan también las posiciones defensivas y se presencia un abandono de los sectores ligados al ciclo.

El sector eléctrico, considerado tradicionalmente como conservador y de refugio, es el único que ha resistido en la última semana la presión bajista. Por el contrario, los fabricantes de automóviles (-2,99%) y las materias primas (-3,17%) son los que más caen desde el pasado 20 de marzo, el primer día de guerra. El grupo químico era el segundo que más había subido en las cinco sesiones previas al estallido de la guerra, un 16,45%, pero los descensos de las últimas sesiones (-2,73%) son otro signo de que la confianza en un repunte espoleado por una guerra rápida es cada vez menor.

La cautela del mercado se refleja en los grupos que mejor se han comportado en los momentos de duda, como en las últimas cinco sesiones. Así, bebidas y alimentación, bienes de consumo no cíclico, energía y farmacéuticas, sectores todos defensivos, acompañan a las eléctricas en la lista de los mejor parados.

Dos excepciones emergen, sin embargo, en este comportamiento. Por un lado, la resistencia de las aseguradoras, que tras haber ganado un 18% en la semana anterior al inicio de la guerra han cedido sólo el 1,26% en los días posteriores. Por el otro, el constructor, un sector tradicionalmente cíclico, pero que se ha visto condicionado por el tirón de las constructoras e inmobiliarias y se ha movido al son de las operaciones de concentración que se están produciendo en el Viejo Continente.

Sin embargo, el optimismo que mostraron los inversores en la sesiones previas al estallido del conflicto permanece casi intacto. El Stoxx, que avanzó un 15,17% en las cinco jornadas anteriores al inicio de los bombardeos, apenas ha retrocedido un 1,63% en la primera semana de guerra. Similar ha sido el comportamiento de las Bolsas de Wall Street.

Este optimismo explica el comportamiento de las aseguradoras. Los analistas de Morgan Stanley señalaban en un informe reciente que la esperanza de que los mercados repunten ha aumentado el interés por las compañías de seguros, grandes beneficiadas por las fuertes inversiones que mantienen en renta variable.

Posiciones enfrentadas sobre las petroleras

La petroleras generan sentimientos encontrados entre los analistas.

Ayer, Dresdner emitía una nota negativa sobre el sector. Sus expertos recortaban la recomendación sobre la petroleras europeas desde neutral a infraponderar, una clara señal de venta que no pasó inadvertida en los parqués europeos, con caídas del 2,84% para el sector energético del Stoxx 600. La justificación dada por el Dresdner apuntaba a 'los altos riesgos que asoman para los precios del petróleo y una valoraciones menos interesantes'.

Por el contrario, el analista de Morgan Stanley Byron Wien publicaba una nota titulada 'comprar acciones de compañías energéticas ahora'. Aunque Wien se refería a valores estadounidenses, las razones dadas por este analista no parecen que no puedan darse también sobre compañías europeas. Byron Wien reconoce que nadie quiere tener acciones de petroleras cuando el precio del crudo está sentenciado a caer, pero advierte que la cotización del petróleo puede mantenerse más alta de los previsto.

Según explica el analista de Morgan Stanley, incluso si la guerra es corta y los pozos no se incendian, la OPEP no aumentará su capacidad productiva lo suficiente para cubrir el agujero de Irak -que permanecerá un tiempo fuera del escenario- y supondrá un precio promedio para este año superior a los 20 dólares que contabilizan muchas compañías. Esto llevará a beneficios mayores de lo previsto por el consenso del mercado, según Wien.