Guerra en Irak

Menos aviones militares que en Kosovo

Los controladores aéreos civiles no están notando en su carga de trabajo diario el que se haya desencadenado una guerra en Irak.

La diferencia con otros conflictos recientes es abismal, algunos de ellos estiman que la diferencia estriba en que la llamada Segunda Guerra del Golfo está siendo mucho menos intensa en despliegue aéreo que la primera o incluso que lo que en realidad fue el conflicto de Kosovo.

No hay reglas fijas para controlar el tránsito de aviones militares sobre territorio nacional. Son las autoridades militares de control aéreo las que en todo momento deciden cómo se controlan estas aeronaves y eso es lo que ahora mismo sucede en la mayor parte de los centros de control aéreo de España.

Los aviones militares pueden volar por las aerovías comerciales, senderos virtuales por los que discurren los aviones civiles, o por las zonas de tránsito de exclusividad militar. Pueden ser dirigidas por controladores civiles o incluso pueden ser los propios controladores militares los que decidan asumir las responsabilidad de dirigirlos en sus operaciones sobre España.

En este sentido y según medios cercanos al colectivo de controladores aéreos no hay ninguna indicación especial sobre cómo proceder con el tráfico militar actualmente.

Sin indicaciones

Ni siquiera en la controvertida cuestión del repostaje en vuelo parece haber indicaciones expresas sobre cómo proceder. Habitualmente, cuando a los controladores civiles se les notifica que una aeronave militar va a ser reabastecida en vuelo aplican un procedimiento rutinario que establece una limitación de tráfico superior e inferior para esa aeronave de 4.000 pies, simplemente.

Aunque sólo es así si el avión militar va a ser reabastecido en el curso de una aerovía civil. Si la autoridad militar decide que la aeronave en cuestión salga de esa aerovía y se introduzca en las áreas denominadas delta, de utilización militar exclusiva, ahí tiene plena libertad de movimientos, dado que esas zonas están totalmente vetadas al tráfico civil.

Los medios citados quitan mucha importancia al eventual peligro que puede con llevar la maniobra de repostaje en vuelo. La califican de prácticamente rutinaria y explican que lo que de verdad es peligroso es tener un avión de la envergadura del B-52, lleno de bombas, atravesando el espacio aéreo nacional.

Sólo a efectos de comparación estiman que la maniobra de repostaje es infinitamente más sencilla de llevar a cabo y dificulta menos el tránsito aéreo que el hecho de que un avión comercial se vea obligado a desprenderse de su combustible sobre zonas más o menos habitadas como consecuencia de cualquier eventualidad de riesgo que pueda sufrir en su vuelo.

Explican que esta maniobra genera enormes problemas debido a que habitualmente se tiene que hacer en situaciones de urgencia y se debe limitar mucho el tráfico aéreo tanto por encima como por debajo de la nave afectada para que el desalojo del combustible no provoque situaciones de potencial riesgo.