Berardino pide a las grandes empresas que simplifiquen sus informes contables
Llevo 30 años en esta profesión, pero no podría decirles en qué momento los auditores dejaron de contar la realidad como debían y empezaron a hacerlo como querían sus clientes. No podría decirles cuándo comenzaron a hacerse las cosas mal'. Con un discurso ameno y directo, el ex presidente de Andersen Worldwide, Joe Berardino, explicó ayer ante una audiencia formada mayoritariamente por directivos su particular visión sobre las crisis empresariales que han sacudido la economía estadounidense (entre ellas el caso Enron, en el que se vio envuelto su propia firma) y sobre las fórmulas necesarias para recuperar la confianza de los inversores.
Así, y como parte de esas medidas de recuperación, Berardino pidió a las empresas que simplifiquen sus informes financieros con el objetivo de minimizar el espacio dedicado a los parámetros contables y explicar las claves que llevan a los directivos a tomar día a día las decisiones del negocio. 'Las inversiones en Bolsa se han democratizado. La gente invierte, pero no siempre hace sus deberes. La mayor parte de ellos no leen las memorias de resultados porque no entienden ni les interesan los parámetros contables'. Berardino fue muy crítico con el hecho de que la principal información que las compañías proporcionan al inversor sea el beneficio por acción. 'No es preciso ni fiable'.
Otro de los capítulos abordados por el ex presidente de Andersen fue la ley Sarbanes-Oxley y el exceso de regulación que, en su opinión, se está imponiendo en los mercados. 'Creo que va a sucedernos lo que decía aquel proverbio que recomendaba no desear algo con muchas ganas, no fuese a hacerse realidad'. En su opinión, ese exceso de regulación legal va a atraer muchas consecuencias, algunas obvias y otras imprevistas. 'Los ejecutivos tienen miedo a tomar decisiones y a arriesgarse y, cuando un ejecutivo no es capaz de arriesgarse, la economía se ralentiza'.
También lamentó que la desconfianza creciente en los gestores haya salpicado a los directivos en todas las partes del mundo. 'Se hacen chistes sobre nosotros y se cuestiona nuestra competencia. Hemos aprendido que la reputación de una empresa se construye poco a poco y se destruye de la noche a la mañana'. Berardino insistió en la necesidad de que los auditores redefinan su profesión y aumenten su capacidad para detectar el fraude para evitar en lo posible que vuelvan a producirse situaciones como la que ocurrió en su propia firma. 'He perdido mi empresa, he perdido a muchos amigos. Llevo mucho tiempo intentando recuperarme y buscando respuestas', concluyó.
Fuera del mercado
El tema principal de las jornadas, que fueron inauguradas por Charles Fombrun, director ejecutivo del Reputation Institute, fue el valor creciente de la reputación corporativa y las mejores prácticas para gestionarla. Así, Fombrun recordó que la clave en esta materia está tanto en mejorar la actividad de la propia empresa como en mejorar la percepción que el público tiene de ella.
Jesús Díaz de la Hoz, de PricewaterhouseCoopers, explicó que este concepto no debe entenderse como algo estático, sino que ha de gestionarse como un fenómeno cambiante y evolutivo. 'El riesgo cambia y debemos tener la capacidad de gestionarlo. De no ser así, estaremos fuera del mercado'. También Joaquín Garralda, profesor del Instituto de Empresa y secretario del FRC, hizo hincapié en la necesidad de convencer a las empresas de que la reputación corporativa no es un medio, 'es un fin'.