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Bolsa de Madrid

La indefinición bursátil refleja la incertidumbre económica y empresarial

Las empresas tienen los planes de inversión paralizados. Las contrataciones se retrasan y las ofertas de empleo publicadas en prensa ocupan menos páginas ahora que en verano. Los turistas no viajan. La economía está sumida en una etapa de indefinición, un compás de espera cuya profunda raíz está en la incertidumbre sobre el alcance de la crisis, pero que se ha exacerbado por las expectativas de un conflicto bélico en el golfo Pérsico.

La incertidumbre se ha trasladado a los mercados, donde no hay negocio. Ayer, día de vencimiento de futuros, quedó en 1.000 millones de euros. La Bolsa es territorio de los operadores de futuros y, como consecuencia, sus altibajos ya no son consecuencia de novedades económicas o empresariales. Es un ente autónomo.

El jueves la sesión de Wall Street abría condicionada por una avalancha de malas cifras macroeconómicas. Los precios de producción aumentaron al ritmo más alto en 13 años. El déficit comercial marcó su máximo histórico y las peticiones semanales de subsidio de desempleo aumentaron significativamente. Tres datos negativos, pero Wall Street, supuestamente obsesionada con la recuperación, abrió al alza.

Supuestamente, la Bolsa está también obsesionada con la guerra. Pero, a la vista de su comportamiento ante la debilidad de la economía, puede que el mercado no responda a los vaivenes políticos y diplomáticos sino que, en realidad, sean los analistas y los medios de comunicación quienes busquen excusas a posteriori para explicar lo ocurrido en el mercado.

Los efectos del conflicto son inciertos. De hecho, ni siquiera se sabe sobre qué escenario económico van a influir. Así, mientras los precios de producción se dispararon, los precios al consumo no se movieron sobre las previsiones de los analistas. La respuesta del mercado ante este último dato ha sido igualmente confusa. En una sesión sin ninguna noticia positiva que llevarse a la boca el Ibex avanzó un 0,9%. Es muy relevante, en cualquier caso, que en una sesión de vencimiento de futuros y opciones el volumen de negocio del mercado continuo se quede en 900 millones de euros.

La semana que viene, no obstante, las cosas pueden cambiar. Se espera una jugosa retahíla de cifras macroeconómicas en Estados Unidos, un hecho que puede acabar, para bien o para mal, con la actual abulia de los mercados financieros. Los inversores de medio plazo están preocupados por la guerra, pero también por el escenario que puede abrirse cuando esta incertidumbre se despeje.

Pendientes del S&P 500

La crisis da alas a los analistas técnicos o chartistas. Pero no se fijan en si el Ibex 35 gana o pierde los 6.000 puntos, algo que ha estado haciendo a lo largo de toda la semana. El índice relevante a estos efectos es el Standard & Poor's 500, el indicador más relevante de los utilizados para seguir las Bolsas de Estados Unidos. Según los expertos, el S&P 500 tiene que romper la barrera de los 870 puntos para poder librarse de la presión bajista actual.Señalan que la pérdida de este nivel a finales del mes de enero terminó por romper el mercado. Así, consideran que, de completarse la figura bajista actual, el índice estadounidense volvería a los mínimos de septiembre, sobre los 780 puntos. El inversor puede creerse o no creerse estas argumentaciones. Considerarlas pasatiempos o no. Pero, tal y como pintan las cosas en el mercado, con los operadores de futuros dominando la negociación casi por completo, conviene tener en cuenta todas las variables. El análisis técnico es una de ellas, y como tantas otras, invita a la prudencia por encima de todo.

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