Alimentación

Nestlé vende la fábrica de helados de Avidesa, pero conserva la marca

Guillermo Lamsfus, hasta ahora director general de Compañía Avidesa, es el nuevo propietario de una empresa que durante años fue emblemática de la industria alimentaria en Valencia, y cuyo cambio de manos sorprendió ayer a todo el sector. Su propietario hasta ahora era la multinacional Nestlé.

El imperio fundado por Luis Suñer en los años cuarenta se fue disgregando a partir del secuestro del empresario por ETA y la posterior pantanada de Tous, que afectó a todas sus fábricas a principios de los ochenta. Sus nietos sacaron la compañía a Bolsa en 1989. Conelsa la compró en 1991 y en 1993 se la vendió a Nestlé. Ahora el grupo suizo se deshace de la fábrica, pero no de la marca Avidesa

Guillermo Lamsfus, que llegó a Avidesa con Conelsa (la filial de alimentación del entonces BBV) y siguió con Nestlé, creará una nueva empresa, Ice-Cream Factory Co-Maker. La nueva sociedad absorberá a 325 empleados de Compañía Avidesa que se dedicaban a la producción y que ayer se enteraron de los planes de futuro en una asamblea general de la que salieron sorprendidos. 'Rumores siempre ha habido, pero no esperábamos esto', explicaban los trabajadores a la salida de la misma. En esa reunión, Lamsfus también manifestó su compromiso de que no habrá ningún tipo de regulación laboral en al menos cuatro años .

La venta de la factoría permitirá también la permanencia de una fábrica que forma parte de la historia de Alzira y que corría el peligro de engrosar la lista de instalaciones del que fuera el grupo de empresas de Luis Suñer que, o bien han desaparecido, o son recintos fantasma en la actualidad.

Un empresario valenciano del sector explicaba que la planta de Alzira se había quedado 'completamente obsoleta porque no se ha invertido en ella' y destacaba que era demasiado grande para las necesidades de la actividad empresarial, que ha avanzado mucho en los últimos años. 'Con una máquina 10 veces más pequeña que las que hay allí se producen 10 veces más helados', señalaba este empresario.

De hecho, uno de los anuncios que hizo ayer Lamsfus cuando se reunió con los trabajadores fue el de que invertirá 7,21 millones de euros en la modernización de las instalaciones, fundamentalmente en nuevas máquinas, reformas de la factoría y adecuación sanitaria del proceso productivo.

La nueva empresa tendrá que buscar clientes para los que fabricar helados de marca blanca, ya que el acuerdo con Nestlé contempla que el volumen de pedidos irá disminuyendo a medida que avance el plazo de seis años acordado. El secretario comarcal de la Federación Agroalimentaria de Comisiones Obreras, Vicent Navalón, explicó que los 70 millones de litros que se han acordado como pedidos que hará Nestlé a Ice-Cream Factory Co-Maker 'son suficientes para consolidar la nueva compañía'.

Compañía Avidesa, sin embargo, continuará existiendo y se dedicará a la comercialización de Camy, una de las dos marcas de helados que tiene Nestlé junto a Miko. Cerca de un centenar de trabajadores de la factoría de Alzira que se dedicaban a estos menesteres seguirán vinculados a la multinacional suiza. En 2001, Compañía Avidesa facturó 167,33 millones de euros y logró un beneficio neto de 8,11 millones, aunque estos resultados incluyen la comercialización de productos fabricados en otras plantas de Nestlé.

Una larga historia

Avidesa fue fundada por el empresario alcireño Luis Suñer y estuvo en manos de su familia hasta 1989, cuando su nieto Alberto Campos Suñer sacó a Bolsa un 30% del capital de la compañía. En 1991 la filial de alimentación del entonces BBV, Conelsa, lanzó una opa sobre el 75% del capital de la empresa y dos años más tarde culminó su control sobre la totalidad de las acciones y la excluyó de Bolsa.

En 1994, Conelsa vendió sus empresas de helados y congelados a Nestlé, y el paquete incluía a Miko, Avidesa y Castillo de Marcilla. El precio de la operación ascendió entonces a 240,4 millones de euros. Dos años después de hacerse con la empresa, Nestlé decidió retirar la marca Avidesa del mercado, sacrificada en beneficio de Miko y Camy. La factoría de Alzira empezó a fabricar entonces helados bajo la marca Camy, cuyos logotipos sustituyeron en la fachada de la planta a los instaurados por Luis Suñer.

El empresario valenciano, ya fallecido, fue conocido en toda España al ser secuestrado por ETA el 13 de enero de 1981, en el que se convirtió entonces en el cautiverio más largo de la historia del terrorismo etarra. Fue liberado el 13 de abril de ese mismo año tras pagar un rescate. Su mala racha aumentó al año siguiente al resultar todas sus empresas afectadas por la pantanada de Tous.