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Pagar para no hacer colas en el aeropuerto

Alain Vogel pasa el control de inmigración de Schiphol, el aeropuerto de Amsterdam, en menos de un minuto. Lo único que tiene que hacer es mirar fijamente a una máquina. Ha pagado 99 euros -tarifa anual- por participar en el programa Privium de Schiphol para control rápido de aduanas. Un aparato fabricado por Iridian lee la imagen de su iris y contrasta los datos con los de una tarjeta inteligente. El torniquete se abre y le deja paso.

'Cuando las colas son muy largas, ahorro mucho tiempo', dice Vogel, director de marketing de 28 años, que viaja unas siete veces al mes a Londres y otras ciudades.

Con el incremento de las medidas de seguridad tras el 11-S, un vuelo de 45 minutos Amsterdam-Londres puede suponer una espera del doble en los controles y en la cola de facturación. Schiphol, del que el Gobierno holandés y la ciudad de Amsterdam controlan el 98%, cree que gente con agenda apretada y, en especial, ejecutivos estarán dispuestos a pagar por el acceso más rápido.

Y no se detiene en Holanda. El aeropuerto, que también opera la Terminal 4 del estadounidense John F. Kennedy en Nueva York, ha introducido allí un programa piloto de lectura de iris para proteger el acceso a la pista, y negocia cooperar en esta área con los de Francfort y de Heathrow, en Londres.

Gobiernos y empresas están introduciendo tecnología de biometría, el uso de características fisiológicas para determinar la identidad de los individuos, en sus sistemas de seguridad. Compañías como Iridian, que ostenta la patente de la tecnología sobre el iris, Viisage e Identix van a beneficiarse de un incremento de las ventas que, según las previsiones, alcanzarán unos 4.000 millones de euros en 2007 desde 600 millones en 2002, según de International Biometrics Group. Grandes tecnológicas, como LG, Siemens, Fujitsu y STMicroelectronics, también se diversifican hacia este terreno.

Identix anunció el lunes que suministrará a ING equipos de lectura de huella digital para que el banco pueda efectuar controles más rápidos. La compañía también vende equipos a los servicios de inmigración de EE UU.

En Schiphol, más de 4.000 personas, entre 12 y 75 años, han pagado por el derecho a pasar con rapidez el control de seguridad y pasaporte, hasta la zona de tiendas libres de impuestos. Los responsables del aeropuerto prevén que más de 40.000 personas lo hayan solicitado en 2005.

El programa de Schiphol es diferente a otros por ser un servicio opcional para clientes habituales de líneas aéreas, pero pronto se ampliará a los empleados. Y es que la verificación de 100.000 códigos de iris en una base de datos tarda dos segundos, mientras que una búsqueda de huella digital tardaría 15. Aun así, la tecnología no es infalible. Puede dar lectura incorrecta cuando los ojos son muy claros o muy oscuros.

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