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Crisis de confianza

El nuevo presidente de la SEC, pendiente de una demanda por fraude contable

El martes, tras su designación por George Bush para ser nuevo presidente de la SEC, William Donaldson era considerado la mejor elección para el puesto. Un día más tarde, la pregunta es si Donaldson es la persona indicada. La cuestión no sólo viene dada por su edad, 71 años, que es algo que también se planteó en la fallida elección de William Webster como presidente del Comité de Auditoría.

Ayer la agencia Bloomberg aseguraba que este banquero de Wall Street tiene una cita en el juzgado por acusaciones de fraude. El delito se cometió presuntamente mientras Donaldson se hizo cargo de la gestión de la empresa de seguros médicos Aetna en 2000, sector en el que no tenía experiencia a pesar de haber estado desde 1977 en su consejo.

De acuerdo con la demanda, el que será presidente de la SEC cuando el Senado lo apruebe ocultó cuentas tergiversadas. Los inversores se sintieron engañados por las noticias de que la empresa tenía reservas suficientes para cubrir demandas médicas. Donaldson ha pedido que se desestime esta demanda porque, según se cuenta desde la compañía, 'no esta fundamentada'.

Adicionalmente, Donaldson tuvo poca fortuna al frente de la compañía en la que vendió dos de sus filiales por 7.700 millones y segregó el negocio de atención sanitaria. Según recordaba ayer The Wall Street Journal, nueve meses después de que tomara las riendas de Aetna dijo a los inversores que los problemas de los disparados costes médicos estaban bajo control, a la vez que hacía unas optimistas previsiones para 2001. Cuatro meses después la empresa admitió lo desmedido de su optimismo diciendo que los beneficios serían 'significativamente menores'. Para entonces, hacía 10 días que Donaldson había dejado la compañía.

A pesar de esta experiencia y de otra en una empresa de Internet, el sustituto de Harvey Pitt al frente de la SEC se ha destacado por sus discursos contra la mala gestión de las empresas que caracterizó la vida empresarial en los últimos años para explotar, en 2001, con el escándalo Enron.

Donaldson es también defensor del derecho de las empresas extranjeras a tener un tratamiento diferente ante las autoridades americanas, algo por lo que abogó durante su presidencia de la Bolsa de Nueva York, entre 1990 y 1995. Donaldson luchó con el entonces presidente de la SEC, Richard Breeden, para relajar los estándares contables exigidos a empresas extranjeras.

Perdió, pero durante su mandato el número de compañías no americanas en el mercado pasó de 106 a 246. El nombramiento de Donaldson puede ser una buena noticia para las empresas alemanas que se han opuesto a algunas de las provisiones de la ley Sarbanes Oxley, cuyo desarrollo reglamentario sigue en manos de la SEC.

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