Desastre ecológico

Tragsa contrata a 800 eventuales para limpiar las costas gallegas

La empresa pública Tragsa, que tiene adjudicados los servicios de limpieza de las playas y costas españolas, ha hecho frente a la catástrofe del Prestige mediante la contratación masiva de personal eventual. Según los últimos datos facilitados por la empresa, cuentan con 1.168 trabajadores para hacer frente a la marea negra, de los que 863 trabajan en Galicia; en Asturias, 160; en Cantabria, 89, y en el País Vasco, 56.

Pero Pedro Echániz, portavoz sindical de UGT para Tragsa, señala que 'el personal de plantilla de Tragsa en Galicia sólo son 63 personas'. Ello supone que la empresa tiene aquí el 4,5% de su plantilla, que a principios de año ascendía a 1.386 trabajadores. Echániz asegura que éstos aún no han firmado el convenio colectivo de este año.

Con todo, el promedio de voluntarios trabajando los fines de semana en las playas (se esperan 3.000 para el próximo) triplica, por lo menos, el número de los contratados, a los que, además, se unen los 4.749 efectivos del Ejército.

Echániz estima que Tragsa contrata una media de 8.600 trabajadores temporales al año para obras y servicios puntuales. En su opinión, 'el problema fundamental es que ha perdido su colchón financiero', en referencia los 111,26 millones de euros que la empresa decidió repartir entre los accionistas con cargo a reservas voluntarias en octubre del año pasado. Esta decisión intensificó los rumores de la posible privatización de Tragsa, que está constituida como un medio propio del Estado, a la que no se ha procedido.

Los accionistas de Tragsa son el Ministerio de Agricultura y Pesca, que, a través del Iryda (la antigua Icona), tiene el 80% del capital; el Ministerio de Hacienda, que, a través de Patrimonio Nacional, cuenta con el 19%, y las comunidades autónomas de Madrid, Castilla-La Mancha, Cantabria y Navarra, que se reparten el 1% restante.