El Gobierno reconoce que la inflación no bajará del 4% en lo que queda de año
La inflación, el principal problema de la economía española, según admite el Gobierno, va a seguir dando dolores de cabeza. 'No se esperan buenas noticias en lo que queda de año', reconocía ayer el secretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, en su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados.
De Guindos admitió que el índice de precios de consumo (IPC) en el mes de noviembre (el dato lo publicará mañana el INE) y en el de diciembre permanecerá 'en torno al 4%' en tasa interanual, debido a que el efecto de la rebaja en las tarifas telefónicas quedará absorbido, probablemente, por la evolución alcista del precio de los carburantes.
No obstante, De Guindos intentó lanzar ayer un mensaje de moderado optimismo para el próximo año. En su opinión, la inflación comenzará a ceder en primavera. 'Tanto la tasa general como la subyacente podrían desacelerarse del orden de un punto a partir de marzo', dijo. El Ministerio de Economía sabe que en los primeros meses del próximo año no se registrarán tensiones en los precios provocadas por la subida de impuestos especiales o la sustitución de la peseta por el euro, tal y como ocurrió este año. Todo ello ayudará a una moderación del índice general.
Sin embargo, quedan pendientes como factores de riesgo otros componentes del IPC como el comportamiento futuro de los servicios, que ha sido un factor muy inflacionista en los últimos meses, y de sectores ligados al comercio, como el vestido, el calzado y los alimentos. De Guindos recordó que el Ministerio de Economía está pendiente de un informe del Tribunal de Defensa de la Competencia, que se hará público en breve, sobre el sector de la distribución comercial.
Trabas en el comercio
Más que en ampliar los horarios comerciales (en el caso del pequeño comercio están plenamente liberalizados), el Gobierno está interesado en reducir las trabas administrativas para la apertura de nuevas superficies, asunto que deberá negociar con las comunidades autónomas, las cuales tienen competencia en la materia. De Guindos recalcó que la mejor receta contra la inflación es mantener una política presupuestaria restrictiva (control del gasto), y seguir apostando por las políticas liberalizadoras, aunque, en este último término, los efectos son limitados. 'No hay una relación directa entre liberalización y control de inflación; la prueba la tenemos en la hostelería, un sector plenamente liberalizado y que ha registrado tensiones en los últimos meses', añadió.
Por otra parte, De Guindos recalcó que la economía española experimentará un repunte en el cuarto trimestre del año. En su opinión, los indicadores con que cuenta el Gobierno muestran que es muy posible que el PIB crezca por encima del 2% en los últimos meses del año.
Germá Bel, portavoz del PSOE, no es tan optimista y acusó ayer al Ejecutivo de esperar a la recuperación de la economía internacional como bálsamo para enmendar la 'pasividad' del Gobierno en política económica.