Microcréditos

La financiación, un escollo para la creación de empresas

Hay un elevado porcentaje de mujeres, el 44%, que se encontraba en desempleo cuando solicitaron la línea de crédito para abrir su empresa. Este dato indica, según Fidem, que potenciar la iniciativa femenina puede ayudar a reducir las situaciones de precariedad laboral de la mujer. Un dato relevante es el creciente número de inmigrantes que intentan buscar en el autoempleo. De hecho, el 17% de las solicitudes presentadas para acceder a los citados microcréditos proceden de este colectivo de mujeres.

El sector preferido de las empresarias es el de los servicios, al que se dirige el 95% de los proyectos, en tanto que las actividades industriales y agrícolas sólo representan, en conjunto, el 5%. Dentro de los servicios, el 64% de los nuevos negocios está relacionado con actividades dirigidas al consumidor final, tales como peluquerías, escuelas de idiomas, clínicas dentales, tiendas de ropa y otro tipo de comercios. El segundo lugar lo ocupan, con un 15%, los servicios a las empresas como consultorías, agencias de publicidad, recursos humanos, asesoría, etc. Los servicios a hostelería representan el 11% de los negocios creados a través de este tipo de programas de apoyo dirigidos a mujeres, mientras que el 5% son servicios sociales como residencias de ancianos, guarderías o pisos de acogida para mujeres maltratadas.

El programa de microcréditos puesto en marcha por Fidem, el Instituto de la Mujer, la Dirección General de Política de la Pyme y La Caixa, financia los proyectos empresariales con un tope de 12.000 euros (la mayoría de las solicitantes optan por el máximo) ofreciendo condiciones ventajosas: un tipo de interés fijo del 5% y un plazo de amortización de cinco años más seis meses de carencia opcionales. El requisito es ser mujer y contar con un proyecto empresarial viable que no supere el año de vida. La entidad bancaria concede el préstamo previo informe favorable de la Fundación Internacional de la Mujer Emprendedora y de la Dirección General de la Pyme. En algunas ocasiones, Fidem también asesora sobre la viabilidad del proyecto y ofrece orientación al respecto. Una vez que el negocio está en marcha, esta institución se encarga de realizar un seguimiento con reuniones periódicas.

'Nos proponemos dar soporte y visibilidad a las mujeres emprendedoras'

Además de las solicitudes presentadas directamente por emprendedoras, la fundación también ha recibido peticiones procedentes de diversas entidades y organismos hasta un total de 160, entre los que figuran ayuntamientos, asociaciones de empresarias, cámaras de comercio y universidades.

Según Carmen de Miguel, directora general del Instituto de la Mujer, este programa de microcréditos es una experiencia piloto en la que se pretende insistir para que cada vez entren más proyectos. 'Es una iniciativa que queremos ampliar con la incorporación de nuevas entidades financieras (tanto bancos como cajas de ahorro), ya que nuestro objetivo es desarrollar nuevas vías que se adapten a las demandas y necesidades de las mujeres emprendedoras', señala. 'Lo que intentamos es facilitarles esas vías de acceso a la financiación eliminando las trabas que puedan encontrar a la hora de poner en marcha sus iniciativas; también buscamos la colaboración y el apoyo de las comunidades autónomas', añade.

Proyectos con ambición

No obstante, en la mayoría de las ocasiones estos microcréditos no son suficientes para abordar un proyecto empresarial por pequeño que sea y las emprendedoras deben aportar recursos propios o recurrir a préstamos personales para completar la inversión que necesita el negocio. Es el caso de Formiguer Cooperativa, una compañía creada por Marta Alviol, Carmela Fores y Elena Albesa hace un año y que ha requerido de más de 30.000 euros para empezar a funcionar.

La idea de este centro cultural ubicado en Castellón de la Plana comenzó a perfilarse hace cuatro años pero no se hizo realidad hasta que las tres emprendedoras coincidieron en un curso de creación de empresas en la Universidad Jaime I de Castellón. 'Entonces nos contamos nuestros planes, vimos que coincidíamos en muchas de nuestras ideas y nos pusimos en marcha', comenta Marta Alviol, de 26 años y titulada en Trabajo Social. Junto a Carmela (licenciada en Bellas Artes) y Elena (lo es en Derecho), ha logrado tener ya todo a punto para inaugurar el próximo mes de enero este centro que cuenta con sala de exposiciones, taller de restauración, programas de música, teatro y otras actividades, cafetería y una zona de venta de productos y materiales relacionados con las bellas artes. Además de sus propias actividades también están abiertas a proyectos de terceros, especialmente de formación, que es 'uno de los campos más rentables', afirma Alviol. La creatividad y el entusiasmo de estas emprendedoras han hecho que Formiguer haya recibido el premio de Bancaja a la Empresa Innovadora.

También relacionada con el ámbito cultural aunque más orientada a la hostelería es la idea de Dolores Castro, una emprendedora de 32 años que hace poco más de un año abrió la tetería Damasco en Segovia. Allí, además de ofrecer productos sirios (té, dulces y pipas, principalmente), ha puesto en marcha un ciclo de cine independiente con coloquio. La inversión total ha sido de unos 60.100 euros, de los que 12.000 proceden del crédito de La Caixa y el Fidem; para el resto ha recurrido a un préstamo personal. 'En mi caso, el microcrédito no me sirvió para poner en marcha el negocio, sino para realizar una ampliación', señala esta empresaria que ya antes pasó nueve años en Damasco como profesora de español en el Instituto Cervantes y como encargada de actividades culturales en la Embajada española.

Conxita Puig no es ni una joven licenciada ni una nueva empresaria; al contrario, lleva 25 años trabajando en psiquiatría y ya antes tenía su propia consulta. 'Hace dos años y medio un grupo de profesionales decidimos crear un centro en el que pudiéramos trabajar en equipo y ofrecer más servicios. Ahora somos ocho profesionales, siete mujeres', comenta. La inversión total del proyecto ascendió a 36.000 euros de los que 12.000 se obtuvieron a través del Fidem y se destinaron a comprar lo necesario para instalar el despacho.

Bien diferente es el caso de Pilar Yáñez, una mujer de 37 años que trabaja a media jornada y que ha tenido que poner su nómina de aval para poner en marcha un proyecto al que llevaba dos décadas dando vueltas. 'La idea surgió a raíz de un curso de horticultura que realicé hace tiempo y en el que descubrí formas de hacer rentable la agricultura', señala. Ahora, en unos 3.000 metros cuadrados de terreno en Rubayo (Cantabria) cultiva lechugas, repollos, berzas, brécoles, cebolletas y tomates, tanto en invernaderos como en el exterior. Su empresa, Centro de Horticultura Maya, vende los productos a varias cooperativas y dentro de poco abordará una nueva inversión de 9.000 euros para instalar un sistema de riego.

Contra los malos tiempos, el autoempleo

El Instituto de la Mujer ha puesto en marcha varias acciones con el fin de instar al autoempleo femenino. Uno de ellos, en colaboración con el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, tiene como objetivo la información y la formación en gestión empresarial y estrategia comercial; desde este Programa de Apoyo Empresarial se han realizado 5.391 asesoramientos. También se han creado una línea de actuación junto a la Escuela de Organización Industrial para quienes inician su propio negocio -con 325 participantes- y un programa de asistencia técnica en colaboración con el Instituto Cameral para el Desarrollo Empresarial donde se han inscrito 175 mujeres.

Las ayudas todavía no son suficientes

La simple instalación de una cocina para abrir un restaurante puede costar alrededor de 60.000 euros, convertirse en franquiciado de una enseña barata requiere un desembolso de unos 18.000 euros sin contar traspaso de local, la inversión media para poner en marcha una heladería ronda los 80.000 euros y abrir un despacho de consultoría (una de las iniciativas más económicas) puede costar en torno a los 12.000 euros. 'Crear una empresa no es tarea fácil y menos cuando partes de cero porque muchas de las subvenciones que existen piden memorias de actividades del año anterior y ese requisito es imposible de cumplir', señala una empresaria.Además, los microcréditos a los que pueden acceder estas emprendedoras son insuficientes para poner en marcha cualquier proyecto, lo que hace que la mayoría de ellas deba recurrir a varias fuentes de financiación incluidos sus propios ahorros. Desde algunos sectores se insiste en que son necesarias más ayudas y que este tipo de programas sirven sólo como apoyo a la inversión. 'Estas iniciativas que se organizan desde la Administración están bien como complemento a proyectos pequeños pero si de verdad se quiere fomentar la creación de empresas por parte de mujeres se debe llevar a cabo una decidida política de apoyo con préstamos que permitan abordar planes de envergadura', señalan fuentes empresariales.