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La pyme y la reforma del IAE

La reforma del impuesto de actividades económicas (IAE) supondrá un ahorro medio anual de 400 euros para las 2.118.863 pymes y autónomos que quedan exentos. Esta medida, unida a la bonificación del 50% en la cuota durante los cinco primeros años de vida de la empresa, favorecerá los proyectos de inversión productiva de las empresas, impulsará la actividad económica y la creación de nuevas pymes.

El impacto de la reforma sobre el mercado laboral es otro de los aspectos destacables del proyecto al favorecer la creación de nuevos puestos de trabajo. En concreto, el texto prevé, para las 300.000 sociedades que continuarán tributando, la eliminación de la cuota por empleado. Asimismo, da la posibilidad a los Ayuntamientos de aplicar una bonificación de hasta el 50% de la cuota del IAE para las empresas que realicen nuevas contrataciones de carácter indefinido. De esta forma, se elimina el carácter penalizador que tiene el actual IAE sobre el empleo.

Asimismo, desde las Cámaras de Comercio valoramos positivamente el carácter social del proyecto, introduciendo la posibilidad de una reducción en la cuota de superficie por los metros cuadrados que las empresas destinen a instalaciones para guarderías o actividades socioculturales.

El impuesto de actividades económicas ha planteado, desde su creación, problemas de aceptación, debido a la propia configuración de su estructura. El IAE actual grava el ejercicio de la actividad, con independencia de los resultados. El nuevo proyecto crea un nuevo coeficiente sobre las cuotas, basado en la cifra de negocio. Estos coeficientes oscilan desde el 1,29% para las sociedades que facturen entre un millón y cinco millones de euros, hasta el 1,35% para aquellas que facturen más de 100 millones de euros.

Se trata, pues, de un proyecto extremadamente importante, porque es la primera vez que la política legislativa se basa en el protagonismo de las pymes, frente al modelo tradicional que apoyaba, principalmente, a las grandes empresas, mientras que colocaba a las pequeñas en el capítulo de excepciones. Hay que mantener el apoyo a las grandes corporaciones, pero ya era hora de optar, preferencialmente, por las que más lo necesitan: las pymes, base del crecimiento económico y de generación de empleo.