Madrid

El Ibex se mantiene por encima del 6.000 pese al aumento de la tensión bélica

La Bolsa española, también el resto de las europeas y Wall Street están lejos de los mínimos que marcaban hace un mes. Por lo demás, nada parece haber cambiado. Los mismos temores que atenazaban a los mercados por aquel entonces siguen ahora presentes: amenaza de guerra en Irak, desaceleración económica y caída de los beneficios empresariales. La única diferencia es que EE UU ha bajado los tipos medio punto, una medicina que por el momento no ha dado resultados.

El líder del Parlamento iraquí recomendó ayer el rechazo de la última resolución de la ONU sobre el desarme de Irak, lo que ha vuelto a hacer sonar los tambores de guerra. Ayer, la mayoría de previsiones semanales de los analistas hacían referencia a la incertidumbre bélica.

Pese a todos estos factores negativos, el Ibex cedió un leve 0,23%, su cuarto retroceso consecutivo, aunque logró mantenerse por encima de los 6.000 puntos. La caída de la Bolsa española fue algo más suave que la del resto de plazas del Viejo Continente, gracias a que los dos grandes bancos lograron mejores registros que el resto del sector.

Tanto BBVA como Santander esquivaron las pérdidas tras pasarse dos tercios de la sesión en negativo. Al final, BBVA cerró sin cambios y el Santander arañó un alza del 0,16%. Operadores consultados señalaron que la relativa estabilidad del real brasileño en las últimas sesiones contribuyó a mitigar las ventas sobre los bancos españoles. El sector europeo de banca retrocedió ayer el 0,68% y el de servicios financieros el 1,49%.

Las subidas de Repsol (un 2,25% gracias al repunte del precio del petróleo, que ayer ganó un 1,06%) y Endesa (+0,75%) dejaron a Telefónica (-1,19%) como el único blue chip que terminó a la baja, lastrada por el débil comportamiento del sector de telecos europeo. El volumen de negocio fue bajo (1.042 millones de euros). Ayer fue festivo en EE UU y, aunque Wall Street abrió sus puertas, se notó la ausencia de operaciones.

Sobre la mesa de trabajo de los analistas vuelve a figurar la prima de guerra -algo que nunca había desaparecido- y la debilidad económica a ambos lados del Atlántico. El economista de Moody's John Lonski destacaba ayer en una nota que el recorte de tipos de la Reserva Federal no ha conseguido contrarrestar los riesgos geopolíticos. La atención en Europa está centrada en Alemania, donde se espera que las nuevas previsiones de crecimiento de la Comisión reflejen una importante caída del objetivo de crecimiento en Alemania. Francfort fue, un día más, la plaza europea que más cayó, el 1,2%.

Los analistas alertan de la debilidad del sector bancario

El sector bancario europeo tiene por delante una semana complicada. Entre hoy y el jueves presentan sus resultados varias de la entidades más importantes, entre los que destacan Credit Suisse y Commerzbank (ambos el martes), Crédit Lyonnais y Société Générale (los dos el jueves), así como los principales bancos italianos como Intesa (hoy), San Paolo, Unicredito y Monte Paschi (todos ellos el miércoles). El jueves también presenta resultados la aseguradora Allianz, propietaria de Dresdner Bank.La desconfianza que muestran los inversores ante los resultados de la banca queda patente en las caídas que ha sufrido el sector en las últimas sesiones. El índice de bancos del Stoxx 600 cayó ayer un 68% (aunque a media sesión llegó a perder más del 2%), el quinto retroceso consecutivo que supone una pérdida del 6% en el periodo. Diversas notas emitidas ayer por las firmas de análisis hacían especial énfasis en las dificultades del sector. En el punto de mira de los expertos está Credit Suisse. Sus acciones retrocedieron ayer un 5,38% ante la posibilidad de que presente unas pérdidas por encima de lo previsto. El banco se ha visto envuelto, además, en una polémica desatada el domingo por un diario suizo, NZZ am Sonntag, el cual denunciaba que Credit Suisse habría contactado con varios analistas a finales de la semana pasada para informarles de que las pérdidas del tercer trimestre iban a ser mucho más abultadas de lo previsto debido a los malos resultados de su filial de seguros, Winterthur. Rápidamente se extendió el rumor de que alguna entidad dispusiera de información privilegiada. Credit Suisse, por su parte, desmintió la noticia, aunque precisó que no es ilegal mantener informados a los analistas para que las conclusiones finales de éstos no sean erróneas. Reuters señalaba al respecto que había contactado con analistas de dos firmas de inversión que habían confirmado la información de NZZ am Sonntag. La caída de Credit Suisse arrastró al resto del sector. Aunque éste no es el único motivo de los retrocesos. JP Morgan recortaba ayer las estimaciones de beneficio de Commerzbank y Monte Paschi, al tiempo que rebajaba a infraponderar la recomendación de Lloyds TSB. Curiosamente, Credit Suisse First Boston (CSFB), la división de banca de inversión del grupo Credit Suisse, aportaba su grano de arena a la oleada de pesimismo con una nota muy negativa sobre los bancos italianos. CSFB recortó un 15% la previsión de beneficios para 2002 y un 20% para 2003 del conjunto de las entidades italianas. Aunque a nivel europeo estos analistas creen que existen buenas oportunidades en el sector, como Royal Bank of Scotland y BNP Paribas, su recomendación sobre el conjunto de los bancos sigue siendo de neutral por el actual escenario de caídas de beneficios. Por otro lado, Goldman alertaba en un informe de que la calidad del crédito de los bancos europeos ha empeorado en el último año. Asimismo, recalcaba que muy pocas entidades han reflejado en sus cuentas un aumento de la morosidad. La firma mantiene su posición de cautela frente al sector y, al igual que JP Morgan, UBS es uno de sus valores preferidos del sector.