Brasil

Mundell prevé una suspensión del pago de la deuda, pero confía en el nuevo presidente

Hay razones para que los inversores estén inquietos en Brasil. Al menos así lo entiende el economista Robert Mundell, quien apuesta por que el país caiga en breve en una suspensión del pago de la deuda. 'El problema de un default es sumamente probable. No será como en Argentina. Podrá ser implícito o explícito. Lo más probable es que Brasil llegue a un acuerdo que le excuse de los pagos', declaró ayer Mundell en una rueda de prensa en Madrid.

El canadiense, premiado con el Nobel de Economía en 1999, se mostró, sin embargo, muy optimista por la llegada de Luiz Inácio Lula da Silva al poder, después de arrasar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del pasado domingo, en las que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo el 61,3% de los votos. 'Brasil necesita cambios y Lula representa una nueva esperanza', dijo Mundell. El Nobel asegura que la suspensión del pago de la deuda pública, que asciende a 350.000 millones de dólares (360.000 millones de euros), es algo inevitable debido a la situación económica del país. No obstante, reconoce los méritos del presidente saliente, Fernando Henrique Cardoso, a quien felicita por haber reducido la inflación a menos del 10%, una cifra que espera no sea superada por el Gobierno de Lula.

Pese a su defensa del liberalismo económico, Mundell manifestó su agrado por el presidente electo, un candidato de la izquierda. 'Soy optimista, incluso aunque sea de izquierda', dijo. 'Cardoso era de izquierdas de joven y luego viró a la derecha. Lula no va a cambiar tanto', dijo, aunque confía en la moderación del líder del PT y en que actúe de forma 'responsable'. Mundell recordó la negativa de Lula a formar un eje común con los presidentes de Venezuela y Cuba, Hugo Chávez y Fidel Castro, respectivamente. Además, destacó el nombramiento de José Alencar, un empresario, como vicepresidente del Gobierno.

A nivel mundial, el economista pronosticó una recuperación de EE UU a mediados de 2003. Mundell señaló la falta de la inversión empresarial, causada por una caída de los beneficios, como principal razón de la crisis. Por ello defiende la liberalización del mercado laboral y aboga por que se traslade a Europa.

Estabilidad monetaria

En su opinión, el crecimiento en la UE debe ir precedido de una política monetaria más expansiva, que el BCE sólo aplicará si está seguro de que el euro no se deprecie.

Para que esto ocurra, Mundell pide establecer un tipo de cambio estable, acordado entre el BCE y la Reserva Federal de EE UU, que fije el euro a un cambio de entre 0,95 y 1,05 dólares.