Crisis

Las medidas del Banco Central no frenan la caída del real

Por segunda vez en menos de una semana, el Banco Central de Brasil ha adoptado medidas para frenar la especulación en contra del real.

La semana pasada el banco aumentó los requerimientos mínimos de reservas para los depósitos bancarios y disminuyó a la mitad la exposición máxima que las entidades financieras pueden tener en activos en divisas extranjeras. Esta semana el Comité de Política Monetaria decidió aumentar su tipo de intervención al 21%, argumentando la pronunciada depreciación del real y el empeoramiento de las expectativas de inflación.

Pero el impacto de estas medidas sobre el tipo de cambio ha sido limitado. El real se mantiene cerca de cuatro unidades por dólar y los fuertes vencimientos de deuda pública que se aproximan podrían terminar en nuevas depreciaciones. Esto porque la posible victoria de Lula en las presidenciales del 27 de octubre mantiene la especulación al rojo vivo, y dificulta la refinanciación de los vencimientos de deuda ante la posibilidad de que la nueva Administración cambie el actual esquema económico.

Si la moneda no se estabiliza, puede que haya otro aumento en los tipos pese a sus potenciales efectos negativos sobre el crecimiento

Si Lula gana, su primer objetivo debería ser la recuperación de la confianza del mercado. Hasta que esto ocurra, los activos brasileños seguirán sufriendo por la supuesta decisión del candidato favorito de terminar con la recesión y crear puestos de trabajo a través de un aumento del déficit público, lo cual podría llevar al agotamiento de las provisiones existentes y a incrementar las posibilidades de una suspensión de pago de la deuda.

Por otro lado, la decisión del Banco Central de aumentar los tipos de interés fue acogida con críticas por algunos sectores.

Es claro que la entidad ha apostado por la estabilidad del real en lugar de tener una política monetaria procíclica. No obstante, los efectos sobre el crecimiento no pueden ser considerados negativos a priori, puesto que de lograr frenarse la inestabilidad de la divisa, los agentes económicos podrían recuperar parte de la confianza perdida en estos meses.

El Comité de Política Monetaria tiene previsto celebrar una nueva reunión la semana próxima y, si el real no se estabiliza, no se puede descartar otro aumento en los tipos pese a sus potenciales efectos negativos sobre el crecimiento.

En una semana de apreciaciones para las divisas latinoamericanas, destacan las del peso argentino y el bolívar venezolano con ganancias semanales del 3% y 5%, respectivamente . La posibilidad de que el banco central venezolano y los bancos formen un cartel que permita estabilizar el bolívar ha favorecido la apreciación de la divisa local en los últimos cuatro días. El peso argentino recupera el terreno perdido en octubre, vuelve a sus niveles de septiembre, por las expectativas de un acuerdo con el FMI.

Perú escapa al contagio monetario

Mucho se ha hablado de la elevada propensión de la región latinoamericana de contagiarse de crisis económicas de países vecinos. En esta ocasión, a consecuencia de la gran incertidumbre política que aqueja a Brasil y los graves problemas económicos de Argentina.

Así, mientras las depreciaciones de Brasil y Argentina son del orden de 40% y 73% en el año, respectivamente, países como Bolivia, Chile, Colombia y Uruguay han sufrido fuertes presiones cambiarias que escapan al efecto que se podría inferir de la existencia de los escasos lazos comerciales y financieros con los países afectados y a problemas internos específicos de cada país.

En este contexto, resulta sorprendente la estabilidad del tipo de cambio en Perú, pese a que sí se han podido observar fuertes incrementos en su riesgo país en los últimos meses. La estabilidad del sol se justifica principalmente por dos razones: por una parte, porque muchos de los capitales que en la década de los noventa entraron a Perú ya se habían fugado previamente, como resultado de crisis anteriores, lo que disminuye el potencial efecto negativo que un eventual retiro de capitales golondrina pueda tener sobre el tipo de cambio.

En segundo término, en el mercado financiero interno no existen riesgos importantes de recomposiciones significativas de las carteras hacia dólares, ya que la economía peruana presenta un elevado grado de dolarización, como lo muestra que más del 70% de los depósitos bancarios están denominados en esa divisa, ante la falta de otras alternativas de inversión, como sería el mercado bursátil.