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Análisis de resultados
Análisis

Los gestores todavía no se fían de la Bolsa

Los fondos españoles han aumentado su cartera de renta fija a lo largo del mes de septiembre en más de 1.200 millones de euros

Los fondos de inversión han culminado el mes de septiembre en zona de mínimos. La renta variable ha provocado el hundimiento de las rentabilidades, en especial en los fondos con inversiones en la zona euro, que ha sido en el mes pasado la más castigada por el deterioro de las expectativas económicas. Las previsiones de la economía europea han sufrido un rápido deterioro, especialmente de la mano de la economía alemana. Y los mercados bursátiles lo han reflejado con bastante fidelidad.

Las pérdidas de los fondos de renta variable de la zona euro han superado el 11,6% durante este mes. Los fondos especializados en la Bolsa española han retrocedido también con fuerza, aunque ligeramente menos que los de las Bolsas del resto de la eurozona, apenas un 11,2%. Estas caídas han sido sensiblemente menores entre los fondos que invierten en los mercados de fuera de la zona euro, cuyos descensos en el curso del mes apenas han rozado el 8%.

La generalización de la idea según la cual la deseada recuperación económica se retrasa hasta mediados del año próximo ha forzado a muchos inversores y, por supuesto, a la mayoría de los gestores a un replanteamiento de sus posiciones y estrategias.

Los fondos bursátiles en la zona euro han perdido más del 11,6% de su valor, mientras los que invierten fuera descienden un 8%

La traslación principal de este estado de ánimo ha sido la apuesta decidida por los fondos de tipo más defensivo y aquellos que cuentan con inversiones más conservadoras. Este hecho ha provocado un recurso masivo de los fondos en favor de los mercados de renta fija, a los que han acudido para adquirir deuda pública y corporativa en proporciones considerables. Los fondos de inversión españoles no han sido una excepción.

Durante septiembre se calcula que las compras netas de activos de renta fija por los principales fondos de inversión monetarios y de renta fija habrán rondado los 1.200 millones de euros. De ellos, los fondos de renta fija a medio y largo plazo han destacado de forma especial por primera vez en muchos meses, con un saldo neto comprador del orden de los 275 millones de euros.

Los fondos de renta fija a largo plazo han sido la principal sensación del pasado mes. Por primera vez en el año han rebasado la cota del 3% de rentabilidad media acumulada, aunque los más aventajados, los que apostaron por plazos más largos, han logrado posicionarse con rentabilidades acumuladas superiores al 6% al término del tercer trimestre. Esto significa que llegarán previsiblemente a finales de año con un rendimiento acumulado del orden del 8%, rentabilidades que en la renta fija no se veían desde hace algún tiempo.

En renta fija, a largo

Las ventajas de los fondos de renta fija a largo plazo se han asentado en los bajos tipos de interés a largo plazo. Los mercados han descontado, de forma acusada, un recorte de los tipos de interés oficiales que se considera necesario para sacar la economía del estancamiento y del marasmo.

Esta sensación, que se ha visto confirmada cada vez con más fuerza por los indicadores económicos y de confianza a lo largo del verano, mantuvo a muchos gestores bien posicionados en los plazos más largos de la renta fija. Y es que en dichos plazos es en los que se capitalizan las ganancias de los fondos en mayor medida. Los gestores que no estaban en esas posiciones han ido desplazándose gradualmente a las mismas, a sabiendas de que será posiblemente la mejor inversión en una proyección temporal que podría alargarse hasta finales de año o incluso hasta los primeros meses del año que viene.

Si estas previsiones se cumplen, los fondos de renta fija podrían disponer todavía de un cierto margen de ganancia, aunque sus cotizaciones no han estado exentas de alguna volatilidad. En todo caso, muy por debajo de la que está mostrando la renta variable.

Ahora, de cara al tramo final de la crisis económica o del bache que todavía perdura, las estrategias de los gestores estarán orientadas a tratar de determinar el momento en el que se pueda anticipar una reacción consistente y creíble de la renta variable. El reto está bastante claro: acertar con el momento adecuado para abandonar la renta fija. Es decir, dejar atrás las posiciones defensivas es el desafío que se les plantea a los gestores de fondos de inversión que aspiren a no perderse la subida que, se supone, va a protagonizar en algún momento la renta variable. Y ese día no se augura demasiado lejano en el tiempo.

Los fondos bursátiles que mejor han resistido en estos últimos meses han sido los de perfil más defensivo. Se han podido encontrar rentabilidades positivas, aunque modestas, en algunos fondos especializados en segmentos muy específicos de los mercados, como es el caso de los fondos que invierten en compañías inmobiliarias o los que actúan en Bolsas de la Europa del Este y, en particular, en países que están en fase de convergencia con la Unión Europea para su próxima incorporación.

Estos fondos han formado el reducido ramillete de entidades que, cuando menos, han logrado salvar el año, hasta el momento, con inversiones de tipo muy defensivo y en ocasiones gracias a su elevada rentabilidad por dividendo. Las Bolsas asiáticas también han sido las responsables de aportar algunos de los fondos con beneficios o con pérdidas moderadas. En todo caso, más del 60% de los fondos ha cerrado septiembre en pérdida.

Las cajas apuestan por elevar el flujo de ahorro hacia sus fondos

Frente a la caída generalizada de los patrimonios, las cajas de ahorros presentan este año algunos ejemplos de crecimiento sostenido en sus flujos de ahorro. Las dos más activas de la temporada, tras el SCH, son Bancaja y BBK, dos entidades situadas entre las tres gestoras con mayor aumento patrimonial. Entre las 10 gestoras que más crecen destacan la filial de Allianz y dos pequeñas gestoras independientes, Bestinver y Abante. Esta última está recién llegada al mercado, ya que inició sus actividades en torno a la pasada primavera. En este periodo ya ha logrado captar, en un entorno tan duro, más de 40 millones de euros.

Finaliza un mes de pérdidas generalizadas

Los fondos bursátiles que invierten en las Bolsas de la zona euro han sido los más afectados por las pérdidas en el mes de septiembre. Las caídas a lo largo del mes han alcanzado un 11,6% de media. Con este nuevo retroceso acumulaban al cierre de septiembre unas pérdidas en el año en torno al 34%, claramente por encima de los fondos de renta variable que invierten en la Bolsa española y por encima incluso de los fondos especializados en el área del dólar, a los que han arrebatado el liderazgo en cuanto a pérdidas.l Los que invierten en la Bolsa española no han ido tan mal a pesar de que la Bolsa española ha registrado en septiembre un deterioro similar al de las Bolsas de la zona euro. Los fondos españoles que invierten en la Bolsa doméstica rondan el 30% de pérdida al cierre del mes de septiembre pasado. l En los segmentos de la renta fija, sobre todo en la de largo plazo, por encima de los cinco años, es en los que se han encontrado los mejores refugios para que los inversores minimicen las pérdidas. l Entre los fondos que más dinero han atraído en estos nueve primeros meses del año destacan los monetarios y, como segundo plato en importancia, los de renta fija a corto plazo. Los de largo plazo, a pesar de presentar las mayores rentabilidades, no son los preferidos. l Hasta finales de septiembre el dinero que ha abandonado los fondos de renta fija a largo plazo ha rondado los 950 millones de euros debido a las salidas de dinero en los primeros meses del año, cuando las expectativas eran algo mejores.

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