González confía en que la economía mejore cuando se resuelva el conflicto entre Estados Unidos e Irak
El presidente del BBVA, Francisco González, cree que se producirá una gran recuperación económica en el mundo en cuanto se acaben las dudas sobre el ataque de Estados Unidos a Iraq y "se reconduzca el terrorismo internacional dentro de unos parámetros convencionales".
Tras la conferencia "La industria financiera del siglo XXI", organizada en París por la Cámara Oficial de Comercio de España en Francia, González dijo que los desplomes de las bolsas internacionales se deben a la preocupación de los inversores por ambos factores, que "mientras no se despejen seguirán provocando una gran volatilidad".
La cotización de las acciones del BBVA, muy penalizadas también por su presencia en Latinoamérica, acumula una caída anual del 45%, pese a lo cual, González se felicitó por haber conseguido en los últimos días situarse como uno de los tres bancos con mayor capitalización de Europa, tras las fuertes bajadas de los bancos alemanes.
Pese a que sus intereses en países como Argentina, Brasil o México han pesado mucho en la caída de sus acciones, el presidente del banco aseguró que "estamos en una situación casi envidiable en Latinoamérica", pues sólo el 11% de sus activos están en este área, mientras que mantiene el 78% en España y otro 11% en México, "que ya es más occidental".
También se mostró muy optimista respecto a la situación de Brasil, al considerar que si Luiz Inacio Lula da Silva gana las elecciones, llevará a cabo procesos económicos "bastante ortodoxos" y no "medidas dramáticas", lo que le llevó a concluir que "los mercados han descontado escenarios mucho peores de lo que vamos a ver en realidad".
González también argumentó que Brasil ha cumplido hasta ahora los acuerdos pactados con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ha ejecutado una política económica ortodoxa, lo que le ha permitido obtener ayuda internacional después de la "sobrerreacción de los mercados al cambio de Gobierno".
No tuvo tan buenas palabras para la actuación del Ejecutivo argentino, al que reprochó "no haber respetado las reglas de juego" impuestas por el FMI, cuyas decisiones respaldó al asegurar que "no puede haber un acuerdo con una parte que cumple y otra que no".