Fiat se declara en 'estado de crisis' para reducir 8.100 empleos en Italia
La casa automovilística de Turín comunicó ayer a los sindicatos una drástica reestructuración que afecta a sus cinco principales fábricas en Italia. Todo el peso del ajuste recae de momento en este país, donde Fiat es el mayor grupo industrial privado y tiene a 35.000 personas en nómina sólo en la matriz.
En los últimos días se habían barajado cifras de despidos entre 6.000 y 8.000. Finalmente son 8.100 los afectados, pero no despedidos. A partir de diciembre causarían baja por el plazo de un año 5.000 empleados de Fiat Auto y unos 600 de sus filiales de componentes Magneti Marelli y Comau. En junio de 2003 se sumarían 2.000 trabajadores más por un periodo que no ha sido definido, lo que sumaría 7.600 personas suspendidas de empleo.
Los 500 restantes puestos de trabajo se suprimirán en compañías del grupo mediante jubilaciones anticipadas, lo que también traslada cargas económicas al Estado.
La división de automóviles Fiat Auto, que perdió 823 millones de euros en el primer semestre del año, anunció además la declaración del 'estado de crisis', una figura jurídica italiana que permite aplicar suspensiones de empleos y facilita la recepción de ayudas estatales para reestructuración. Los afectados pasan a cobrar de la Caja de Integración, como se llama en Italia al sistema público de protección al desempleo.
Fiat hizo público su plan tras una reunión de dos horas con los sindicatos en Roma. Los representantes de los trabajadores pidieron la intervención del Gobierno y señalaron que no entrarán a negociar los excedentes. Los trabajadores de algunas plantas afectadas, como la de Termini, en Sicilia, han llevado a cabo huelgas y movilizaciones en los últimos días, que continuarán.
El fabricante de automóviles reduce su personal tras reconocer que tiene un exceso de capacidad productiva hasta del 30% en sus plantas italianas. La marca no ha avanzado si hará ajustes en sus plantas en el exterior, lo que podría decidirse más adelante. En España Fiat Auto tiene unos 150 empleados, que en principio no se verán afectados por el plan. El grupo tiene además en este país centros de Iveco, Magneti Marelli, CNH y otras filiales.
Fiat ha incumplido este año sus objetivos de ventas al sufrir un descenso en el mercado europeo del 19%, atribuido a una acogida insuficiente para el Fiat Stilo, su gran apuesta. La compañía podría terminar este año con pérdidas de 1.200 millones de euros. El recorte de empleo debe servir para ahorrar 500 millones anuales hasta 2004, año en que se ha anunciado el retorno a los números negros.
Las dudas sobre la viabilidad de ese objetivo alimentan las especulaciones sobre el futuro de Fiat Auto, participada en un 20% por General Motors. La familia Agnelli, fundadora y accionista de referencia del grupo, dispone desde el año 2000 de una opción para vender el 80% restante de Fiat Auto a GM en 2004.
'Difícil' venta a GM
La posibilidad de que esa operación se haga por adelantado fue descartada por Umberto Agnelli, uno de los más significados miembros de la familia, presidente del holding Ifi y hermano de Giovanni, presidente honorario de la empresa. Agnelli consideró 'difícil' una venta a GM antes de 2004, porque 'el contrato es muy claro'.
El Gobierno italiano, sin embargo, dejó ayer claro que uno de sus objetivos en esta crisis es asegurar que Fiat siga siendo una empresa italiana. 'Por lo que sé, una venta a GM no es prioritaria', dijo el ministro de Industria, Antonio Marzano, quien reclamó a Fiat un plan de reestructuración 'serio y profundo'. El Ejecutivo que preside Silvio Berlusconi ha prometido estudiar nuevas medidas de apoyo a Fiat, pero la vigilancia de Bruselas no deja mucho margen de maniobra.
Berlusconi convocó una reunión extraordinaria de ministros ayer noche para analizar la situación de Fiat.
El Gobierno italiano había aprobado este año incentivos fiscales para la renovación del parque de automóviles sin que la medida diera resultado, pues Fiat perdió mercado en favor de sus competidores europeos y norteamericanos. Fiat tiene ahora un 28% de las ventas de coches en Italia, cuando en los años noventa controlaba cerca de la mitad.