Golpe a Japón y Europa
Una de las razones por la que los países en vías de desarrollo siguen sumidos en la pobreza -y el porqué del enfado de los manifestantes contra el FMI y el Banco Mundial reunidos en Washington- es porque los precios de las materias primas están de capa caída.
El precio del café, convertido en una llave para la exportación en los países pobres, ha caído casi a la mitad en los tres últimos años y está en su nivel más bajo en tres décadas.
Paralelamente, los precios del algodón han descendido a un ritmo similar desde mediados de los noventa y ahora están en los niveles más bajos desde la Gran Depresión de los treinta (...).
El desarrollo puede ser como subir una escalera mecánica en sentido contrario. ¿Puede hacerse algo? La organización no gubernamental Oxfam ha recomendado intervenir el mercado mundial del café, al tiempo que el secretario del Tesoro de EE UU, Paul O'Neill, planteaba empujar los precios del acero. La idea es que los precios han descendido por el exceso en la capacidad (...). Los subsidios son una atrocidad. Ambos, Oxfam y Brasil, tienen todo el derecho a perseguirlos (...). La gran esperanza que reside en recortar las ayudas al algodón y otros productos agrícolas es asegurar un acuerdo comercial multilateral.
En Ginebra ahora mismo se están esforzando por conseguirlo. La Administración Bush ha planteado un recorte. El problema es que Europa y Japón están arrastrando los pies (...). Aunque está bien atacar el proteccionismo de EE UU, la principal prioridad para los países en vías de desarrollo y para los grupos que los defienden debe ser acabar con los infractores que hay tanto en Tokio como en Bruselas.