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La oleada de revisiones de beneficios en EE UU atenaza las Bolsas

La temporada de profit warnings (advertencias sobre resultados) está en su apogeo y las Bolsas tiemblan, porque las expectativas empeoran. De las 500 empresas del índice S&P, 193 han presentado previsiones de resultados. Entre ellas, 100 han rebajado las estimaciones, 41 han mejorado las expectativas y 52 han estado en línea con lo esperado, según la firma de investigación First Call. Algunas que han bajado previsiones son JP Morgan, McDonald's, Genzyme General, Honeywell, Lucent, Oracle y EDS, entre otras. Las han mejorado Ford y Procter & Gamble, como representativas.

Los expertos de First Call van más allá y advierten que el ratio de anuncios negativos frente a positivos en este trimestre es de 2,1, cuando en el mismo periodo del año pasado era de 1,8 y, lo que es más grave, está por encima del 1,2 del segundo trimestre. A medida que pasan los meses empeoran, por tanto, los resultados, con lo que las previsiones sobre PER manjadas hace unas semanas han quedado viejas y, con ellas, las proyecciones sobre la evolución de los índices. Las Bolsas, por tanto, siguen caras, pese al empeño de analistas y bancos de inversión, porque su negocio está en juego.

Pero es Wall Street, ante todo, la gran amenaza para el resto del mundo por su sobrevaloración y demostrada capacidad de contagio. El Standard & Poor's 500 ofrece el peligroso balance de contar con 450 de sus compañías integrantes con un PER superior a las 40 veces, según datos de Ibes International.

¿Qué ha cambiado tras los fuertes correctivos de los últimos meses? Muy poco en términos de valoración, porque sólo tres de las 50 mayores empresas de este índice tienen multiplicadores en el entorno asumible de las 20 veces. Durante el mercado alcista de finales de los noventa, las mayores empresas del S&P 500 tenían un PER de 49 veces con respecto a la previsión de beneficios. El deterioro de los beneficios en los tres últimos años ha sido, por tanto, muy superior a la caída de las cotizaciones.

Wall Street sigue muy cara. Es difícil prever, de este modo, un cambio a mejor en la tendencia general de los mercados por la vía de unas valoraciones competitivas. Es más, los analistas más fríos recuerdan el efecto balsámico que sobre la prima de riesgo implican los bajos tipos de interés actuales. Si hay tensiones en los tipos, la prima se vuelve en contra.

Por eso, generalizar el concepto de ganga en la Bolsa actual puede acarrear consecuencias irreparables. Los expertos alertan del fuerte déficit público en que incurrirá Estados Unidos este año y su efecto pernicioso sobre los tipos de interés.

La falsa rentabilidad por dividendo

Uno de los apuntes bursátiles más escuchados en los últimos meses es la alta rentabilidad por dividendo que ofrece un importante número de compañías cotizadas. En crisis anteriores, el discurso era el mismo. Muchos inversores quedaron seducidos por el canto de sirenas y lo han pagado con fuertes pérdidas.Los dividendos de hoy no garantizan en ningún caso los de mañana. Es más, en la tendencia bajista que se inició en marzo de 2000 hay aspectos que obligan, cuando menos, a ser más prudentes que antaño. Las mayores rentabilidades por dividendo, siempre con pagos ya realizados en los últimos 12 meses, se concentran en compañías eléctricas y bancos, que son, precisamente, las que mayores varapalos han conocido en los últimos meses. Aquéllas están repletas de endeudamiento y éstos muy debilitados por las dotaciones por Latinoamérica y la expectativa de enfriamiento económico y aumento de la mora. Está claro que algunas de estas empresas tendrán que reducir, incluso suprimir, el dividendo, porque las necesidades obligan.

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