Entrevista

Richard Grasso: "Pese al ajuste actual, la Bolsa recuperará su rentabilidad"

Desde hace un año los símbolos pesan mucho en EE UU. Hay banderas en los cascos de los obreros, las entradas de los edificios y los automóviles. Como muchas personalidades públicas, Richard Grasso, de 56 años, la lleva en un pin, compartiendo solapa con la de la institución que preside y de la que es consejero delegado desde 1995, la Bolsa de Nueva York (el NYSE en sus siglas en inglés). Pero no es su único detalle patriótico. Seis días antes de que se cumpliera el primer aniversario de los ataques terroristas contra EE UU, Grasso recibió a 11 periodistas en una sala de la Bolsa con una corbata roja sobre camisa azul en cuyos puños lucía unos gemelos con la bandera como motivo.

Grasso, que comenzó a trabajar hace 34 años en este mercado, aseguraba antes de este encuentro que los últimos 12 meses 'han sido, de lejos, los momentos más oscuros de nuestra historia'. Y sí. Se han juntado muchas cosas. Los casos de corrupción corporativa, las dudas sobre la banca y el papel de los órganos de control, la crisis económica y, por supuesto, el ataque al World Trade Center, que segó la vida de tantos conocidos de ese parqué. Su recuerdo sigue emocionando a Grasso, quien, sin embargo, habla con soltura y cierta frialdad de ataques nucleares y programas de contingencia.

Pregunta. Poco después del ataque contra las Torres Gemelas dijo que el objetivo de los terroristas había sido el corazón del libre mercado. ¿Sigue sintiendo lo mismo?

Respuesta. Sin duda. No hay mejor manera de acabar con el espíritu y el ideal americano o las creencias de quienes en todo el mundo defienden la libertad que parando el motor económico. Y ese motor está aquí, por eso creo que el libre mercado fue el objetivo. La realidad que no se puede olvidar es que ha habido muchos muertos, que se han destruido muchos billones de dólares, que la economía de EE UU, y en general de forma global, sufrió una pausa temporal, pero cuando el mercado abrió el 17 de septiembre vimos algo en lo que siempre he creído, y es que este país se levanta de sus cenizas y crecerá más fuerte y será más agresivo en su lucha contra los que se sienten ofendidos por nuestra libertad.

P. ¿Hasta qué punto ha cambiado radicalmente el 11 de septiembre la agenda de sus planes de continuidad?

R. Probablemente el cambio más significativo es que hemos concluido que es necesario dividir el negocio en mitades. Habíamos pensado que el plan de continuidad debería contemplar un coemplazamiento alternativo para que si algo ocurriera pudiéramos utilizar esa segunda localización. Lo que el 11 de septiembre nos ha enseñado es que podemos tener un segundo emplazamiento, pero si todo el mundo muere en el primero no quedará nadie que trabaje en éste. Vamos a emprender una estrategia en la que operemos en dos parqués bursátiles simultáneamente y en cada uno se lleve la mitad del volumen de negocio.

P. ¿Estará muy lejos este segundo parqué del actual?

R. Si la preocupación es que haya un ataque convencional, entonces habría que tenerlo a una distancia diferente de si la preocupación es un ataque nuclear. Trabajamos con expertos en seguridad de la ciudad para buscar la respuesta a la cuestión geográfica, pero lo que ya no está en consideración es tenerlo a la vuelta de la esquina. El proyecto que había para el 23 de Wall Street está abandonado ya.

P. ¿Cuánto tiempo tomará dividir las operaciones?

R. No es un ejercicio difícil. Literalmente, lo que vamos a hacer es tomar la mitad de todo lo que tenemos hoy aquí y construir un emplazamiento que tenga la capacidad de manejar la mitad de los 1.400 millones de acciones que se mueven diariamente. En esencia, tenemos mucha elasticidad tecnológica, construiremos infraestructuras y cogeremos a nuestras siete firmas especializadas y las dividiremos en dos, no es que cuatro vayan a un sitio y tres se queden aquí, de los que se trata es que las siete estén en ambos parqués. Trataremos de calcular un número de valores que constituyan la mitad del volumen diario de transacciones que serán negociados en el segundo emplazamiento. El reto, y no quiero parecer alarmista pero estoy contemplando el peor escenario posible, es tener un lugar que esté capacitado para asumir la integridad del negocio si se pierde la mitad de éste, y no sólo me refiero al lugar físico, sino a la gente. Eso no es difícil hacerlo, lo complicado es saber dónde vamos, pero desde el momento en que marquemos ese punto en el mapa se tardará unos 36 meses en construirlo y otros 12 meses en conseguir que esté operativo. En total, cuatro o cinco años.

P. La Bolsa de Nueva York tiene un emplazamiento de apoyo en una localización no revelada en uno de los cuatro barrios de la ciudad (no en Manhattan). ¿Cuál es su evaluación del parqué de apoyo? ¿Es adecuado y tiene potencial para ser el segundo emplazamiento?

R. Es adecuado en el sentido de que esperamos que se pueda operar en este parqué en 36 horas o menos. Este parqué de apoyo es similar a lo que sería el segundo parqué, aunque no totalmente comparable. Nos ayudará a mantener el negocio pero no es el sitio donde queremos operar en los próximos 10 años o el tiempo que pase cuando lo construyamos. Pero nos ayudará a seguir trabajando, tiene la tecnología, el espacio y la infraestructura.

P. Antes de 11-S había planes de expansión, sobre todo en Europa. ¿Esto también ha cambiado?

R. De ninguna manera hemos perdido nuestro deseo de globalizar el Big Board (Bolsa de Nueva York), pero para aquellos que no han seguido de cerca nuestra estrategia lo que estábamos persiguiendo es el aumento de los activos, que es en cierta manera algo más lento de lo que me gustaría que fuera. Digo aumento de activos en el sentido de que en nuestra Bolsa coticen tantas grandes compañías como nos sea posible y tan deprisa como podamos. Luego, la segunda parte de nuestro plan, que es una arena comercial multiplataforma en la que se intercambien ADR (instrumentos de depósito autorizados, por sus siglas en inglés) junto con acciones ordinarias, que coexistan ADR con títulos de renta variable o que se coticen acciones en vez de instrumentos de depósito. El tercer objetivo es ampliar las horas de comercio.

P. ¿Cuál sería entonces la estrategia internacional?

R. Nuestra intención sería llegar a un tipo de alianza con otros, porque nuestro objetivo estratégico es convertirnos en el segundo mercado más importante para las acciones de Reino Unido o de Alemania o de Japón, siendo el primero el mercado local. Esto no ha cambiado. Hemos creado una alianza, el Mercado Global de Acciones, hace un par de años. No han pasado grandes cosas en él, aunque obviamente seguimos trabajando en ello, pero el hecho es que en muchas partes del mundo hemos visto una dramática ralentización y el deseo de extender sus alas ha sufrido, en cierto sentido, un parón. ¿Qué ha cambiado en los 12 o 18 meses?, porque esto empezó antes del 11-S. Pues que las economías y los mercados se han comportado de forma diferente. Si mira a los cuatro primeros mercados no americanos, Japón, Londres, Alemania y Euronext, se comprueba que ha habido un significativo retroceso, pero estoy seguro de que mis colegas no han perdido el apetito por la globalización, es sólo que las condiciones económicas son las que son. En cuanto a compras y fusiones...., ésa nunca fue nuestra dirección, a no ser que alguien nos invite y tenga sentido estratégico para ambas partes. No creo en opas hostiles entre mercados, no creo en un mercado comprando otro, porque lo que ocurre es que hay una pérdida de soberanía que puede perjudicar a una de las marcas. Además, los mercados pueden elegir fusionarse, pero los reguladores no estarán dispuestos y, a no ser que yo esté en un error, la comunidad reguladora de esos mercados no contempla una unión de actividades con la SEC Comisión del Mercado de Valores estadounidense ni subordinar su propio papel. Prefiero continuar con la estrategia que nos ha ido bien en los últimos ocho años, ya que de menos de 200 emisores no americanos hemos pasado a unos 500 y su volumen de negocio hoy es mayor que la totalidad del nuestro hace 17 años.

P. ¿Es este mercado un lugar que merece la pena para las empresas y los inversores?

R. Vamos a ser testigos de un pequeño distanciamiento por parte de las compañías no americanas. No es que no vengan a los mercados de capitales americanos y coticen aquí, pero quieren ver que se asientan las medidas llamadas regulatorias. Se han dado casos de compañías que habían previsto un calendario para cotizar en el mercado y se han echado para atrás. Creo que son aplazamientos con carácter totalmente temporal. æpermil;ste es el mayor y más amplio mercado del mundo. Aquí todavía se puede conseguir mucho más capital que en cualquier otro mercado, por lo tanto confío en que esto sea una cuestión temporal que creo que puede quedar solventada en un máximo de 18 meses.

P. ¿Cree que las nuevas regulaciones y el papel de la SEC están erosionando el negocio? ¿Qué piensa de este nuevo orden regulatorio derivado de los escándalos contables?

R. Creo que el Comité de Responsabilidad y Estándares para la Cotización fue claro al decir que las empresas no americanas no estaban sujetas a estas regulaciones; sin embargo, debe saber que en el caso particular de los emisores latinoamericanos -algunos de ellos me lo han expresado a través del Comité Consultivo Latinoamericano que reunimos hace unos meses- quisieran asumir estos estándares porque creo, además, que es muy inteligente, si cumplen con los más duros estándares del mundo consiguen un activo muy positivo para una compañía. Por tanto, no me sorprendería ver no a todos pero sí a muchos de los emisores no americanos que cotizan aquí elevar voluntariamente sus estándares de transparencia y gobierno al mismo nivel que las empresas americanas. Creo, de todas maneras, que la cuestión es más amplia y que lo que usted plantea es el impacto de la nueva legislación Sarbanes-Oxley, que es algo que ya he mencionado hace un momento. Va a haber un parón temporal en la llegada de emisores a nuestro mercado. Creo que tiene que haber una reconciliación que puede ser legislativa o regulatoria de manera que no pidamos que emisores no estadounidenses hagan algo que esté en directa contravención con su propia ley nacional. Tenemos que ser cuidadosos para no poner en riesgo que ninguna empresa no cumpla los requisitos de su ley nacional.

P. ¿Pero es ése el problema o que las empresas no quieren acatar el proceso de certificación de cuentas?

R. No se puede generalizar. Por ejemplo, si mira a la tradicional separación en la dirección de las empresas alemanas entre el consejo de vigilancia y el consejo de gestión, es virtualmente imposible para los emisores alemanes satisfacer las demandas estadounidenses. Casi hay que hacer un análisis país por país para entender las implicaciones. No es tan simple. Nuestros estándares contables están específicamente diseñados para los emisores no estadounidenses, pero ése no es el caso de la SEC y de la ley Sarbanes-Oxley, así que la Comisión va a tener que determinar los ajustes que tengan que hacer y estoy convencido de que lo harán hasta el punto que puedan.

P. Un año después de los ataques el mercado aún registra pérdidas continuas. ¿Hasta qué punto esa crisis tiene su origen en los ataques y no en los escándalos?

R. Hay una suma de factores, los mercados están aún en el proceso de ajuste económico que supuso el 11-S. Con seguridad el mercado se está ajustando a las quiebras que hemos visto recientemente y las cuestiones de responsabilidad e integridad de la contabilidad. El mercado se está ajustando a un escenario en constante movimiento en la economía global. ¿Cómo les está yendo a otros mercados en Alemania, Japón o Reino Unido? Creo que es difícil decir que 8.500 puntos reflejan de forma adecuada la composición económica de 30 compañías del Dow. Los mercados en el corto plazo han sido extraordinariamente volátiles por todo esto. Si se añade la inestabilidad política y la potencial guerra con Irak, además del conflicto sin resolver de Oriente Próximo, se puede entender por qué el mercado se mueve de un lado para otro. No me pregunte por previsiones, no se las daré, pero le diré que por lo que se refiere a EE UU, éste es el país más fuerte del mundo, con la economía más fuerte del mundo, y la historia del siglo XX dirá que la Bolsa ha producido entre el 10% y el 12% de rentabilidad anual y no tengo ninguna razón para creer que eso cambiará.

P. ¿Cree que ha cambiado la percepción fuera de Estados Unidos hacia este país un año después de los ataques, en especial por cómo se está articulando la política exterior?

R. No lo creo. Creo que nuestros aliados han oído de la Administración cuál es la posición sobre Irak, que necesita ser debatida, pero de eso se trata en una democracia. La solidaridad expresada hacia Estados Unidos, especialmente hacia Nueva York, es tan fuerte ahora como lo fue hace un año, aunque a lo mejor yo me muevo en círculos estrechos. A nadie le gusta la idea de ir a la guerra. Todos pensamos que hay alternativas diplomáticas, pero si se ha hecho ya el esfuerzo y estas vías están cerradas y además se sabe que hay un peligro real y no ficticio, creo que nuestros aliados se alinearán con nosotros. Creo que la expresión de apoyo colectiva a esta ciudad desde todas las esquinas de Estados Unidos tras el 11 de septiembre ha sido muy fuerte y lo sigue siendo un año después. Hubo un momento en el pasado en el que Nueva York era percibida de forma diferente. Después del 11 de septiembre todos somos neoyorquinos.

'Tenemos buenos líderes y no van a dejar que nadie repita la tragedia del 11-S ni un segundo ataque a esta institución'

Pregunta. ¿Va a conservar su actual puesto hasta que culmine el proceso de creación del segundo parqué?

Respuesta. ¿Yo? Vamos a ver Grasso opta por un tono de cierta sorna. Por un lado nadie ha estado en este puesto más de ocho años, y el que estuvo ocho años lo dejó cuando tenía 77. En algún momento entre hoy y 21 años más está la respuesta. No tengo otros proyectos profesionales en mente. Le he dicho al Consejo que me quedaré hasta el día en que me levante y note que no tengo el mismo ardor que tenía cuando me levanté esta mañana para venir y tener el privilegio de hacer un trabajo que es importante para esta institución y este país. El día que mi actitud cambie será el último.

P. ¿Ha sido difícil mantener el ardor este año?

R. No. Aparte de la tragedia y el sufrimiento, no tanto el mío personal sino el de muchos colegas que han perdido a seres queridos, ha sido casi una reintegración, un reto de diseñar un plan para esta institución, y cuando llegue el momento sé que lo habré dejado en un estado totalmente invulnerable. No es que sienta que es vulnerable, sino que estamos construyendo y con fuerza. Nuestro mercado tiene la mejor tecnología que hemos tenido nunca, nuestra marca es más fuerte que nunca, seguimos añadiendo talento al equipo... No hay calendario para mí.

P. ¿Cree que este mercado es vulnerable hasta que se construya el segundo emplazamiento?

R. Sí y no. Grasso se toma su tiempo. Tengo la convicción de que tenemos un buen equipo con el liderazgo del presidente, el secretario de Defensa, el secretario de Estado, nuestro Ejército es el mejor del mundo... Y este equipo no va a dejar que nadie repita la tragedia del 11-S. Pero entonces uno se pregunta: ¿es posible que vaya a haber un segundo ataque contra esta institución? Yo digo que la probabilidad de que eso ocurra en una escala de 1 a 100 es menor que cero, porque tengo la confianza de que tenemos buenos líderes. Pero hay otros tipos de desastres que nos pueden afectar... Bromea Estamos encima del canal holandés, con todos los años que éste tiene...

P. ¿Cómo ve el desarrollo de la Zona Cero?

R. He perdido muchos amigos de esta industria y del Departamento de Bomberos. Ellos dirían: 'Constrúyanlo de nuevo. Más grande, para que refleje que nadie puede volver a aterrar a este país'. He oído a familiares de víctimas defendiendo que no debe construirse nada. Personalmente desearía que se construyera un memorial como para que en 200 años la gente que visite esta ciudad y que no haya leído nada de lo que aquí ha pasado lo vea y sepa con certeza qué ocurrió y con todo el respeto a los 2.800 fallecidos. El desarrollo de esta zona requiere mucha reflexión y sensibilidad con quienes tienen un vínculo personal con la tragedia. No sólo hay que pensar que tiene un uso residencial, comercial, financiero o una mezcla de todo, tenemos que recordar que ése es un lugar muy sagrado.