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La protección de los CD fracasa

La industria musical observa impotente cómo los piratas sortean sin problemas sus técnicas de seguridad para impedir la copia de los discos compactos

De poco le sirvió a la discográfica Universal proteger con técnicas anticopia el último disco de Rosana. El mismo día de su lanzamiento en las aceras de las principales calles de Madrid lucía sobre las mantas el CD pirata con las últimas canciones de la artista canaria. La piratería en España está poniendo en peligro la subsistencia de la industria musical. Los últimos datos de la Mesa Antipiratería indican que en este año ya han desaparecido 72 pymes entre tiendas de música, sellos y distribuidoras independientes como consecuencia indirecta de la piratería.

En los últimos cuatro años la Sociedad General de Autores de España (SGAE) calcula que se han vendido un 25% más de discos ilegales, tanto es así que en 2001 el mercado pirata representó un 30% de las ventas totales, que se traduce en unas pérdidas para el sector de 140 millones de euros. 'Estamos dando una imagen nefasta ante el resto de la industria musical europea, que no puede entender la permisividad que se está teniendo en España ante la piratería', comenta el portavoz de la SGAE. Pero el fenómeno no es exclusivamente español, la piratería afecta a todo el mundo. El FBI estima que el comercio ilegal de música alcanza los 5.000 millones de euros y afecta a uno de cada tres discos vendidos.

Ante esta situación, las cinco principales discográficas Universal, BMG, Sony, Emi y Time Warner creyeron que habían encontrado la solución para frenar la piratería en las técnicas anticopia, que pasan por alterar los CD para que no puedan ser leídos en los ordenadores y evitar las grabaciones. 'Sony lo ha probado con los grandes lanzamientos de este año, pero no ha servido de mucho. Los CD siguen siendo susceptibles de copia pues basta con cambiar el formato de grabación', comenta Javier López, responsable de división de música de centro comercial Fnac. Las técnicas anticopia de Sony fueron muy comentadas. La compañía, que había lanzado unos 11 millones de discos protegidos en toda Europa, fue puesta en evidencia por la agencia de noticias Reuters, que aseguraba que bastaba con un rotulador para poder reproducir en un PC el disco de Celine Dion, con el que Sony había hecho la mayor promoción de su técnica de seguridad.

Los consumidores de EE UU han demandado a las discográficas por considerar que sus sistemas de seguridad pasan por alto el derecho a la copia privada

Su sistema consiste en incluir datos falsos en una de sus pistas, y como los ordenadores están programados para leer en primer lugar los archivos de datos, la máquina se confunde y no pasa a reproducir la música. Pero quedó descubierto que basta con pintar el borde exterior del disco para saltarse la medida de seguridad. Las técnicas de otras discográficas no han suscitado tantos comentarios, pero tampoco han logrado mejores resultados.

Estas técnicas, además de no haber supuesto una barrera para los piratas, han llegado a enfadar a los consumidores que compran un CD aparentemente normal, que luego no se puede escuchar en máquinas de CD-Rom, en sus ordenadores y, algunas veces, hasta en aparatos portátiles. Los más molestos, sin duda, son los usuarios de ordenadores Macintosh, pues algunos de estos CD protegidos causaban daños irreparables en sus equipos.

Philips, por su parte, también mostró su malestar al conocer la proliferación de estos discos alterados. Como creador del estándar del compact-disc junto con Sony, la compañía estaba pensando en obligar a las discográficas que usen estas técnicas a retirar el logo del CD. La molestia de Philips no ha pasado a mayores, pero los consumidores de EE UU han demandado a las principales casas de discos. Con el objetivo de resguardarse de los piratas, las discográficas están pasando por alto el derecho a la copia privada que está reconocido por ley. Además, los consumidores se quejan de que la compra de un disco se ha convertido en una Lotería, pues no hay forma de identificar los CD protegidos.

'No hay técnicas anticopia efectivas', asegura la responsable del venta de discos por Internet de unos importantes almacenes. 'Las discográficas están centrando sus esfuerzos en incentivar la compra del disco original con promociones como la de Bunbury, cuyo disco incluía un 15% de descuento en la compra de la entrada del concierto, o La Unión, que ofrecía por el mismo precio un segundo disco', añade. Todavía hace falta que la industria discográfica encuentre un 'estándar fiable que sea inocuo para el consumidor', como comentan en la SGAE, para que estas técnicas se impongan.

El canon sobre los discos grabables levanta ampollas

Una mayor acción policial y un descenso del IVA que grava los discos son algunas de las reclamaciones del sector para ayudar la venta de originales frente a las copias. En mitad de este debate, la SGAE y Asimelec, la asociación que representa a los fabricantes de CD, se han enzarzado en una dura polémica. La SGAE ha ganado ya cuatro juicios en los que reclama que se aplique un canon de compensación por las copias privadas en los CD de datos grabables (CD-R). Desde 1992 ya se aplica esa tasa en los casetes y los vídeos, y desde 1999 en los CD de audio. La SGAE ve claramente que el CD está tomando el relevo de las cintas en las grabaciones musicales domésticas, pero Asimelec considera excesivos los 48.000 euros que los autores obtendrían si se aplica la tasa que exige la SGAE ante los tribunales. Además, cree injusto pensar que la mayoría de estos discos se usan para grabar música cuando su objetivo original es el de grabación de programas y datos. Asimelec ve en el canon que reclama la SGAE un intento poco ético de los autores por intentar recuperar las pérdidas producidas por la piratería con la excusa de compensaciones por las copias particulares. 'Es como si se quiere gravar con una tasa a los fabricantes de cuchillos para compensar a las víctimas que han sufrido una cuchillada. La piratería debe perseguirse por la vía policial y judicial', alega Antonio Fernández, responsable de los Soportes de Grabación de Asimelec. Fernández recalca que esta tasa pone en peligro los cerca de 1.000 empleos directos que dependen de la fabricación de estos CD. La SGAE, por su parte, califica de 'obscena' la visión de Asimelec, que sólo se entiende por 'su falta de argumentos'. La polémica no ha llegado a su fin. Asimelec ha recurrido todas las sentencias, pero el tema puede ponerse aún más candente si se llegase a reclamar este canon a los fabricantes de equipos que permiten la grabación, como ocurre ya en Francia.