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Sabiduría española para una mano cibernética

En un futuro no muy lejano las personas que han sufrido la amputación de una mano podrán utilizar una prótesis biónica casi idéntica a una mano real. Este es el sueño de los integrantes de un proyecto europeo, denominado Cyberhand, recién aprobado.

Entre los participantes figuran investigadores del Centro Nacional de Microelectrónica del CSIC y de la Universidad Autónoma de Barcelona, junto a científicos de cuatro centros de investigación de Italia, Alemania y Dinamarca.

La novedad reside en que la prótesis se moverá con precisión, obedeciendo los estímulos nerviosos de la persona que la lleve, y le transmitirá las mismas sensaciones que una auténtica articulación. El resultado podrá beneficiar a las cerca de 50.000 personas que cada año sufren la amputación de una mano en Europa.

El uso de esta mano cibernética requerirá la implantación de un chip, en contacto con las fibras nerviosas que interpretará las intenciones del usuario. Al mismo tiempo, la prótesis recogerá datos de contacto, presión y temperatura de forma similar a como lo hace el tacto de una mano real y las transmitirá al chip para que sean enviadas al cerebro a través de las conexiones con los nervios. De esta forma, la persona sentirá la mano cibernética como si fuera su mano auténtica.

La nueva prótesis mejorará de forma clara las que actualmente se utilizan y puede convertirse en una alternativa al trasplante. Actualmente entre el 30% y 50% de las personas amputadas no utilizan las prótesis porque ofrecen un control muy pobre de los movimientos, no reciben ninguna sensación y la percepción general es muy poco natural.

Los miembros del grupo de investigación en neuroplasticidad y regeneración nerviosa del Departamento de Biología Celular, de Fisiología y de Inmunología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), están dirigidos por el profesor Xavier Navarro.

Por su parte, los científicos del Centro Nacional de Microelectrónica del CSIC, bajo la batuta de Teresa Osés, serán los encargados de desarrollar los circuitos integrados del chip y de poner a punto los sistemas que permitan la comunicación a distancia, sin hilos, entre el chip (situado en el antebrazo) y la prótesis. Las características específicas del sistema allanan la carrera de obstáculos que hasta el momento suponen para los usuarios las articulaciones artificiales.

El proyecto, que se enmarca en el programa Information Society Technologies, de la Unión Europea, finalizará en un plazo máximo de tres años con la presentación de la prótesis ya en funcionamiento, con lo que entonces podrán conocerse sus efectos tras haber sido científicamente probada en el laboratorio.