Crisis de confianza

La sobriedad se impone al glamour

Hace algo menos de tres años, en una entrevista concedida a este diario, Jean-René Fourtou resumió en un frase la filosofía que le ha llevado hasta la cúpula del segundo grupo de comunicación del mundo: 'Si mira mi pasado, verá que no estoy cerrado a nada'.

El vicepresidente de Aventis contestaba con estas palabras a la pregunta de si el grupo farmacéutico nacido de la fusión de la francesa Rhône-Poulenc (RP) y la alemana Hoechst se embarcaría en otra fusión en el futuro. Al mismo tiempo dejó constancia del pragmatismo que ha caracterizado toda su carrera.

Fourtou nació en Libourne (región de La Gironda, suroeste de Francia), el 20 de junio de 1939. Tras licenciarse en 1960 en la selecta Escuela Politécnica entró a trabajar en 1963 en la consultora Bossard, en la que ocupó la presidencia entre 1977 y 1986. Hasta que ese año, el entonces primer ministro, Jacques Chirac, le llamó para enderezar la situación de Rhône-Poulenc, que había sido nacionalizada cuatro años antes y rozaba la bancarrota. Durante los años que siguieron, Fourtou, que conocía bien el mundo de la química de su época de consultor, multiplicó ventas y beneficios, redujo deuda y entró en el mayor mercado farmacéutico del mundo (EE UU) gracias a la adquisición de Rorer. La compañía pasó del puesto 17 al siete de la clasificación mundial del sector.

En 1993 le llegó un nuevo reto, reprivatizar Rhône-Poulenc, operación que llevó a cabo con éxito y que conduciría con el tiempo a Fourtou a plantearse la fusión con Hoechst, grupo que conocía de sus años en Bossard.

Cruce de culturas

La dificultad de ensamblar dos culturas bien diferentes, como la francesa y la alemana, no asustó a Fourtou ni a Jürgen Dormann, presidente de Hoechst, a la hora de crear Aventis. 'Tanto Hoechst como RP han incorporado anteriormente en su estructura empresas extranjeras, y los equipos son multinacionales', aseguró en otra ocasión Fourtou. 'Los problemas no se dan a ese nivel, sino país por país, y en cada país la gente es de la misma nacionalidad'. Nueva prueba de pragmatismo.

Y una tercera. Cuando los dos grupos decidieron unir su futuro, la presidencia de Aventis fue para Dormann. Preguntado sobre este hecho, Fourtou contestó: 'Aventis se regirá por el derecho francés y la sede estará en Estrasburgo [Francia]; me parece natural que sea así. Cómo podía vender [Dormann] si no la operación en Francfort [sede de Hoechst]'. El nacimiento de Aventis, en diciembre de 1999, supuso la escisión del negocio químico en Rhodia para centrase en farmacia.

A lo largo de su vida profesional, este politécnico de hablar pausado, gestos de diplomático y buen comunicador ha sabido vadear con habilidad los vaivenes de la alta política francesa. Según algunos analistas y la prensa internacional, el apoyo de Chirac ha sido crucial en su nombramiento como sucesor del mediático Jean-Marie Messier, cuya cercanía a æpermil;douard Balladur, rival político del presidente francés, no agradaba precisamente a éste. Tampoco sus inclinaciones estadounidenses gustaban en el país de la excepción cultural.

Frente a la afición de Messier por figurar en los medios de comunicación -desde la revista Paris Match a Vanity Fair, que en un perfil le bautizó Mr. Universe-, Fourtou ha sido siempre un ejecutivo discreto, avaro en la concesión de entrevistas y poco aficionado al mundo de los cócteles parisinos. 'Soy amante del tapeo en el barrio viejo de San Sebastián', aseguraba este ejecutivo, padre de tres hijos, buen conocedor de España y el español, pero que prefiere conceder las entrevistas en francés. Cuestión de no descuidar los matices.

Golf y tenis -y el arte y la buena mesa, como buen francés- son algunas de sus aficiones. De su estilo directivo destacan la capacidad de delegar y el arte del consenso. Unas cualidades, que junto a su experiencia a la hora de reducir endeudamiento y desprenderse de activos, va a necesitar, sobre todo, si como estiman algunos analistas, el relanzamiento de Vivendi pasa por la escisión de negocios.

Para esta labor, este europeísta convencido, partidario del trabajo a tiempo parcial y del reparto de empleo contará con el apoyo, entre otros, de su viejo amigo Claude Bébéar, presidente de la aseguradora Axa y también nacido en el suroeste francés. Fourtou es miembro del consejo de administración de Axa desde 1999. Desde el pasado miércoles, Bébéar, uno de los empresarios más influyentes de Francia, pertenece a su vez al de Vivendi. El directivo de Aventis dejó la vicepresidencia ejecutiva del grupo el pasado mayo para ocupar la del consejo de vigilancia.

Con su acceso a la presidencia de Vivendi, Fourtou da, a los 63 años, un paso audaz: el salto de la industria farmacéutica al mundo de la comunicación y el ocio.

Curioso que en un país como Francia, cartesiano y amante del simbolismo, sea un ejecutivo de larga trayectoria en la industria del medicamento el encargado de someter a una cura en profundidad a una Vivendi enferma de deudas, que no ha sabido digerir el atracón de adquisiciones a que le ha sometido Jean-Marie Messier.