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BSN Banif, bodeguero exclusivo de sus clientes

Un grupo de amigos decidió, en abril de 2001, hacer algo novedoso uniendo el vino con la gestión del patrimonio. Optaron por crear una marca de prestigio sin la necesidad de comprar una bodega. Así que Gonzalo Hidalgo, responsable de las Bodegas Hidalgo-La Gitana de Sanlúcar de Barrameda; Javier Molina Montes y Juan Abaurre (ambos de Inversores Jarazul), Manuel Hidalgo y Julio Barba (de Bodegas Hidalgo-La Gitana) promovieron una sociedad, Vaedro, cuyo nombre encontraron en Internet.

El objetivo es la creación de una nueva marca de vino exclusiva que cuenta con la colaboración del banco de gestión de patrimonios BSN & Banif para captar entre sus clientes (un total de 65.000) con mayor poder adquisitivo y amantes del vino a los futuros socios de esta nueva marca.

Los socios podrán adquirir entre una y cinco acciones de Vaedro, por un valor nominal de 340 euros cada una, acudiendo a la ampliación de capital que tiene prevista la compañía por un importe total de 680.000 euros, divididos entre 2.000 acciones.

La suscripción de cada título conlleva la obligación de comprar vino anticipadamente por 3.000 euros, ya que la compañía pretende crear una marca única, cuyos vinos no estarán en el mercado, sino en las bodegas de sus socios.

BSN & Banif prevé captar unos 1.300 accionistas para la compañía, que dejarán en depósito seis millones de euros, a cambio de los cuales cada uno de los clientes recibirá un lote anual de más de 60 botellas de vino durante los próximos cuatro años.

Como contrapartida a la captación de los socios, la entidad financiera se quedará con los seis millones de depósito, que utilizará para invertir en activos sin riesgo -fundamentalmente deuda pública- y que serán abonados a Vaedro en cuatro pagos, que se efectuarán una vez entregado cada lote anual.

Los nuevos accionistas constituirán el 65% del accionariado de Vaedro y tendrán cuatro representantes en el consejo de administración, mientras que el 15% estará en manos de un socio industrial, que es la bodega Hidalgo-La Gitana, y el 20% restante lo tendrá el grupo promotor de la idea, denominado Inversiones Jarazul.

Los vinos incluidos en los lotes anuales son partidas exclusivas que Vaedro ha comprado a diferentes bodegas, con denominación de origen de Rioja, Ribera del Duero y de Jerez, que serán embotelladas con su marca y distribuidas entre los socios. Sus próximos pasos se dirigirán hacia Somontano y Toro. Los socios de referencia se quedarán con un excedente de la producción, que será suministrado a restaurantes de élite y a clubes del vino, con el fin de dotar a la marca 'de un nombre'.

En su propósito de crear una marca, entienden que la presentación es fundamental. Por ello, cuentan con la tarea de la pintora Carmen Lafön, que ha sido la encargada de diseñar las etiquetas. Los mentores de la iniciativa consideran muy importante su aportación, ya que entienden que 'el éxito de los Rotschild no fueron sus vinos, sino las etiquetas'. La sociedad estudia, asimismo, incorporar productos imaginativos y no precisamente 'jamones'. Los inventores destacaron que se trata de una iniciativa pionera, sin ánimo de lucro, pero con la intención de competir con las grandes marcas del mercado.