Conflicto

Una subida salarial del 5,6% acaba con el paro de la construcción alemana

El sindicato alemán de la construcción IG Bau dio ayer martes por finalizada la huelga que emprendió el pasado día 17 tras alcanzar un acuerdo con la patronal que prevé una subida de sueldo en dos fases, del 3,2% a partir del próximo mes de septiembre y otro del 2,4% el próximo abril.

Tras 22 horas de negociación en Wiesbaden (centro del país), los agentes sociales alcanzaron ese acuerdo, del que se beneficiarán los alrededor de 850.000 trabajadores del sector, uno de los más castigados por el paro y la economía sumergida y que ha vivido su primera movilización en los últimos 50 años.

De acuerdo con el nuevo convenio, los trabajadores percibirán este mes y los dos siguientes una paga extra de 75 euros (lo que supone un aumento del 2,7%) y un aumento del 3,2% en septiembre, mientras que en una segunda fase, en abril de 2003, los salarios aumentarán de nuevo en un 2,4%.

Más allá de la subida de sueldos, sindicato y patronal consensuaron la introducción de un segundo salario mínimo para trabajadores especializados y la progresiva equiparación de los sueldos en los Estados federados de la antigua República Democrática de Alemania (RDA) con los del resto del país.

El político cristianodemócrata Hiner Geissler, que moderó las negociaciones, calificó de 'muy buena solución' el acuerdo alcanzado, y el jefe de la citada central, Klaus Wiesehügel, dijo que el resultado es mejor de lo que esperaba, mientras que el líder de la patronal, Thomas Bauer, habló de una solución 'llevadera'.

IG Bau convocó la huelga en demanda de un aumento del 4,5% tras fracasar las negociaciones con la patronal, cuya última oferta era un convenio salarial de larga duración, con un aumento del 3% a partir de septiembre de 2002 y del 2,1% desde abril de 2003.

Las negociaciones fracasaron tras la negativa de la patronal de aumentar el salario mínimo en los nuevos Estados federados (muy por debajo del resto del país), donde el sector se resiente especialmente de la presencia de trabajadores del este de Europa y donde más se temen los efectos de la ampliación de la Unión Europea.

Con el acuerdo alcanzado, la economía alemana da un paso adelante en la 'paz laboral' reclamada por el canciller, Gerhard Schröder, en la recta final de la campaña por las elecciones generales del próximo día 22 de septiembre, que ha estado salpicada de paros en sectores como el metalúrgico, la banca y Correos.