Bolsa de Madrid

La ausencia de dinero obliga a los analistas a rebajar los objetivos del Ibex

Los inversores esperan con impaciencia el inicio de la presentación de los resultados correspondientes al primer semestre del año tras la oleada de advertencias que se ha dado en los últimos días y que continuará hasta el final de junio. Se trata de calcular multiplicadores y, en definitiva, de razonar sobre si la Bolsa está cara o barata. Y, también, de conocer el impacto de la situación económica en los balances empresariales.

Sin dinero resulta imposible mover al alza los hilos del mercado. Sin demanda sólida, sólo cabe esperar, como sucede desde hace varias semanas, deslizamientos progresivos de los precios de las acciones hasta que encuentren suelo. Pero el suelo lo fijará el dinero.

El sentimiento general de los participantes en el mercado es de total abatimiento. Hasta hace muy poco, un alto número de inversores y gestores apostaba por una recuperación de las Bolsas en los meses de verano, pero los índices han hecho justamente lo contrario.

Ahora que la percepción es muy negativa, quizá se produzca el fenómeno contrario, muy conocido, por cierto, en los mercados de acciones. Se trataría, con todo, de un reajuste al alza por los fuertes varapalos acumulados más que de un cambio de tendencia.

Las últimas semanas han estado marcadas por la presentación de proyecciones de resultados futuros en Wall Street. Advertencias positivas y negativas han jugado a la contra, con generación de excesiva volatilidad en los índices, pero mayor apego a las sensaciones negativas. Hasta el cierre de junio continuará este circo particular en las Bolsas de Estados Unidos. Serán los resultados de junio, sin embargo, los que decidirán y a nadie debe sorprender que algunas compañías de renombre ofrezcan cuentas mejores o peores de las advertencias que se hacen en estos días.

Mientras se centran las situaciones empresariales, los gestores se han visto obligados a revisar a la baja sus previsiones de comportamiento del Ibex para el conjunto del año, porque el mercado español tiene un problema añadido. Argentina sigue sin levantar cabeza y los mercados brasileños se deterioran a marchas forzadas.

La alta exposición que los grandes valores del mercado español tienen en la zona obliga a los inversores a extremar la prudencia. Por eso, el dinero sigue sin hacer acto de presencia.