Lealtad, 1

El accionista y las opas que no lo son

Oddschecker.co.uk. Es una página web británica que ofrece todos los precios de las apuestas sobre el Mundial de Fútbol. Dice cómo se pagan las apuestas para todos los equipos en las principales casas británicas. Resulta fácil distinguir esta página de una terminal de Bolsa, por aquello de la estética y el diseño.

En el fondo, se parece mucho, y da argumentos a los críticos de la Bolsa. Los que dicen que el mercado de renta variable es una timba que no tiene que ver con la economía real. La diferencia entre poseer acciones y poseer derivados es prácticamente inexistente a efectos de derechos adquiridos. En la práctica el accionista, que es propietario del capital de la empresa, es un individuo que espera alguna rentabilidad, igual que el que compra un derivado. Y llevando el argumento al extremo, el mercado de derivados se parece bastante, la verdad, a la casa de apuestas del Mundial. Hay derivados sobre la lluvia.

Todo esto, que parece no venir a cuento, tiene su fondo. Años de Bolsa alcista han convertido el mercado en una casa de apuestas, apuestas por la subida o la bajada de la acción. Se ha olvidado que el accionista es propietario de la empresa, no sólo beneficiario de las plusvalías.

Con las vacas flacas encontramos que los ejecutivos se pagan millonadas a sí mismos o que las cuentas no son del todo correctas. O que uno vende a su amigo tal paquete en una empresa, el amigo se queda con el control, se blinda y el inversor se queda a dos velas.

Urge cambiar los mecanismos del capitalismo popular. Urge que los inversores pequeños tengan más capacidad de influir en el gobierno empresarial y que no se conformen con un mechero para ceder el voto en la junta a un presidente cuyos intereses bien pueden no ser puros. Y urge, también, que los fondos de inversión peleen por el dinero de los partícipes a los que cobran comisiones del 1,5%. Que la crisis sirva para algo.