La crisis de las tecnológicas provoca minusvalías de 673 millones a sus socios
Los grandes socios de las tecnológicas cotizadas en Bolsa han visto cómo el valor de sus inversiones en estas empresas se evaporaba al mismo ritmo que la debacle bursátil. BBVA, Acciona, Telefónica, Dragados y Sabadell acumulan 673,39 millones de euros de minusvalías latentes por una toma de participaciones hecha en pleno boom de la nueva economía, que ahora les está pasando factura. Entre todas, pagaron 747,21 millones por algo que ayer valía 73,82 millones. El 90% de la inversión ha desaparecido.
Las empresas elegidas como destino de los fondos fueron Avánzit, Jazztel, Terra y Telepizza. Ninguna de ellas ha perdido menos de un 88% de su valor desde los máximos de 2000. Esta caída en picado también se ha llevado por delante los ahorros de muchos inversores particulares, pero el problema añadido de los socios de las telecos es que éstos, ya sea por su condición de socios estables o por el tamaño de su inversión, tienen complicada su salida.
Los casos más alarmantes en estos momentos son los de Avánzit y Jazztel, ambas en serios problemas financieros. La primera ha presentado la suspensión de pagos y la segunda está inmersa en una dura negociación con los bonistas para canjear por capital 676 millones de euros de deuda cotizada.
Difícilmente se podrían encontrar dos situaciones más nocivas para los accionistas y así lo ha demostrado la Bolsa. Avánzit cotiza a 1,03 euros, con una caída del 94,6% desde su máximo intradía, mientras que Jazztel está a 1,82 euros, con un retroceso del 98,79% desde la cota histórica alcanzada en el mercado Nasdaq.
Los socios estables de estas dos compañías están pagando las consecuencias. La peor parada es Acciona, que tomó el 22,16% de Avánzit a precios que oscilan entre los 16 y 18 euros por acción, con una inversión de 121,86 millones. Este mismo capital vale ahora en Bolsa 7,2 millones, así que la minusvalía bursátil asciende a 114,66 millones.
La posición de Acciona se complica aún más por la ruptura con la dirección de Avánzit. La constructora ha puesto en venta su paquete, pero la cuantía de la participación y los problemas financieros de la tecnológica han hecho imposible la desinversión.
Acciona ha intentado limitar el impacto de las minusvalías en sus cuentas con un ajuste contra reservas de 67,13 millones. El efecto en el beneficio neto ha sido nulo, pero el movimiento le ha costado una salvedad en su auditoría de 2001. El ajuste, sin embargo, se ha hecho con un valor de Avánzit de 8,95 euros por acción, el que tenía a cierre del año pasado. Ahora cotiza a 1,03 euros, así que la provisión está ya desfasada.
Algo similar le ocurre a Dragados. La constructora ajusta trimestralmente (eso sí, contra resultados) su participación del 2,9% en Jazztel, pero la carrera parece no terminar nunca. El último movimiento le costó 2,9 millones de euros en el primer trimestre y con él ajustó la caída de Jazztel desde el 31 de diciembre de 2001 al 28 de marzo de este año, es decir, hasta 3,65 euros (compró a 17,96 euros). Con Jazztel a 1,82 euros, los resultados de Dragados se volverán a ver afectados cuando se cierre el segundo trimestre, en una factura bursátil total que, a precios actuales, asciende a 27,55 millones.
El Banco Sabadell, compañero de viaje de Dragados, decidió cortar por lo sano y vender la mayor parte de su capital en Jazztel asumiendo 33,22 millones de minusvalías bursátiles. Sólo le queda un 0,17% de la operadora, que también está en rojo.
Por alarmantes que sean las dificultades financieras de Avánzit y Jazztel, las minusvalías de sus socios se quedan en nada si se comparan con las del BBVA en Terra. El banco tiene el 1,35% de la filial de Telefónica como inversión estable, fruto del pacto tecnológico suscrito entre ambas.
Pagó 491,99 millones por algo que ahora vale 50,24 millones. El BBVA, sin embargo, ha conseguido limitar la sangría para sus cuentas al consolidar la participación por puesta en equivalencia, lo que le permite no tener que provisionar las minusvalías y cambiarlo por la asunción de las pérdidas proporcionales de Terra más la amortización del fondo de comercio, que ya saneó en 2000.
Telefónica cierra la lista de empresas con minusvalías bursátiles. En su caso, la inversión no fue en una empresa tecnológica, pero sí en una cuya cotización subió al calor de posibles negocios en la nueva economía y en el marco de un pacto en este sentido. Ahora, el 4,89% que la operadora tiene en Telepizza arroja unas pérdidas de 86,91 millones.
Las minusvalías en empresas cotizadas ascienden así a 673 millones, una cifra que el SCH y sus 700 millones de pérdidas reconocidas por Patagon superan sin necesidad de compañía.
El SCH descarta transformar su deuda en capital de Avánzit
El SCH ha puesto fin a su mutismo y ayer entró en la polémica que rodea la suspensión de pagos de Avánzit. El banco ha dejado clara su posición con respecto a las negociaciones para reestructurar el pasivo, con la afirmación de que no está dispuesta a transformar su deuda en capital. Sí está abierta, en cambio, a otros acuerdos que supongan la renegociación de los préstamos, a través de quitas, esperas o la venta de activos.
El SCH es el principal acreedor de Avánzit, con 33 millones de euros para el total de la sociedad. Además, es el banco agente del crédito sindicado de 90 millones que tiene la compañía. La entidad bancaria, sin embargo, asegura que su posición no tiene por qué determinar la del resto de los acreedores bancarios y que éstos pueden aceptar tomar parte en el accionariado de la empresa. Con todo, la posición de fuerza del Santander es evidente si se tiene en cuenta que el tercer interventor de la suspensión, además de Rafael Figueroa y José Antonio Tortosa, es suyo.
El banco presidido por Emilio Botín también ha intentado desvincularse de responsabilidades en la suspensión de pagos y fuentes de la entidad aseguran que fue un acreedor comercial el que forzó la situación. Otras fuentes, sin embargo, desmienten rotundamente esta posibilidad. Ninguno de los tres principales acreedores no financieros de Avánzit ajenos al grupo, Egatel, Fading y Tecnocom, tiene más de 2,12 millones de euros de deudas sin cobrar y, en caso de que se desestime la quiebra, les tocaría pagar unas costas que sus préstamos no compensan. Para instar la quiebra, añaden estas fuentes, es necesario acreditar un sobreseimiento generalizado de deudas y Avánzit no tiene ningún juicio ejecutivo.
Estas fuentes insisten en que la suspensión de pagos fue voluntaria y que se acordó para poder renegociar el pasivo dentro de un proceso judicial que diera igualdad de oportunidades a todos los acreedores.