Pensiones transeuropeas
Los ministros de Economía y Finanzas de la UE dieron luz verde el martes a la propuesta de directiva sobre fondos de pensiones complementarias, una de las iniciativas más complicadas del plan comunitario que aspira al mercado único de servicios financieros antes de 2005. La presidencia española de la UE ha conseguido superar un bloqueo de más de 18 meses -que seguía a un primer intento de hace una década- para el impulso decisivo a la comercialización de fondos de pensiones transfronterizos en los Quince. El texto de compromiso elaborado por España ha conseguido aunar la libertad inversora de las gestoras en el modelo anglosajón con la supervisión rigurosa exigida por países como Francia. Se trata de un primer paso, que deberá completarse con una armonización reguladora más completa y, sobre todo, con un tratamiento fiscal no discriminatorio entre fondos nacionales y extranjeros.
La directiva estipula que los fondos comercializados en un solo Estado miembro se regirán por la normativa de ese país, mientras que los vendidos en otro Estado se regirán por la legislación del país de la gestora que los comercializa. Pero en estos planes transfronterizos, la gestora deberá respetar las posibles restricciones al empleo de la cartera del fondo que existan en el país del ahorrador. Falta ver cómo se resuelve en la práctica esta posible fragmentación de la cartera de los gestores, que puede aguar parte del ambicioso proyecto unificador.
La auténtica carencia de este mercado único no absoluto, aunque parece que suficiente, estribará sin embargo en el tratamiento fiscal de las contribuciones a los planes de jubilación. La Comisión prometió que tan pronto concluyese la tramitación de la directiva propondría normas para acabar con cualquier discriminación fiscal entre un plan de pensiones nacional o extranjero. Bruselas debe cumplir lo prometido, porque el atractivo de las ofertas desde terceros países dependerá en gran parte de la garantía para el ahorrador de igual desgravación, con independencia de dónde suscriba su fondo. Sólo así el actual mercado, valorado en 2,3 billones de euros, alcanzará todo su potencial. De esa armonización fiscal depende en gran parte también que las multinacionales puedan aprovechar la directiva para ofrecer planes de pensiones paneuropeos a su plantilla, con un ahorro en la gestión estimado en 40 millones de euros para una empresa paneuroea.
El presidente de turno del Consejo, Rodrigo Rato, ha demostrado habilidad negociadora en Bruselas en el campo de la integración de los servicios financieros. Sólo parece habérsele resistido el proyecto de directiva sobre el folleto único de oferta pública de venta de acciones, ambición comunitaria que no acaba de cuajar. A la presidencia danesa, que sigue a la española, le corresponde completar esta iniciativa, importante para abaratar los costes de salir a Bolsa en la UE. Será otro paso para que el mercado financiero de más de 300 millones de europeos aproveche mejor su potencial.